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| El Constructor de Ideas |
Sobre filosofía, política y otras manifestaciones sociales de solidaridad para una sociedad que se construye en estas ideas.
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viernes, enero 11, 2013
martes, enero 08, 2013
EL FIN DEL MUNDO
EL FIN DEL MUNDO
A quien quiera leerlo

Finalmente; luego de la espera no llegó el tan anunciado fin del mundo, que presagiaron los mayas; y por tanto nada pasó. Hoy se dice que en el mentado y aburrido 21 de diciembre, de 2012 (que solo tiene de importante el ser día del solsticio de verano), en realidad comenzó una alineación planetario-galáctica, que conduce hacia un cambio de conciencia, que hará mejor a la especie humana, al alcanzar un estado de comprensión universal, en que todo lo oculto saldrá a la luz.
Sin embargo, hoy solo vemos la tremenda crisis, que
constituye una sociedad construida para el consumo, donde las lacras sociales
se siguen extendiendo; un país que se vanagloria de su economía basada en la
pobreza de unos muchos, construido sobre el asesinato de Víctor Jara y otros
compañeros que no lograron sobrevivir a los momentos amargos de ese periodo; un
país en que el estado fue capaz de financiar a los bancos en los años 80, a
pesar del empobrecimiento a que se sometió a las personas, y que por cierto abusó
en el apropiamiento a precio vil de las riquezas del país, y en el hoy, en el
premio de condonación de las multas a Johnson's, en un país construido con una
de las peores distribuciones del ingreso en el mundo, en que se ha arraigado un
modelo de desarrollo de la sociedad: El Neo-liberal El que ha desarrollado toda
su influencia en lo económico y lo cultural en el país.
Pues bien: hay pobreza, una salud indigna y una educación
cara y de mala calidad, que permite que puedan solo engordar los bolsillos de
unos pocos.
Y obviamente debemos preguntarnos
¿Dónde podremos encontrar ese cambio de conciencia
farandulero, con que nos alimentó la Televisión durante el año?
Sin duda, “NO EN
LA TELEVISIÓN”; aunque de todos modos, es ahora la hora de hacer un balance
del esfuerzo hecho por cada uno, para comprobar si nuestros espíritus, están
satisfechos con lo actuado en este año 2012, y si realmente hicimos algo por
cambiar el estado de cosas y por cierto, si tenemos un proyecto para este año
que recién comienza, para también entender en definitiva: “Si Estamos en Condiciones
de Transformar la Sociedad a estados de mayor conciencia”, que involucren el
término o cambio de esta sociedad. Que el estado asuma su rol social de estado,
y pueda dar la satisfacción a las grandes necesidades de la población, para
establecer la mayor justicia social, que exigen las personas: Sueldos Justos, Educación
Gratuita y de Calidad, Salud acorde a las necesidades; y por tanto, debemos de preguntarnos
“Que hemos hecho cada uno de nosotros, para lograrlo o apoyar a quienes lo
exigen” y sin duda también reconocer en las instituciones en que cada uno
participa, el cómo se presionan las distintas instancias necesarias para que a
través de estos medios, instituciones como la Masonería con su reconocida formación
ética, promuevan las instancias para la construcción de los nuevos paradigmas sociales,
que invocan las nuevas necesidades.
Las paradojas de la vida, demuestran una vez más que el
camino justo no es posible de seguirlo solo y forma personal sino a través de banderías…
y aun así importa seguir la brecha, que permita el buscar la alegría de los unos,
y por supuesto el enfado de los otros, y tal vez es este el momento de usar los
grados y cualidades para alcanzar las instancias de presión, en la construcción
de una mayor justicia social, con más fraternidad y solidaridad.
Yo he de reconocer, que la carta firmada por Benjamín
González, el estudiante de cuarto medio del instituto nacional, remeció
fuertemente las conciencias, sobretodo en quienes han asumido en su camino de
vida, esa soberbia 4X4, que algunos enarbolan por sus capacidades intelectuales
o profesionales, las que los llevan al consumismo exacerbado, que el mercado
les insta a obtener. Yo creo que no es una tarea fácil cambiar, pero es necesario;
si es que juntos queremos construir las nuevas conciencias, capaces de crear
los nuevos referentes para la nueva sociedad.
