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martes, mayo 29, 2012


Extracto de la introduccion de un escrito en preparacion 

por Freddy Ponce



SOCIEDAD POLÍTICA Y DEMOCRACIA
UN NUEVO ORDEN SOCIAL




INTRODUCCIÓN
La concepción de sociedad, tal como es hoy concebida, coexiste con una sucesión de cambios Históricos, los que determinados por procesos socio-culturales configuran las bases para el nacimiento de una nueva era, la que se desarrolla en el transcurso de la actual Civilización Tecnológica-Digital y Globalizada.

Hablar de “Sociedad” no es tarea fácil. Todos saben a qué se refiere el termino, sin embargo resulta difícil encontrar una definición que abarque todos aquellos aspectos de la misma, sobretodo en las relaciones de desarrollo humanas involucradas en dicho concepto.

El propósito de este trabajo, espera dar una mirada a los hechos que emergen de la organización social actual, la que basada en un modelo de economía afirmado en el pensamiento del economista de Chicago Milton Friedman, constituye uno de los puntos de referencia necesarios en cualquier debate acerca de la naturaleza de la actual crisis capitalista y sus diversas estrategias de recomposición.

En este sentido, la teorización monetarista de Milton Friedman, aparece como una articulación ideológica en un amplio conjunto de recomendaciones económicas, que llevan implícita una teoría política profundamente antidemocrática, que se fusiona con una sociedad en donde predominan con su acción en el mercado, los grandes consorcios de la economía global, los que crean los factores productivos y de consumo para las economías locales, a través de los cuales han adquirido un supra poder, mediante el que pueden mantener el estado de cosas que más les acomoda desde la mirada de una economía neoliberal, cuya tesis antepone el mercado por sobre las reales necesidades de las personas. Al señalar la acción de cierta “mano invisible” que se encarga de conseguir que, las ganancias que un individuo obtiene de sus negocios beneficien también, aunque de forma indirecta, al resto de la población. Se afirma que el mercado libre es capaz de coordinar por sí mismo los distintos intereses particulares y armonizarlos, resultando de esto una asignación óptima de los recursos y, en definitiva, el máximo bienestar de la sociedad entera.

Esta representación constituye la forma de una sociedad agotada en sus bases sociales y la forma de vida como ha sido entendida hasta ahora; sin duda en la actual situación ella se ve sometida a la presión social que ejercen grupos de opinión, para provocar profundos cambios sociales, que alteran las raíces mismas de esta sociedad, para alcanzar un nuevo contexto para la organización social, política y económica, en donde el rol del estado debe ser el motor que conduce a la nueva era.

Se intenta también levantar una tesis de desarrollo de la sociedad, en “el conocer cual es el nuevo ciudadano que se construye y la nueva forma de organización”, lo que debe ser conducente a demostrar que esta nueva era, constituye el nacimiento de un nuevo orden: social, político y económico, el que se esta gestando como parte determinante de la transformación de la sociedad actual, cuyos elementos principales se establecen en el desarrollo de acciones ciudadanas que requieren de respuestas a las profundas inquietudes sociales, de estudiantes, grupos ecologistas y el ciudadano común limitado en sus recursos para provocar cambios, pero que constituyen la masa silenciosa que expresa su opinión en cambios de actitudes a veces irracionalmente e influenciadas por grupos que intentan validar sus particulares visiones de mundo para una economía de sustentabilidad.

Trabajos previos acerca de la realidad social y política (“Hacia una nueva concepción de vida”) representan distintas posiciones y esperanzas de las grandes mayorías; por mejorar su condición de vida, en una sociedad que les impone restricciones a su libertad para expresarse y para decidir sobre su vida, de modo que este escrito tiene como propósito final, abrir una perspectiva que demuestre la realidad de la crisis paradigmática de la sociedad actual.

La crisis paradigmática, que se indica se sitúa en la búsqueda de una nueva organización social, cuyo conflicto, crece en la necesidad de cambiar esta sociedad mercantilista, que se instala en los márgenes de la denominada “3ª Revolución Industrial”, cuyo deterioro observable en la forma de vida de los ciudadanos, conduce irreversiblemente al nacimiento de una nueva civilización, distinta en su génesis y concepción de vida.

Y es por tanto que el cambio social mundial, que presiona por nacer; no tiene parangón en la historia humana, y ha partir de estas nuevas concepciones de Sociedad, “Globalista” u otras formas de organización, aparecen nuevos modos de entender y participar de ella, produciéndose una reorganización en acuerdo con una nueva visión paradigmática, que se inserta en el crecimiento moral e intelectual del hombre de este tiempo, el que busca ser considerado como parte del desarrollo humano de la sociedad.

domingo, mayo 06, 2012


ELECCIONES EN CHILE

Desde el entendimiento y visión de un ciudadano común, el sistema neo liberal ha sido intenso en deponer el espíritu nacional, democrático y participativo, transformando a partir de ello las bases mas profundas de toda expresión ciudadana. El poder político ejercido por los gobiernos de turno, como tal, propician el control político de las personas, a través de votaciones que cada cierto tiempo, revalidan el poder de cúpulas y por tanto en este ejercicio eleccionario de candidatos, se ratifica la continuidad del poder en manos de grupos políticos, que actúan en consecuencia acomodándose y apernándose al sistema imperante.

A no dudarlo existe un abismo profundo entre lo que ocurre durante la campaña electoral y lo que se practica al llegar al poder. La carencia absoluta de correspondencia entre las campañas electorales y el electo, alienta más aun la apatía de los votantes, lo que hace exitoso el modelo.

De otra parte quienes eligen a los candidatos a alcaldes o parlamentarios corresponden a las cúpulas partidarias quienes deciden a dedo por los destinos de grupos de personas y en definitiva de los países, eligiendo los candidatos y los pactos necesarios para ganar las elecciones, y así obtener los cargos edilicios o parlamentarios aspirados. Salvo excepciones estos políticos se han eternizado en sus cargos. Y a partir de ello también se ha eternizado la bipolaridad existente basada en un binominalismo cadavérico. Se quiera o no, ello promueve en las personas una cierta cultura del “no estoy ni ahí”, lo que no hace mas que dar continuidad a la expresión de este liberalismo a ultranza, que inhibe toda expresión ciudadana expresada en el voto.