Amigos, hermanos y aquellos que reconozco como iguales, es
necesario intentar la nueva labor, a la que debemos dedicar los esfuerzos en
cuerpo y alma, reconociendo en esa labor y empeño el deseo de solidarizar con
quienes exigen su espacio. Tal vez la forma es comenzar por escribir, para
publicar los pensamientos y multiplicarlos con trabajos que día a día se puedan
ofrecer a lectores, que busquen en la multitud de blogs, de páginas webs y
redes sociales como Twitter y Facebook, respuesta a sus inquietudes y así juntos
desafiar el estado de cosas, para poner las ideas a la consideración de los
públicos comunes.
A todos, muchas gracias por leer esto, pues solo la persistencia
en estar ahí, a veces en el anonimato, para dar siempre aliento para que las
nuevas conciencias a construir, salgan adelante.
El balance no puede ser mejor, pese a que a veces se
construye sobre falsa fraternidad, la que a veces experimentamos en el tirar la
piedra de algunos y luego esconder la mano, o en el intento de ningunear, pero como
siempre, debemos decir: que pese a todo, hay algo inexorable y es que el
movimiento se demuestra andando.
GRACIAS a todos y por delante nos queda un año más.
lunes, diciembre 24, 2012
martes, diciembre 18, 2012
FILOSOFÍA DE LA RELIGION
Por Freddy Ponce
INTRODUCCIÓN
¿Existe una Filosofía de la Religión?
Para quienes creen en la razón por sobre otra forma
de encontrar respuestas a las innumerables inquietudes del ser humano, resulta de
particular importancia descubrir la relación existente entre Filosofía y Religión,
tal vez con el único fin de entender las motivaciones de algunos hombres para
aceptar como verdades irrefutables los dogmas que ofrecen respuestas divinas a
sus inquietudes.
Por supuesto la discusión, es de mayor
importancia si ella procura una respuesta sobre la existencia real de una Filosofía
de la Religión, y particularmente si la cuestión sustenta una tesis de camino
común, que explique con claridad los encuentros y desencuentros entre el pensamiento
científico formal de formación racional y el idealismo filosófico de que esta
revestida toda expresión religiosa.
DESARROLLO
El hombre como tal, se define claramente como
un ser social. Desde allí entonces deben partir todos los principios que incluyan
a la sociedad, comenzando con el compromiso que tiene como ser humano social, y
con el desarrollo del bienestar colectivo, el que a su vez contribuye con su
propio bienestar.
De esta manera, se puede categorizar la
historia humana, hasta donde puede ser conocida como una lenta sucesión de
hechos, más o menos perceptibles, los que en una senda de múltiples transiciones
conducen a entender el origen de la organización humana, a la que los hombres
se integran y denominan civilización[1].
A partir de ahí con el hombre en sociedad y la posibilidad de especular junto a
iguales, sin duda se origina una clara disposición y necesidad humana de explicar
todos aquellos fenómenos de la naturaleza de por si difíciles de entender para
el hombre. Así en el transcurrir del tiempo el hombre crea entidades a las
cuales les asigna poderes que conducen en último termino al establecimiento de diferentes
corrientes de pensamiento y en particular a la instauración de un dios único
inmanente y providente de que se reviste la religión.
Luego en primera aproximación y como evidencia
innegable, se puede señalar que en la vida de los hombres coexiste una arraigada
necesidad espiritual, que implica la búsqueda de respuestas del porque de la
vida y otras inquietudes humanas y por lo tanto: Filosofía y Religión, son
entre otras, las dos mayores preocupaciones, que con diferentes ordenamientos y
metodologías, intentan dar una explicación plausible al principio u origen de
todo lo que es, y de todo aquello que se manifiesta tanto en esencia
(espiritualidad) como a su vez queda representado en su existencia material (materialidad).
De la misma manera e importancia, en una segunda aproximación se debe considerar que Filosofía y Religión, constituyen para la
humanidad instancias culturales significativas y trascendentes, pues ninguna
otra búsqueda humana tiene tan elevadas pretensiones como las que
doctrinalmente cultivan ambas expresiones. Así se dice que la Religión descansa
en la Fe, como forma de acceder a los principios inmanentes; y la Filosofía
considera y confía, en la Razón en la búsqueda de dar respuestas coherentes a
las grandes interrogantes humanas.