Elegir alcaldes bajo este diseño de cosas significa de igual manera ratificar las políticas neo liberales que dan continuidad al sistema y a partir de ahí hacerse del control local de la política nacional que se apoya en el control absoluto por parte del empresariado de los medios de comunicación lo que da a su vez continuidad y éxito al modelo discriminatorio que basa su acción en el consumo irracional de bienes los que las más de las veces ni siquiera son bienes necesarios.

miércoles, abril 18, 2012

SOBRE EL CAOS Y LA JURIDICIDAD EN LA ERA DEL CAPITALISMO TARDIO



SOBRE EL CAOS Y LA  JURIDICIDAD EN LA ERA DEL CAPITALISMO TARDIO.
Aquiles Kant O.   
  
“Como para Hegel la idea de la voluntad libre significa “el principio y por ello el comienzo de la ciencia del derecho”, la naturaleza no puede ser, en su exposición del derecho natural, la base del derecho. Por tal razón el nombre adecuado para lo que Hegel explicita en su obra –Derecho natural y ciencia del Estado, de 1821- es el de derecho racional (Vernunftlehre o Philosophische Rechtlehre)”
“El espíritu se extrae de la naturaleza y produce la naturaleza, se da sus leyes él mismo. La naturaleza no es, pues, la vida del derecho” Parágrafo 3 anot.


                                                                       K.H.Ilting                  

                 El derecho y su función, desde la perspectiva de las llamadas ciencias duras, más allá de su naturaleza convencional, positiva, en lo esencial descansan en su estructura de inefable carácter imputativa, no causal, en una enorme ficción, según lo admitiera en su tiempo el célebre jurista austro-americano, después del macartismo del que llegara a ser víctima, más allá de su jubilación en la Universidad de Berkeley, Hans Kelsen, uno de los fundadores del círculo de Viena, en otra de sus reputadas polémicas, esta vez, con Karl Olivekrona de la Universidad de Lund; y, que éste consigna en su versión castellana de 1980 de su obra en inglés Law as Fact, el Derecho como Hecho.      
                 La norma hipotética fundamental o norma supuesta, apuntando con ello a las constituciones de los más variados órdenes jurídicos, debe fingirse básicamente como existente por una cuestión metodológica no solo desde un punto de vista kantiano; esto es, a partir de una determinada teoría, científica, del conocimiento jurídico, cuanto que también en general desde una perspectiva fáctica o empírica. La costumbre y la práctica de la interpretación jurídica en un sentido amplio y la hermenéutica constitucional en particular  juegan aquí un rol por lo demás indesmentible. En Chile, resulta -entre otras varias sentencias- suficiente o paradigmático en dichos respectos sobre esta cuestión referir en nuestros días, por ejemplo, el fallo harto desvertebrado del Tribunal Constitucional recaído en una discutida disposición del Código de Bello sobre el matrimonio civil y sus necesarias e imprescindibles actualizaciones en nuestro medio. En relación con lo que razona un Alexandre Kóyeve en su obra sobre la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo, cúmplenos también señalar que en este país donde menos del 1% de la población posee cerca del 80% de la riqueza no resulta claro saber quiénes mandan; así, como poco conocemos sobre quiénes, cómo y para qué fines universales se ejerce la jurisdicción, tanto se trate de la ordinaria o especiales, como de la constitucional. Desde el punto de vista del derecho; por ello, el nuestro, es un Estado carente de una verdadera carta jurídica de navegación.
                Aquí, en este solo enunciado lógico-jurídico trascendental nos encontramos pues con el fenómeno social e histórico que describimos, simplemente, como un orden llamado a reorientar o apenas direccionar desde una voluntad antropocéntrica, un desorden previo y primordialmente existente en el mundo de la vida e ideas de los hombres. O lo que es lo mismo, desde la introducción de la cuarta y quizá quinta dimensión de la materia en un sentido amplio, el caos ciertamente que de un modo mayúsculo brega siempre también entre nosotros por encontrarse en el rechazo permanente  del mismísimo orden aparente del mundo de la Astronomía, de la Física, de la Biología, o del Estado; vale decir, la economía y la sociedad weberianos, para los efectos que nos ocupan, de modo universal terminan por someterse de manera indefectible a la política en la lucha  o lógica de lo negativo según lo observara, además, Marcuse durante el Mayo Francés del 68, también desde Berkeley, en EEUU, en los tiempos de la absolutamente inconcebible guerra de Vietnam, y que reiterara aquél antes de morir casi al cierre del tiempo político y filosófico del siglo pasado.            
                 Ello; siempre, a fin de cuentas, cabe precisar también, sin dramatizaciones, de manera corriente cristaliza en nuestra contemporaneidad aleatoriamente, además, en una fórmula discreta, de compromiso, precaria, de un determinado derecho u orden jurídico que clama a nuestro conocimiento y disposición de la voluntad exigiéndonos ciertamente, sin hipostasiar, más allá en último término  de cualquiera hermenéutica jurídica, una razonable y generalizada sumisión o acatamiento al parecer no siempre, o quizá nunca, de clara o prístina fundamentación. A estos efectos, epistémicamente, el derecho u ordenamiento jurídico, en cuanto inflexión temporal de la voluntad, o lo que es lo mismo, de la libertad, y del ser de la conducta, la que sea, hie et nunc, fija después de todo una determinada praxis social e individual, de modo inexorable. En suma, en el devenir del mundo no exista otra historia que aquella que se hace, siguiendo en esto a Isaac Deutscher. Siendo el derecho una ficción el continuo permanente del mundo de la vida es también desde las normas, a fin de cuentas, inasible en lo esencial. Esto, cual fenómeno de espejo, es lo que el coro de la “industria del libro” y sus análogos, nos ocultan cual sirenas de Ulises, a diario, en la dimensión intelectual de los habitantes del mundo de ayer y de hoy y sus esperanzas. No resulta pues extraño que nos llenen en definitiva de falsos problemas.
                 Una y otra vez aparecemos postergando, sonambúlicamente, en nuestras vidas, las hazañas del espíritu a las que la fenomenología de éste nos invita en resumen a desentrañar Hegel; buscando, perdidos, nuestra “razón a caballo” o espíritu del mundo paseándose algo mayestática, siquiera de lejos, en la Jena personal de cada uno de nosotros, individual y socialmente, todos los días. Y lo que es peor, cuando no solemos caer en redondo e inadvertidos en las dudas y cavilaciones algo sensibleras de un Pierre Bezujov en medio de las tolstoyanas ruinas de Moscú de 1812.
                  La última guerra de Irak y otras parecidas destacaron en esto, de manera reciente, no debiéramos olvidar, en el marco general de las ideas jurídicas, aristas absolutamente discutibles, cuando no decididas ya de modo categórico y universal como insoportables, incivilizadas, para Occidente y su irremediable, peligrosa, cotidianidad.
                   Basta mirar para estos efectos, a partir de una ojeada elemental, el índice in corpore de la Filosofía del Derecho, obra fundacional del orden jurídico de los tiempos modernos, de Jorge Guillermo Federico Hegel de 1821 y la contribución a la crítica de la misma por el Dr. Carlos Marx, de 1843, y su conocida Ideología Alemana, para no hablar de sus Manuscritos de Paris de 1844, obras que prefirió legar al trabajo de los roedores como él mismo se encargó de decir cual un Prometeo Encadenado de los helenos, en una Germania, por lo demás en esos años, completamente feudal. El derecho abstracto; pues, la primera parte de aquella obra fundacional a escala mundial del profesor de Berlín, el mago hechicero del mundo restaurado de Metternich en la Viena de 1815, según lo concibiera prae mánibus un Henry Kissinger, no pasa de tratar la verdad, desde un relativo retorcimiento o giro metafísico, sobre los modos de adquirir la propiedad por antonomasia que regula hace más de dos milenios el Occidente desde las normas hoy universales del Código Civil, de posterior difusión napoleónica, esto es, contra toda apariencia, la versión en lo esencial ya catolizada del Siglo de las Luces del Corpus Juris Civilis del emperador Justiniano; recopilador en el siglo VI, a su turno, en la era del oriente imperial, de las leyes y prácticas latinas, desde la época clásica de la República Romana, muchísimo antes por cierto; y, al margen de una mirada retroactiva desde la noción sobre la velocidad de la luz, en la Era del Nuevo Conocimiento y de la Técnica: Esto es, ejemplarmente, la accesión como modo de adquirir la propiedad raíz por causas completamente naturales y la recurrente ocupación más bélica que pacífica y posesión irregular de la misma debida obviamente al simple cuanto proteico y salvaje o animal hecho perpetrado hasta ahora en las guerras no nucleares de todo género –internas y externas, militares o financieras, por cosas tangibles o intangibles, chinas o norteamericanas- por más que se las reclame también a futuro en los correspondientes y acelerados marcos crematísticos como debidas a causas o motivos pacíficos e incluso democráticos. En cualquier parte o época. Nosotros decimos, pues, sin mistificaciones, que las mismas se deberán como ha sido siempre a los vórtices de fuego, al caos primigenio y recurrente en la historia de la vida humana, así como de los Estados y sus ordenamientos jurídicos, comprendidos los virtuales o, por lógica, fallidos, de Internet. La in-determinación de las fuentes sin remedio debe asumirse hoy en día a escala ampliada en el mundo del derecho y en su universalidad, como una cuestión central a partir, al menos, de las difusas relaciones entre los derechos público y privado de una parte, así como del derecho internacional con respecto a los derechos de las nacionalidades y culturas diferentes, por otra. Amén de la cuestión de la llamada convergencia de los sistemas jurídicos que resume entre nosotros de modo paradigmático Mirjan Damaska (EJCH2000). En EE UU, sobre este punto, Jorge Mera y Jaime Couso acaban de señalar, por mediación intelectual, de carácter local del país que ellos analizan, en octubre de 2011, que “las decisiones de la Corte Suprema Federal se explican fundamentalmente por las actitudes y los valores de los jueces, mientras que factores normativos como el apego al precedente, al texto o la intención del legislador prácticamente no tienen impacto en sus decisiones”, no obstante, también sostienen de igual modo, los relativos disciplinamientos que aquélla alcanza respecto de las Cortes Federales o de Circuito y demás tribunales inferiores. En este país, por ley, 25 de los 50 estados de la Unión, tiene prohibido a su magistrados en sus respectivas jurisdicciones a hacer referencias a los tratados internacionales de derechos fundamentales en sus sentencias, salvas aquellas relativas a tratados de orden comercial suscritas por dicho Estado con el resto del mundo (profesores  Lech Garlicki y Mark Tushnet de visita a la Academia Judicial de Chile, octubre 2011). 
                  Ello no niega- recién ahora- a partir de los logros de la cultura y civilización de la última era de cierre de la globalización lo que expresara Gustav Radbruch más allá de cualquier mistificación y desde su perspectiva de un jusnaturalismo clásico después de la experiencia nazi: lo que no es derecho no merece ser obedecido. Al contrario. El Derecho, con mayúscula, como respuesta, de tregua en tregua histórica y política, en general; es, a no dudarlo, la contracara del Caos que reina también de manera simultánea y desembozadamente en el mundo de los hombres desde sus formas primigenias y de modo constante. Sin ofender hoy, simplificando; y, en aras de un pluralismo inteligente, realista, liberal, a Nietzsche, Camus, Foucault, Arón o Francis Fukuyama, de Universo en Universo Normativo, de orden jurídico en orden jurídico, sobre el plancton de las luchas sociales y de la Historia que no siempre se desenvuelven en puras causalidades o de manera lineal en campos normativamente acotados cuanto que, también suelen hacerlo, de manera recurrente, bajo el alero del principio de indeterminación, como ocurre en el comportamiento insospechado de las llamadas partículas locas de la física de Heisenberg, por ejemplo. Para no hablar de las actuales investigaciones subatómicas en la frontera franco-suiza y su relevancia en las ciencias fácticas a partir de las nuevas concepciones de la materia.
              El notable como lúcido relativismo de la Política de Aristóteles, cual paradoja, pareciera en su sustancia hacer suyo -en la hora actual- aquello del mito del eterno retorno de lo idéntico de un Nietzsche nada desquiciado. Cuando no, ficcionando, de la era del retorno de la Edad Media según lo señalara ya en 1973 Humberto Eco, el célebre autor de El Nombre de la Rosa.    
               Por último, y en relación con el problema de las fuentes del derecho, para situarnos entre nosotros, como una manera de dar con alguna salida algo más sana u optimista, comprensiva de las nuevas generaciones de nuestro país, más humana y mejor articulada normatividad, en la línea contradictoria y también algo determinista así como azarosa, a veces, de las investigaciones históricas de un Mario Góngora en su “El Estado en Chile”, e incluso contra Gabriel Salazar quien se queda corto e impotente en su anacronismo antiportaliano, bien pudiéramos proyectarnos con más firmeza en alguna suerte de nueva institucionalidad en nuestro medio a partir de la sombra al parecer vigorosa no solo para el sur de Europa que enarbola, por ejemplo, la Carta Política de la monarquía constitucional española, de 1978, comprendida su institución del Ombudsman. Nuestro presidencialismo, mutatis mutandi, no se aleja la verdad de sus raíces otrora hispánicas, como las ve por ejemplo la ópera Don Carlo, o la Pace dei Sepulcri, 1886, de Verdi, de suyo mestizas. Todas las constituciones chilenas a partir de sus prácticas, desde 1833, recordemos, han incorporado en su seno, de manera invariable, nuestras inveteradas así como particulares contradicciones, las que por esta vía bien pudieran canalizarse ya sin prejuicios, a estas alturas, tras los más de doscientos años de nuestra historia de Estado independiente, esto es, los mismos doscientos años de la fenomenología de Hegel, mediante técnicas jurídicas mejor depuradas, de no escasa sofisticación, más democráticas, de una manera verdaderamente mucho menos autoritaria de lo que ha sido hasta ahora el reconocido recuento de la institucionalidad actual de nuestro país, plagada de improntas primitivas, feudales, oscuras, violentas, mezquinas y salvajes. Los llamados eufemísticamente enclaves autoritarios han resultado de dudosa eticidad, en todo caso, desde la perspectiva paradigmática, incluso universal, de la concepción del Estado en Hegel, cuando se señala  que “Muirhead, en Inglaterra, declaró para ese entonces, 1914-1918, que no es en el hegelianismo, sino en la violenta reacción en contra de toda filosofía idealista, que se impuso poco después de su muerte, donde tenemos que buscar los fundamentos filosóficos del militarismo actual”, según nos lo recordara de manera temprana Herbert Marcuse en sus páginas finales de su varias veces reeditada “Razón y Revolución. Hegel y el Surgimiento de la Teoría Social” (1995).
             No es ningún misterio, por lo demás, en vena de ahondar ya,  en la hora presente, en esto de aventar más de algún prejuicio, que ésta obra debió expurgarla su autor, por aquellos años, durante la segunda guerra mundial, desde las oficinas de los sótanos del Departamento de Estado de Estados Unidos de Norteamérica, en los tiempos de la guerra contra el nacifacismo europeo y japonés, en plena alianza de orden pragmático, en esa época, con la otrora existente URSS; cuestión que, también se sabe, determinó que dicho autor analizara críticamente el marxismo soviético en 1951, antes del fallecimiento del hombre de acero, ocurrido poco después.   