A partir de las definiciones previas se puede
señalar categóricamente que la Fe, expresa la confianza que las personas como
seres conscientes depositan en la presencia de una entidad última de
características divinas. Y por otro lado la Razón exhibe los fundamentos para
comprender coherentemente, el significado de los fenómenos o hechos de la
realidad contemporánea sin suponer para ello, ninguna consideración previa,
que no esté fundada en argumentaciones validas, todo ello acompañado de una
actitud crítica permanente utilizando los debidos procedimientos de comprobación
y análisis.
En su
historia el hombre, ha acumulado experiencia de cada etapa vivida, tanto en la transmisión
filosófica de la religión en la humanidad, la que tiene su origen en el
desarrollo de toda la experiencia religiosa acumulada en el tiempo por los mas
diversos pensadores. Como también en el desarrollo de la razón como expresión
de la búsqueda de la verdad. Así la reflexión histórica, que se busca al
estudiar Filosofía y Religión, se refiere particularmente al como se vinculan en
el desarrollo del pensamiento humano, los modo de aceptar y validar ambas
instancias culturales, desde el punto de vista de la experiencia social y
humana. Al mismo tiempo ofrecer una explicación coherente a los hechos de la
vida, que en gran medida confluyen en la necesidad religiosa a las que se
somete el hombre, ante la falta de explicación de fenómenos desconocidos.
Tomas de Aquino, en su Summa Teológica señalaba
a su momento “no es evidente la presencia de Dios”, y lo hacia poniendo todos
sus sentidos al servicio religioso y por ello su respuesta plausible, daba por
demostrada la tesis de su existencia, al sumar tanto la experiencia religiosa,
como la sumisión a un poder divino, que había creado todo lo existente. A su
vez separaba el entendimiento en dos aspectos centrales de su demostración “Esencia
y Existencia” uno (el primero) como el concepto inmanente que viene de Dios, y
el otro (el segundo) la necesidad de darle materialidad en una figura de forma
humana. Y si todo lo que se observa realmente existía, al poseer esencia y
existencia daba por demostrada la existencia de Dios. Haciendo notar que poseía
una Esencia.
En esta medida para Tomas, Esencia constituye
el conjunto de características que hacen que una cosa “sea lo que es”, por su
singularidad, y por distinguirse de otras. Un ejemplo es la esencia del ser
humano, es ser “animal racional”. Entonces se identifica con aquello que
contesta a la pregunta sobre lo que una cosa es, lo que las define, en este
caso animal racional. Esta esencia se comporta entonces como potencia de la posibilidad
de existir. La elucubración es que la esencia es la sustancia, que puede ser
considerada como algo definible. "Es manifiesto que esencia se entiende
por la definición de una cosa" (De ente et essentia).
Del mismo modo define existencia como el acto
de ser, definido por la esencia y por la intervención de “causas segundas”
(padres) o del mismo modo a partir de una causa incausada, que es la “causa
primera” que sería (Dios), lo que constituye a su decir “el acto puro” que
viene de Dios.
Para Tomas de Aquino, la existencia de Dios se
demuestra por el uso de la razón, para él, el aserto “Dios Existe”, no es una
verdad absoluta y evidente por sí misma, ni tampoco innata al hombre. Sin
embargo, se ha de entender la necesidad de ofrecer una respuesta racional a la
existencia de Dios y la aceptación sin entenderlo como una verdad revelada, puesto
que a partir de la razón se encontraría en su esencia una demostración
plausible de la existencia de Dios.
Sobre el particular los pensadores no
creyentes señalan que revelación y fe, resultan poco convincentes y difíciles
de entender, por lo que se proclaman con la libertad para interpretar, afirmar
o negar toda experiencia religiosa.
Lo expresado en párrafos previos, corresponde
con diferentes acentos a las distintas disciplinas que se ocupan de la realidad
de las religiones, tales como psicología, sociología de la religión, historia
de las religiones etc. De la misma manera, a la filosofía le ha correspondido el
estudio y desarrollo de una “Filosofía de la Religión”, que intenta avanzar en
el desarrollo del pensamiento humano, en busca de una verdad que se oculta a la
visión humana, ello en ningún caso la separa de las demás ciencias, que se
ocupan del mismo objeto. Así se puede señalar que el estudio de la religión
tiene simplemente una representación empírica[2],
y por tanto no ha sido históricamente normativa; así el análisis filosófico-histórico
objetivo, permite verificar las distintas formas históricas de la religión.
De modo que la filosofía de la religión, es históricamente capaz de reunir una gran cantidad de datos de tipo arqueológico, etnológico,
histórico, psicológico etc. de todas las religiones. Se incluye en ello
aspectos como El mito, el rito, el sacrificio, el culto de los santos y de los
difuntos, la escatología, la apocalíptica, los libros sagrados y la revelación
los que constituyen el núcleo temático monoteísta-politeísta-panteísta. De este
modo para la religión, la filosofía de la religión, constituye una
"filosofía de la revelación" cuyos horizontes son tan vastos amplios
y variados como el concepto mismo de la religión, sin detenerse a pensar
críticamente respecto de otras visiones de mundo que confluyen en una filosofía
de la religión que trata de evitar la deidificación de las inquietudes humanas.
Por cierto, desde la mirada de la filosofía, se
puede percibir que la religión se interpreta a si misma como el concepto mismo
de la ética y moral. Sin embargo, el entendimiento lleva a concluir que la religión no es en efecto un
movimiento moral, aunque sus manifestaciones exteriores y sociales están
influidas por el impulso ético y moral que la sociedad humana le impone, pues
quienes la crean y desarrollan son hombres de la sociedad con una ética y moral característica Por lo tanto la religión como expresión del pensamiento constituye
la inspiración de la naturaleza del hombre en evolución, a pesar de lo que
afirman los teólogos respecto de que lo asegurado en el concilio de Nicea[3]
se siga afirmando hoy mientras los hombres de ciencia pierden a su entender el
sentido de la realidad.
Por otra parte se puede establecer
taxativamente que la Filosofía de la Religión, es una reflexión natural,
racional y objetiva de la religión como realidad humana. Y por tanto se la
define como un conjunto de vivencias religiosas comunes, que dan sentido a la
vida y cuyo significado es el amor y el estudio de la verdad y de la sabiduría.
La filosofía, como actividad reflexiva toma como objeto de estudio no sólo las
características definitorias de la religión, o la naturaleza de la religión,
sintetizada con la pregunta ¿qué es, en definitiva, la religión?, sino también
los resultados de las ciencias positivas que estudian uno u otro aspecto de la
misma, y que tienen su origen en la historia comparada de las religiones.
Por lo tanto la filosofía de la religión, es
la rama de la filosofía que se ocupa del estudio filosófico de la religión,
incluyendo argumentos sobre la naturaleza y existencia de Dios, el problema del
mal, y la relación entre la religión y otros sistemas de valores como la
ciencia y la ética. Es frecuente distinguir entre la filosofía de la religión y
la filosofía religiosa. La primera se refiere al pensamiento filosófico sobre
la religión, que puede ser llevado a cabo por creyentes y no-creyentes por
igual, mientras que la segunda alude a la filosofía inspirada y guiada por la
religión, como la filosofía cristiana y la filosofía islámica.
La filosofía de la religión se deriva tanto de
la experiencia interior como de la experiencia ambiental del individuo,
afectada por una diversidad de factores como el estado social, las condiciones
económicas, las oportunidades de instrucción, las tendencias morales, las
influencias institucionales, los desarrollos políticos, las tendencias raciales
y las enseñanzas religiosas.
Entonces la Filosofía de la Religión, constituye
el estudio del como se desarrollaron las ideas más el vivir experimentalmente
filosofía y religión y por lo tanto la conclusiones filosóficas dependen en
gran medida del pensamiento filosófico en acción. Asi la gran diferencia entre
una filosofía religiosa y una no religiosa del vivir, consiste en la naturaleza
y nivel de los valores reconocidos y en el objeto de las lealtades.
Por otra parte Filosofía y Religión, en su
expresión doctrinal tienen aspectos de coincidencia que se pueden precisar: la
primera es representación, la segunda es concepto del espíritu absoluto. Tienen
en común el contenido, las exigencias y los intereses. "Por eso la filosofía
teologal es la ocupación con Dios, es por eso mismo un servicio divino".