  
BIBLIOGRAFIA, REFERENCIAS.
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Lorenzetti, Ricardo Luis, Presidente de la Corte Suprema de Argentina, Clase Magistral, Sobre Derechos del Consumidor; 14 de diciembre de 2011, Palacio de Tribunales de Justicia, Santiago, Chile.

martes, marzo 27, 2012

ROL SOCIAL DEL ESTADO


INTRODUCCION


El presente trabajo tiene la intención de estudiar bajo una mirada critica los procesos históricos que experimenta la sociedad, los que generan cambios a veces permanentes en la organización político social del pais, situación en la que el estado como tal, debe asumir numerosos roles sociales, que corresponden o debieran corresponder con ofrecer una debida respuesta a las necesidades que generan esos mismos procesos históricos vividos, y cuya mayor relevancia política, debe ser encauzada en la busca de un camino a seguir para el futuro del país.

En este sentido es necesario decir que el centro neurálgico de la discusión sobre el estado, es el rol que debe cumplir, el que sin duda esta siempre presente en su relación política y social, con los procesos vividos en el transcurso de la historia del país. Sucesivos gobiernos no lograron en su momento dar respuestas concretas a las multiples necesidades de la población, asi la concertación de partidos por la democracia y la Alianza por Chile, se han visto en sus momentos enfrentados, sin mucha claridad a buscar soluciones a diversos conflictos emanados de periodos que tienen su base histórica, en primer lugar en una cultura nacida en la formación colonialista del país como capitania general[1], hasta por supuesto en tiempos más cercanos, el establecimiento de una feroz dictadura de 1973, que sin duda tiene su origen con toda seguridad en la acumulación de anteriores momentos de crisis vividos por el país, los que generaron conflictos no solucionados y dieron origen como secuela al golpe de estado dirigido por Augusto Pinochet, por ello y por los conflictos sin solución de la sociedad chilena, la reconstrucción del tejido social, (a pesar de intentos) no ha logrado alcanzar niveles significativos de concordia y tampoco se ha logrado generar una modificación del modelo ciudadano imperante, que incorpore como forma decisiva de la organización “Los Derechos Humanos”, “El Desarrollo Humano” y el desarrollo superior de “Políticas Publicas”, y por el contrario solo reúne un modelo de desarrollo neoliberal, que si bien son parte de las distintas visiones del actual patrón social, tienen más que ver con una forma de desarrollo en que el mercado actúa como modelador de un sistema que tiene las particularidades propias del neoliberalismo imperante.

Desde una perspectiva clásica el estado es definido como -un proveedor de bienes y servicios-, los que son utilizados por las personas en tanto la representación de su rol, el que debiera ser visto más desde lo social que otra cosa, y como tal, así debe ser ejecutad,o para asegurar todas las condiciones básicas de una sociedad, por ello se obedece y respeta el Estado, el cual debe contar con un gobierno organizado que puede brindar todo aquello que es necesario para la sana convivencia de una sociedad.

Los diferentes conflictos sociales existentes representan un estado que enfrenta una profunda crisis, reflejada en la expansión y asentamiento del capitalismo en su raíz más salvaje e ideológica, al insertar el mercado como perfecto asignador de los recursos y por lo tanto una forma organizativa, que depende de las características propias del modelo sobre lo que la discusión del rol público en el contexto actual de la globalización financiera y del capitalismo transnacional, solo actúa como ente regulador de la economía, redistribuidor de riquezas y menos como una unidad de producción de bienestar social.