Investigadores como Émile Durkheim, Georg Simmel, Max Weber, Ernst Troeltsch,
Lucien Lévy-Bruhl, etc. basan sus resultados en aspectos empíricos que no se
adhieren a la postura crítica y combativa contra la religión, sino que parten
del supuesto de que ésta puede estudiarse de forma objetiva y neutral como
cualquier otro fenómeno de la sociedad.
Miguel de Unamuno por su parte se interesa en
señalar que entre Filosofía y Religión, existe una relación de gran tensión pero
al mismo tiempo de complementariedad: Señala que son enemigas pero se
necesitan; y por lo tanto no puede existir Religión sin una base filosófica
concreta, ni puede existir una Filosofía sin encontrar en su historia algunas raíces
religiosas. La historia de la filosofía es la historia de la religión, ambas tienen
el mismo campo de acción pues reflexionan sobre problemas que preocupan desde
siempre al hombre: la vida y la muerte, el dolor y la felicidad, la esperanza y
la desesperación, la existencia o no del más allá.
Geog Hegel señaló que la teología natural se
ocupaba de Dios y la Filosofía de la religión del hombre. El proyecto de Kant
es profundamente humanista: El hombre es el centro de todo. Para Feuerbach La
religión hace vivir en un mundo irreal, trascendente, que es una mera
proyección psicológica de los deseos y aspiraciones humanas. Y para Marx. La
religión promueve falsos valores como el perdón y la resignación ante la
injusta y opresiva organización política, social y económica.
En un sentido amplio y humanista todas las
religiones son verdaderas y ninguna posee toda la verdad. Pero no todas las
religiones son igualmente verdaderas, pues existen distintos grados de verdad.
Para Feuerbach no es Dios quien ha creado al hombre a su imagen, sino el hombre
quien ha creado a Dios, proyectando en él su imagen idealizada. Expresa que el
hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos realizados.
Así, da origen a su divinidad. Aquello que el hombre necesita y desea.
Es por tanto que el hombre necesita imaginar
la existencia de Dios a lo que David Hume señala que “nuestras percepciones no
tiene una existencia continua ni independiente por lo que toda fuente del
conocimiento radica en la experiencia y la única conclusión que se puede sacar
partiendo de la existencia de una cosa es por medio de la relación causa
efecto”
A MODO DE CONCLUSIÓN
El desarrollo de una Filosofía de la Religión a
partir de la búsqueda de un camino común de análisis debe ser considerada como
una reflexión crítica, sin duda abierta y rigurosa,para la discusión, sentido
en el cual es necesario mantener su estructura en forma puramente no confesional en relación a los temas
relacionados propiamente con la Religión y por tanto es menester comprometer el
uso de la razón como búsqueda de respuesta que le den coherencia y significado
a la discusión.
Por otra parte se puede señalar que los
pensadores de este campo reducen el discurso religioso al ámbito de un discurso
moral, pues resulta muy difícil que los hombres religiosos renuncien a la
pretensión de la verdad de sus enunciados.
Todas las religiones con mayor o menor
racionalidad, intentan ofrecer una explicación sobre el mundo del mismo modo
que otras explicaciones no religiosas; cada religión posee su particular código
de racionalidad.
Finalmente se puede señalar que el estudio de
las religiones tiene por un lado el propósito para los pensadores de entender
que los hombres buscan salvarse y que sólo en Cristo es posible su salvación,
mientras que para quienes han crecido en la de Fuente del pensamiento humano al
estilo de Feuerbach, el hombre ha realizado su camino: primero creó a Dios y
más tarde entendió que ello solo era un peldaño en el conocimiento humano, al
considerar a Dios como una creación humana y por lo tanto como Feuerbach niegan
su existencia así como la de cualquier otro dios.
BIBLIOGRAFIA
1.
LA IMAGINACIÓN
Jean Paul Sartre
Editorial Sudamericana S.A.
Impreso en España SARPE 1984
2.
DEL CONOCIMIENTO
David
Hume
Aguilar Ediciones S.A.
Impreso en España Altamira S.A.
3.
PROLEGOMENOS
Immanuel Kant
Editorial SARPE 1984ISBN 84444-499-7883
Impreso en España Altamira S.A.
4.
INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA MASÓNICA
Sinesio Urrestarazu Falces
Ediciones Gran Logia de Chile 1983
Pág. 90-91-92-93
5.
INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
Georg Friedrich Hegel
Impreso en España por impresores
Altamira S.A.,
Pág. 222-223
6.
http://es.wikipedia.org/wiki/Filosof%C3%ADa_de_la_religi%C3%B3n#searchInput
7.
http://es.wikipedia.org/wiki/Ludwig_Feuerbach#searchInput
[1] “Civilización”, se emplea
para designar un estilo de vida asociado a un sistema de producción de riqueza.
A su vez cada Civilización representa grupos que contienen las diversas
subdivisiones históricas del desarrollo humano.
[2] Empírico basado en la
experiencia, experimentación e investigación, y en la percepción, pues nos dice
qué es lo que existe y cuáles son sus características, ello no dice que algo
deba ser necesariamente así y no de otra forma; tampoco nos da verdadera universalidad.
[3] El Concilio de Nicea es el
Auténtico punto de inflexión de la cultura clásica, supone un fin y un inicio.
El fin de una cultura gestada a lo largo de casi mil años, en las tierras de la
lejana y turbulenta Grecia, y que tiene su punto de máximo esplendor en la Roma
Imperial. Es también un inicio, por lo que supone de consolidación de una nueva
forma de ver y entender el Mundo, el Hombre y la relación entre ambos. De
hecho, podemos afirmar sin demasiado riesgo de error que este Concilio es un
punto de referencia de un largo proceso de cambio de civilización, de la
clásica por la cristiana.
viernes, julio 13, 2012
domingo, julio 08, 2012
Allende
Por: Manuel Riesco
Con el permiso de su autor
El Presidente Allende no sólo enfrentó enemigos mortales, de adentro y fuera del país. También una oposición feroz de parte de otros actores políticos. Los primeros representaban a poderosos intereses, afectados por las principales medidas modernizadoras que su gobierno impulsó con singular resolución y eficacia: la nacionalización del cobre y la reforma agraria. Los segundos, a sectores atemorizados o sobreexcitados, por el curso del proceso revolucionario, sólo en virtud del cual se lograron llevar a cabo con éxito dichas transformaciones, necesarias y en definitiva irreversibles. Unos y otros no fueron lo mismo, pero los segundos aportaron lo suyo al dramático desenlace de aquella gesta.
Un trío de estos últimos han dado que hablar recientemente. El expresidente Aylwin se refirió al expresidente Allende en términos arrogantes y descomedidos: Sin dar explicaciones por su apoyo determinante al golpe que acabó con su vida, lo culpó de haberlo provocado por ser un "mal político." Generó ruido en las alianzas de su partido, que se vio forzado a tomar distancia de tamaño desatino.
El más frescolín de sus exministros, aprovechó la ocasión para salir en la foto, sumando al agravio de su exjefe, el insulto de considerar además al Presidente Mártir una figura penosa. Mientras Aylwin dirigía al principal partido de centro, el apenado militaba entonces en un grupo ultra revolucionario, que rivalizaba con el primero en la estridencia de su oposición al gobierno de la Unidad Popular. También sacó el habla por estos días un excamarada suyo en aquellas fechorías. A diferencia del otro, este último no se ha "renovado"nada: sin un dejo de autocrítica respecto de su frenética oposición a Allende, sigue transmitiendo monsergas anarquistas y anticomunistas: ahora insultó a Camila Vallejo, de un modo que resulta más grotesco proviniendo de quién posa de galardonado historiador y gurú.
A decir verdad, los restregones de tales personajes no afectan para nada la figura de Allende. No solo es el político más importante de la historia patria, sino el único chileno universal: toda una generación alrededor del mundo, recuerda exactamente lo que hacía en el instante de su muerte; por eso mismo, Pinochet asumió instantáneamente como villano universal.
Su figura no se agota en su heroico sacrificio en La Moneda en llamas. Fue el político más destacado del medio siglo de progreso que transformó a Chile de arriba abajo y para siempre: discípulo de los ilustrados médicos que proporcionaron el ideario desarrollista a los militares que iniciaron la construcción del moderno Estado chileno en 1924; vicepresidente de la FECH durante las protestas que en 1931 abrieron paso a la continuación de esa obra por parte de una sucesión de gobiernos democráticos; fundador del Partido Socialista y el más joven ministro de Estado con Pedro Aguirre Cerda en 1938; parlamentario y Presidente del Senado que aprobó de modo unánime la ley del Servicio Nacional de Salud, en 1952, entre muchas otras leyes progresistas en que su participación fue decisiva; fundador del Frente de Acción Popular y la Unidad Popular, su gobierno coronó así medio siglo de brillante accionar político. En tres años sus realizaciones fueron más relevantes que las de cualquier otro gobierno de la historia patria. Entre ellas destaca, por cierto, la proeza política de nacionalizar el cobre con el apoyo unánime de un parlamento dominado por sus opositores, en medio del más agudo conflicto; nunca, ni antes ni después, se ha logrado generar un consenso político de mayor significación que ese.