DESARROLLO
El hombre como tal, se define claramente como un ser social. Desde allí entonces deben partir todos los principios que incluyan a la sociedad, comenzando con el compromiso que tiene como ser humano social, y con el desarrollo del bienestar colectivo, el que a su vez contribuye con su propio bienestar.

El símbolo superior del progreso del hombre, es el Estado, el que corresponde a una forma de organización humana, al interior de un territorio[2], al que se ha dado en llamar nación/país/estado[3], en el que tiene existencia real un determinado orden social, político jurídico y económico, el que es establecido a través de ciertas normativas, que pueden ser definidas de acuerdo a la cultura organizativa del grupo humano, las que han sido claramente orientadas al logro del bien común de la sociedad. El estado así definido, es sostenido, por medio de una autoridad central o gobierno dotado de poderes de coacción suficientes.

Asi desde el punto de vista del funcionamiento y con objeto que la organización tenga sentido, el Estado cuenta con a lo menos tres elementos centrales; a saber: “La Existencia de un Grupo Humano Organizado”, “Un Territorio” y “Un Poder Central”. A partir de estas condiciones el estado ha de cumplir con un rol fundamental en la organización, y es justamente el mantener y controlar la administración de ese poder central. De este modo, el poder es ejercido por la autoridad, el que nace de la representación que las personas le entregan a sus representantes a través del voto, la autoridad que genera tiene la responsabilidad de mantener los patrones de legalidad e ilegalidad, para que sean respetados por las mayorías dentro de los límites del estado.

Esta “Organización Social” desarrollada en una zona geográfica y al interior de un territorio; exhibe entre sus principales fundamentos el tema de la “Justicia Social”, fin último de la política y rol que debe cumplir el estado. Sentido en el cual se establece con claridad que los hombres que participan de la sociedad, deben aceptar como principio fundamental la participación de toda tendencia, raza, ideas, credos, convicciones, situación económica y actividades.

Asi, se puede concebir que la organización y actividad del estado, se conforman básicamente de dos sectores “Privado y Publico”, los que son vistos por sus propias actividades como los aliados del Estado, en procurar el bienestar de las personas. Sentido en el cual las organizaciones sociales, son vistas con capacidad para desplazar la función del estado, en sus diversos roles orientados a lo social y a través de ello cobrar la fuerza suficiente para generar el bienestar de las personas. Luego como el actuar e influencia de la Política en el establecimiento de Gobiernos e instituciones de distinto signo, impone un rol que cumple el estado, en las distintas instancias políticas en el país.

En otros aspectos del rol del estado, le permiten asegurar “La Fe Religiosa”, y “La Existencia de Organizaciones Políticas”. Aceptando además, que los hombres, como seres individuales participen con sus ideas y particulares tendencias a aportar en la creación de la República, como en la estructuración de las instituciones, pilares del estado, constituyendo asi una sociedad civil ordenada jurídica y socialmente.

En relación al Estado y particulamente del mercado, el economista de la escuela de Chicago Milton Friedman, postula que: “ambos son principios de organización social antagónicos e irreconciliables: el mercado no sólo es importante en términos de desempeño económico, sino que es a su vez es el núcleo fundamental que preserva la libertad económica y política. El estado por el contrario, es el depositario de la coerción y el autoritarismo: es la cuna de la opresión, tanto como el mercado lo es de la libertad. La lucha por esta última, en consecuencia, se entabla entre dos colosos: el mercado y el Estado. En la medida en que el primero logra triunfar sobre el Estado asegura a la sociedad civil el pleno disfrute de los bienes terrenales sin interferencia coercitiva de ninguna especie. Recordemos que éstas sólo se originan en la esfera política, y el mercado es por definición anterior a la política. Cuando éste es derrotado a manos del Estado, las libertades individuales son sofocadas desde su misma cuna”[1].


En consecuencia Friedman antepone el mercado por sobre el lugar que ha de tener el hombre como ser social, se soslaya la libertad plena de elegir a pesar de que el extracto corresponde al Libro de Milton Fridman “La Libertad de Elegir”, pues el hombre es sometido al mercado y solo puede elegir bajo las condiciones que se imponen por el mercado y no entre las reales necesidades de las personas.

Desde otra perspectiva el rol del estado, reconoce en la democracia[5] y en el sistema democrático su mejor ambiente, y por ello tambien lo es para los movimientos políticos democráticos. El rol del Estado entoces, acepta la diversidad en las posiciones filosóficas y políticas, admitiendo que los partidos políticos son instituciones cuya fuerza ayuda en la preservación de la democracia constituyéndose en un medio legitimo, para asegurar la libertad, garantizar la tolerancia, la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza, y la igualdad de oportunidades para la sociedad civil[6].

 ROL DEL ESTADO Y VIGENCIA DE LOS PARTIDOS POLITICOS
En mayor o menor medida, el mundo de hoy vive el fenómeno de la globalización, sus consecuencias conducen a vivir un estado de cosas en las que el rol del estado, comienza a desvanecerse, en la medida que los estados han debido soportar presiones de otros estados, los que actúan hegemónicamente, lo que muestra la verdadera naturaleza del desafío de la globalización todavía bien entendida, pues de alguna manera pone al estado al servicio del predomino ideologico.

Le monde diplomatic en su publicaccion “LA CONVIVENCIA FRACTURADA (desafección ciudadana, desigualdad y ethos republicano) de JAIME LIZAMA, aporta datos sobre un cambio en los paradigma que mueven a la Modernidad, en ello se establece el alejamiento de todo lo que es colectivo en beneficio de un proceso de incremento de lo individual, en esta era del consumo, se ha generado en las personas compulsión por consumir bienes un porcentaje bienes de relleno, se asume allí que la política es en parte responsable de esala declinación abusiva por parte del Estado, al dejar hacer. Se expresa ahí con toda claridad que el país vive un estado de cosas en que l mercado domina con su ultra mercantilismo, en un modelo económico en que el Estado por si sólo y la elite político-empresarial ha permitido que se gestione, y por tanto su rol más que decisivo es el entreguismo al mercado de la política chilena .