Por lo mismo, su gobierno y la revolución que encabezó, no tenían porque terminar de la manera que lo hicieron: derrotada a manos de sus enemigos mortales, con la consecuencia de una destrucción general que todavía el país no logra reparar. El análisis de porque ocurrió de esa manera constituye una de las cuestiones políticas no resueltas de mayor relevancia para Chile. Las explicaciones que se han dado hasta el momento, si bien apuntan a aspectos verdaderos, parecen muy insuficientes. La intervención extranjera en el marco de la guerra fría ciertamente fue decisiva, especialmente para volver a los militares en contra de un proceso que ellos mismos habían iniciado medio siglo antes. Sin embargo, todas las grandes revoluciones de los últimos dos siglos superaron agresiones externas muchísimo más agudas. Se culpa a su manejo económico, que si bien no fue muy católico, parece prudente y conservador al lado de los verdaderos desenfrenos en la materia de todas las revoluciones y para que decir, de las metidas de pata monumentales y catastróficas de los gobiernos neoliberales. Se dice que faltó capacidad de generar acuerdos de mayoría, pero eso apunta más a la oposición de entonces que al propio gobierno y menos a Allende, que hizo todo lo posible al respecto y hasta el último. Se culpa a la ultraizquierda, que si bien molestó bastante, fue muy marginal como siempre ocurre con estos grupos, aunque son inflados con alharaca por los verdaderos y conscientes promotores del caos contra revolucionario; si no hubiesen existido los hubiesen inventado, como hicieron en medida no menor.
El Presidente Allende fue un héroe trágico: Su grandeza estuvo hermanada con su error, como en las figuras clásicas. Sin embargo, este último parece bastante más complejo de lo que usualmente se le atribuye. Condujo un movimiento revolucionario, que solo puede ser analizado en su propio mérito: un período en que por fuerzas que exceden a sus protagonistas, millones de personas asumen una amplia y persistente actividad política directa. Sólo eso permitió a su gobierno hacer tanto y con tanta profundidad, en tan corto tiempo. Sin embargo, las revoluciones son estados de ánimo transitorios y en buena hora, puesto que si no resultarían agotadoras. A corto andar y cuando aprecian que han alcanzado sus objetivos fundamentales, quiénes las desatan, que son personas comunes y corrientes, se cansan de su inevitable turbulencia y anhelan el regreso del orden. Imponerlo al término de un proceso revolucionario no es cosa fácil, ni simpática, ni grata, sino todo lo contrario. Como dijo uno de sus guardias más leales, que logró sobrevivir el combate de La Moneda: "Hacía rato que había que haber metido presa a mucha gente. El Doctor no tuvo corazón." Allende no fue el único de sus partidarios que no tuvo corazón para ello.
Con el permiso de su autor
El Presidente Allende no sólo enfrentó enemigos mortales, de adentro y fuera del país. También una oposición feroz de parte de otros actores políticos. Los primeros representaban a poderosos intereses, afectados por las principales medidas modernizadoras que su gobierno impulsó con singular resolución y eficacia: la nacionalización del cobre y la reforma agraria. Los segundos, a sectores atemorizados o sobreexcitados, por el curso del proceso revolucionario, sólo en virtud del cual se lograron llevar a cabo con éxito dichas transformaciones, necesarias y en definitiva irreversibles. Unos y otros no fueron lo mismo, pero los segundos aportaron lo suyo al dramático desenlace de aquella gesta.
Un trío de estos últimos han dado que hablar recientemente. El expresidente Aylwin se refirió al expresidente Allende en términos arrogantes y descomedidos: Sin dar explicaciones por su apoyo determinante al golpe que acabó con su vida, lo culpó de haberlo provocado por ser un "mal político." Generó ruido en las alianzas de su partido, que se vio forzado a tomar distancia de tamaño desatino.