Sobre este particular los partidos políticos o mejor dicho el sistema de partidos de chile, de alguna manera no han sido capaz de formular un modelo consecuente con las reales necesidades del país, que establezca una forma organizativa de la sociedad y del estado, capaz de integrar las diversas necesidades sociales con el desarrollo armonico y democrático del país Y en consecuencia la pregunta es ¿A QUIEN REPRESENTAN LOS PARTIDOS POLITICOS EN EL CHILE DE HOY?

Sobre el particular, al mirar las ultimas encuestas, aparentemente se puede responder ¡solo a si mismos!, pues una gran cantidad de personas rechazan la política que se sigue en el país, sin contar el hecho de que la juventud no participa en ninguna medida de la politica. Y ello pues los partidos políticos de Chile, o mejor dicho el sistema de partidos, no han dado respuesta a las grandes necesidades de este país para el establecimiento de una verdadera democracia en el país.

Por ello el resultado de la ultima eleccion gubernamental con un voto de castigo, indujo a que la derecha obtuviera el gobierno, aun cuando los lineamientos de políticas públicas declaradas en los programas de gobierno de la Concertación y el gobierno de Piñera, se puede encontrar una tendencia común hacia un “Estado liberal”, en el cual se privilegia el rol regulador del Estado en el marco de reglas de libre competencia.

En general frente a la crisis política que vive el país, se puede señalar taxativamente que los partidos políticos, corresponden a las instituciones que menor grado de confianza generan, muy por debajo de la Iglesia, la televisión y las Fuerzas Armadas, entre otras. Chile, presenta los menores índices de identificación de la población con colectividades: el 80% de las personas no se siente vinculado a ninguna corriente política actual, y un gran desencanto con la acción política que se ejerce.

¿ES NECESARIO CAMBIAR EL MODELO?
En particular se entiende que el sistema de partidos, si bien se estructura como una corriente muy estable, que en el pasado diera también estabilidad al país, hoy se encuentran en la apreciación general, en apariencia absolutamente desconectados de la realidad social, y tal vez no es lo que ellos quieran, sin embargo, el común de las personas asi lo percibe aun mas sienten que los partidos están cada vez mas lejanos de las multiples necesidades de ellos. Los partidos requieren de trabajar con las personas. No tienen que controlarlos sino que por el contrario que los grupos de opinión tengan mayor autonomía, pero a la vez necesitan una presencia activa de los partidos”.

Robert Funk, subdirector del INAP, indica que aunque existe un diagnóstico compartido sobre la crisis que atraviesan todas las organizaciones de representación política, no hay una voluntad real de abrir canales de participación.

El sistema de partidos, diseñado sin duda para supuestamente otorgar estabilidad al país, no está cumpliendo ese rol positivo, del cual la política se vanagloriaba en otros tiempos. Por eso es necesario remodelar el sistema algunos deberán desaparecer o reunificarse, para que den cuenta de un nuevo diseño u otro mecanismo que devuelva la estabilidad política al sistema”.

“Hoy se cuenta con un sistema político, congelado, ilegítimo y desarraigado de la población”, señalo el académico Juan Pablo Luna, del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica, al hacer un diagnóstico del escenario. “En realidad, más que un diagnóstico, esto es una autopsia”, concluyo.

A pesar del rechazo ideologico, que sienten por el actual modelo, algunos de los partidos de la izquierda concertacionista, en el hecho han aceptado que el principal rol del estado impuesto desde el neoliberalismo, es lo económico, cuya misión es procurar mantener el control macroeconómico, misión que se ve disminuida frente al proceso de globalización pues el país se hace cada vez dependiente de los capitales externos y las transacciones internacionales. En esta medida se hace determinante sobre la economía nacional la ocurrencia de fenómenos como el de Grecia, en las que las perspectivas de inflación y del tipo de cambio que decide sobre la tasa de interés a largo plazo y el valor de la moneda nacional. Por tanto es necesaria una mayor estrictez en la política monetaria e incluso fiscal más bien restrictiva o hay que sufrir las consecuencias de su desconfianza.

El desarrollo y fortalecimiento del estado sin duda debe responder a la instauración de un verdadero proceso democrático, el que enfrente a la sociedad, ante la decisión de que rumbo debe tomar el país, a través de la elección de candidatos que generan un plan de gobierno, el modelo actual basado en el binominalismo, solo pretende el mantener el status del sistema y los beneficios que este le reporta a los grupos en el poder, sin distingo de militancia partidista, de forma que independientemente de la competencia entre partidos para alcanzar el mayor número posible de cargos de elección popular, de cualquier manera estos se deciden a través de las candidaturas que se imponen solamente mediante los partidos políticos.

Bajo este escenario, en la realidad hablar de que es la sociedad la que elige a su gobierno es un concepto relativo e impreciso, pues si bien los ciudadanos votan por determinados candidatos, son los partidos los que deciden sobre la persona a postular y cómo habrá de gobernar, sin que ello signifique el más mínimo respeto a la voluntad colectiva, porque quienes resultan triunfadores terminan por hacer lo que mejor les conviene, incluso en acuerdo con las fuerzas que aparentemente resultaron derrotadas, porque tampoco se puede considerar que estas lo han perdido todo, ya que el diseño del sistema les permite conservar posiciones de suma influencia que representan la posibilidad de una complicidad manifiesta con los primeros, que se traduce precisamente en negociaciones que fundamentalmente se orientan al mantenimiento de los beneficios de grupo.

En esta medida se puede afirmar que la actual democracia, requiere de una verdadera transformación del sistema para alcanzar un estado optimo, porque hoy se encuentra secuestrada por los intereses de la partidocracia, que ejerce como apuntábamos una dictadura disfrazada, que actúa bajo la premisa de fomentar la apertura, cuando realmente lo que hace es impedirla. Sobretodo cuando existe un sistema binominal que ha sido muy acomodaticio a las dos alianzas imperantes en el modelo.

Durante 17 años había que satanizar la democracia y terminar de raíz el cáncer del protagonismo políticos de los sectores populares.

El sistema de partidos ha permitido que durante mas de 20 años el congreso siga manteniendo un esquema de estabilidad grosero en que la derecha en su versión alianza por Chile y la izquierda (la concertación por la democracia), han hegemonizado la política chilena sin discusión en la representación ciudadana aceptando el mote de clientelismo asignado.

Este sistema se ha construido sobre la base de la exclusión autoritaria, sin consideración alguna por las minorías o la diferencia social, que expresan la diversidad de la sociedad chilena. Este cerrojo del sistema ante lo político “otro”, es el centro de gravedad de la desligitimización de un régimen político constreñido y vuelto hacia si mismo, sin lazos genuinos con la ciudadanía y por eso la frustración de las personas es muy grandes y se inicia desde el momento mismo de la desmovilización que genera la concerrtacion el mismo dia de la elección de Patricio Aywin Azocar como presidente de chile.

Entender entonces que la concertación haya sido desalojada no es difícil, puesto que mas alla de elementos de corrupción hubo un cansancio ante tanta sobervia y ofertas no cumplidas de los partidos que la conforman, es por ello que el triunfo electorero de la alianza por chile se inscribe principalmente en el agotamientp de la ciudadanía al mismo tiempo que se puede entender el proceso vivido por la juventud.
La política ha propiciado de esta manera que ideológicamente el modelo extendido por tanto tiempo se halal autoarrogado el desarrollo de un estado de catástrofe deshumanizado escondido bajo una capa de consumismo exacerbado que a su vez ha significado la construcción individualista. La ideología dominante y el modelo económico-social neoliberal, suscrito quiérase o no por todo el sistema de partido sigue arraigado en vastos sectores ciudadanos.

El concepto de la economía social de mercado reconoce la función estatal de proporcionar bienes públicos, pero rechaza explícitamente la noción de que tales bienes públicos contribuyan a la competitividad del país. Hoy en día el interés abstracto del consumidor, enfatizado en el concepto de la economía social de mercado, ya no puede ser la guía exclusiva de la actitud económica del Estado.

Por otra parte, sucesivas intervenciones de diferentes presidentes de países del mundo, han levantado su voz en todos los tonos ante el advenimiento de un un nuevo orden social mundial y a no repetir los errores del pasado. Se incluye en ello El presidente Sarkozy de la República francesa, quien no da examen de izquierdisata, quien ha dicho el capitalismo se "ha vuelto loco" a fuerza de no someterse a "ninguna regla". Para el, "la regulación" del mundo es la cuestión crucial". Además, ha añadido que aquellos que dicen que todo podrá seguir como antes cuando se resuelva la actual crisis económica y financiera "hacen un análisis totalmente suicida".

El presidente francés se ha preguntado si ante la miseria, el hambre, los trabajos forzosos, el cambio climático que amenaza la supervivencia de una parte de la humanidad "¿tenemos derecho a esperar?". Sarkozy ha asegurado que la globalización no puede gobernarse sólo por la oferta y la demanda, renunciando a principios morales.

En su intervención, ha propuesto una "revolución en el gobierno mundial" para que las normas que están inscritas en los acuerdos internacionales sean aplicadas efectivamente. En esta nueva forma de Gobierno, según Sarkozy, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) debe tener derecho a decir la última palabra ante el FMI o el BM cuando están en juego normas fundamentales que ella se encarga de respetar.

Y subraya:
"Necesitamos reglas que se conviertan en normas que se impongan a todos. No se trata de armonizar al detalle todas las legislaciones de trabajo. No se trata de imponer a los países más pobres las normas sociales de los países más ricos. Se trata de poner en pie entre las naciones un sistema de reglas que tire de todo el mundo hacia arriba en vez de tirar de todos hacia abajo".(hasta aquí la declaración).

En otro orden de consideraciones, y en el contexto de esta procaz globalización, se puede destacar que la función macroeconómica del estado es la mantención y estabilidad del tipo de cambio, reducir efectivamente las fluctuaciones de los tipos de cambio se enfrenta a las expectativas especulativas del capital financiero, lo cual requiere de una coordinación estrecha no solamente de las políticas monetarias sino también de las políticas fiscales.

En orden social el problema de desempleo masivo sin lugar a dudas tiene mucho que ver con rigideces del mercado laboral ante la desaceleración generalizada del crecimiento económico en periodos de crisis economica.

HACIA UN NUEVO IMAGINARIO DEL ROL DEL ESTADO
El modelo de sociedad construido en Chile durante la dictadura, en que imperan las lacras sociales que impone el capitalismo, en su forma ideologica neoliberal, entre otros aspectos a destacar se observa : La Competencia, El Exitismo a Ultranza, y por otro lado una sociedad excesivamente mercantilista con alto endeudamiento, inseguridad, y derechamente la exclusión; el pueblo siente que no encuentra respuesta y reacciona con rabia. Se genera un alto nivel de desconfianza en quienes debieran velar por el bien común.

Desde el año 2000 en adelante, el mundo viene generando nuevos enfoques para hacer frente a los problemas de pobreza y exclusión. Chile en esa medida avanza en la identificación con un modelo mas amable con las personas lo que se ha dado en llamar una “matriz de desarrollo mixta” en la cual se combina el proyecto neoliberal orientado cada vez más hacia los grandes mercados internacionales -en los que Chile se ha incorporado mediante acuerdos de libre comercio-, con un aumento en el gasto social que tiene como propósito disminuir las brechas sociales.

El nuevo escenario social y económico en el mundo se encuentra inmerso en crisis económicas de la cual deben surgir nuevas estrategias gubernamentales, que se orienten a generar la entrega de herramientas para ofrecer a los sectores más pobres que logren superar su situación de vulnerabilidad -ingresos, vivienda, equipamiento, educación, acceso a la salud, a la justicia y capacitación laboral- sustentado esto bajo el supuesto de que la habilitación social facilita tal proceso de inclusión social.

El Estado no puede continuar como un agente que incentiva al mercado, para aumentar la productividad frente a la competencia internacional, no puede ser el principal agente de ventas del país, debe asumir el desafio de generar las condiciones para que la actividad productiva de los privados sea competitiva a nivel nacional e internacional, a que se plasme en propuestas, Por el contrario su misión debe estar a la altura de las necesidades de la comunidad mas alla del mercado y de la mirada economicista es necesario un trato humano a la persona que pueda generar como parte del desarrollo económico ampliar la tesis del desarrollo humano.

Debe ampliar las oportunidades de acceso a las nuevas tecnologías para una mejor inserción y equidad en la Sociedad de la Información”. Una plena participación en las decisiones locales y las políticas publicas ese debe ser el eje principal en la estrategia para alcanzar el desarrollo. Se plantea que “los países que han alcanzado el desarrollo son aquellos que han permitido a sus ciudadanos desarrollar su libertad, capacidad de iniciativa y espíritu emprendedor”. El estado debe asumir desarfios de largo plazo en concomitancia con las personas.

La juventud de hoy talvez por mejor alimentación o por que sus padres tuvieron acceso a mejor educación, están naciendo con mayor evolución, los hijos de los revolucionarios de antes están mejor dotados sus rebeldía se nota talvez mas que antes, y están dispuestos a cambiarlo todo talvez es su juventud, sin embargo han sido capaces los estudiantes de mostrar un camino que durante años los mas viejos no puderon construir.

El avance trae consigo progresos, que no a todos les gustan, muchos no lo aceptan y luchan por seguir en el sistema antiguo, es mas cómodo, es mucho mas confortable estar en lo conocido que atreverse a entrar en lo desconocido, pues en este ultimo, perdemos el control y el manejo de las situaciones.
El hombre del siglo XXI, debe luchar por alcanzar su libertad y su propia felicidad a través de su propio desarrollo social, participativo y docente, tal que le permita a este ser humano adquirir los conocimientos la armonía y la capacidad para entender y tener conciencia de su lugar en la sociedad. Por lo tanto el ser humano en sociedad, debe aferrarse a la lucha por una transformación social, cuyo objeto sea ofrecer de un lado un modelo social solidario que evite las contradicciones entre caridad y solidaridad que impone el modelo de estado subsidiario, en el que prima solo la competencia y el mercado.

Se vive entonces en una sociedad con un escenario de grandes contrastes, con poblaciones rurales que a duras penas resisten la emigración y declive económico, mientras que en otras se observa un enorme aumento demográfico y económico sin ninguna proyección que permita evitar el surgimiento de bolsones de pobreza, en el animo de las personas por alcanzar mejor bienestar a través de la migración a zonas de mayor auge. En abundamiento se puede señalar que el crecimiento económico descontrolado a nivel macroeconómico y empresarial es el mejor ejemplo del escenario que impera: un capitalismo salvaje que busca impregnar lo que se interponga y solo desea acumular riqueza.

En esta medida el estado debe asumir el desafio de dar respuestas claras a quienes hoy luchan por lograr cambios en la sociedad

CONCLUSIONES
En primer lugar la dictadura de Pinochet, lego a la nueva democracia la herencia de unas reformas políticas y económicas, que han tenido como consecuencia que Chile pasara de tener un Estado fuerte con unas políticas sociales de carácter universal a uno donde la primacía la tiene el mercado. Los sucesivos gobiernos de la concertación, con sus reformas fundaron las bases de una sociedad en cambio pero en su acción en ningún modo apuntó a cambiar el modelo de desarrollo económico instaurado.

Al respecto es necesario afirmar taxativamente que el tipo de sociedad fomentado por el Estado chileno, desde la vuelta a la democracia, es sin lugar a dudas el mantenimiento de un estado construido por la dictadura, la concertación en alguna manera posiciono la idea de una democracia a la medida cuyas pequeñas correcciones en lo medular no constituye un estado de plenas libertades para el ciudadano común, el chile de hoy es una sociedad construida bajo un modelo arraigado en el “Modelo Neoliberal”.

El modelo por construir significa mirar al hombre al centro de las decisiones del estado, y por tanto significa abrir los cauces necesarios para establecer una sociedad abierta, tolerante, libre del yugo de la dominación privada y de los grupos de poder, construyendo una democracia de verdad, se debe contar con un estado fuerte que elimine la especulación y el aprovechamiento de ;las mayorías mas débiles. Mayor libertad, es el derecho político que requieren las personas para expresar sus ideas y elimar la desigualdad.

Sin duda el modelo imperante sigue siendo profundamente excluyente para amplios sectores de la población, y cada vez existe plena claridad de un modelo que mantiene incólume la continuidad del estilo de desarrollo implementado por Pinochet, sumado a la globalización económica actual.

El País, Los políticos, las personas han de pensar en una economía más humana y social con una renovación de las corrientes económicas en el sentido de su aplicación al contexto humano, buscando la unión entre la economía, los valores y la política, sensibilizados por la cuestión social y el enorme costo humano.

Freddy Ponce R.



BIBLIOGRAFIA
  • http://www.monografias.com/trabajos17/teoria-del-estado/teoria-del-estado2.shtml
  • http://www.lemondediplomatique.cl/LA-CONVIVENCIA-FRACTURADA.html
  • Le Monde diplomatic LA CONVIVENCIA FRACTURADA (desafección ciudadana, desigualdad y ethos republicano) por JAIME LIZAMA
  • Moulian, Tomás, “Páramo del ciudadano”, en Chile Actual: Anatomía de un mito , LOM-ARCIS,


[1]       Aporte de Estudios del Abogado Claudio Marquez
[2]       TERRITORIO: Se define como la porción del espacio en que el Estado ejercita su poder. Siendo éste de naturaleza jurídica sólo puede ejercitarse de acuerdo con normas, cerradas o reconocidas por el propio Estado. El ámbito espacial de validez de tales normas es precisamente el territorio en sentido político.
[3]       PAIS: Se refiere al territorio que forma unidad geográfica o política, limitada de manera natural o artificial. La palabra nación, corresponde a la comunidad de personas que forman parte de un país, dirigida generalmente por el mismo gobierno. Unida por lazos étnicos o de historia: la nación es comunidad, junto con el territorio y todo lo que pertenece a él. La Palabra Estado es más formal y tiene sentido político, pues aplica para describir una nación o territorio con su conjunto de órganos gubernamentales y legislativos, reconocidos de forma unánime por sus ciudadanos. ESTADO: (Del lat.status), Situación en que se encuentra alguien o algo, en especial cada uno de sus sucesivos modos de ser o estar.
[4]       La Libertad de Elegir
[5]       Democracia define un sistema político, de organización del Estado, en el cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad al representante. Es una forma de convivencia social en la que todos sus habitantes son libres e iguales ante la Ley y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.
[6]       Norberto Bobbio señala, que la expresión “sociedad civil” se entiende como la esfera de las relaciones sociales que no están reguladas por el Estado. Expresa además que para el estudio del Estado hay dos fuentes principales: la historia de las instituciones políticas y la historia de las doctrinas políticas.

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