El más frescolín de sus exministros, aprovechó la ocasión para salir en la foto, sumando al agravio de su exjefe, el insulto de considerar además al Presidente Mártir una figura penosa. Mientras Aylwin dirigía al principal partido de centro, el apenado militaba entonces en un grupo ultra revolucionario, que rivalizaba con el primero en la estridencia de su oposición al gobierno de la Unidad Popular. También sacó el habla por estos días un excamarada suyo en aquellas fechorías. A diferencia del otro, este último no se ha "renovado"nada: sin un dejo de autocrítica respecto de su frenética oposición a Allende, sigue transmitiendo monsergas anarquistas y anticomunistas: ahora insultó a Camila Vallejo, de un modo que resulta más grotesco proviniendo de quién posa de galardonado historiador y gurú.
A decir verdad, los restregones de tales personajes no afectan para nada la figura de Allende. No solo es el político más importante de la historia patria, sino el único chileno universal: toda una generación alrededor del mundo, recuerda exactamente lo que hacía en el instante de su muerte; por eso mismo, Pinochet asumió instantáneamente como villano universal.
Su figura no se agota en su heroico sacrificio en La Moneda en llamas. Fue el político más destacado del medio siglo de progreso que transformó a Chile de arriba abajo y para siempre: discípulo de los ilustrados médicos que proporcionaron el ideario desarrollista a los militares que iniciaron la construcción del moderno Estado chileno en 1924; vicepresidente de la FECH durante las protestas que en 1931 abrieron paso a la continuación de esa obra por parte de una sucesión de gobiernos democráticos; fundador del Partido Socialista y el más joven ministro de Estado con Pedro Aguirre Cerda en 1938; parlamentario y Presidente del Senado que aprobó de modo unánime la ley del Servicio Nacional de Salud, en 1952, entre muchas otras leyes progresistas en que su participación fue decisiva; fundador del Frente de Acción Popular y la Unidad Popular, su gobierno coronó así medio siglo de brillante accionar político. En tres años sus realizaciones fueron más relevantes que las de cualquier otro gobierno de la historia patria. Entre ellas destaca, por cierto, la proeza política de nacionalizar el cobre con el apoyo unánime de un parlamento dominado por sus opositores, en medio del más agudo conflicto; nunca, ni antes ni después, se ha logrado generar un consenso político de mayor significación que ese.
Por lo mismo, su gobierno y la revolución que encabezó, no tenían porque terminar de la manera que lo hicieron: derrotada a manos de sus enemigos mortales, con la consecuencia de una destrucción general que todavía el país no logra reparar. El análisis de porque ocurrió de esa manera constituye una de las cuestiones políticas no resueltas de mayor relevancia para Chile. Las explicaciones que se han dado hasta el momento, si bien apuntan a aspectos verdaderos, parecen muy insuficientes. La intervención extranjera en el marco de la guerra fría ciertamente fue decisiva, especialmente para volver a los militares en contra de un proceso que ellos mismos habían iniciado medio siglo antes. Sin embargo, todas las grandes revoluciones de los últimos dos siglos superaron agresiones externas muchísimo más agudas. Se culpa a su manejo económico, que si bien no fue muy católico, parece prudente y conservador al lado de los verdaderos desenfrenos en la materia de todas las revoluciones y para que decir, de las metidas de pata monumentales y catastróficas de los gobiernos neoliberales. Se dice que faltó capacidad de generar acuerdos de mayoría, pero eso apunta más a la oposición de entonces que al propio gobierno y menos a Allende, que hizo todo lo posible al respecto y hasta el último. Se culpa a la ultraizquierda, que si bien molestó bastante, fue muy marginal como siempre ocurre con estos grupos, aunque son inflados con alharaca por los verdaderos y conscientes promotores del caos contra revolucionario; si no hubiesen existido los hubiesen inventado, como hicieron en medida no menor.
El Presidente Allende fue un héroe trágico: Su grandeza estuvo hermanada con su error, como en las figuras clásicas. Sin embargo, este último parece bastante más complejo de lo que usualmente se le atribuye. Condujo un movimiento revolucionario, que solo puede ser analizado en su propio mérito: un período en que por fuerzas que exceden a sus protagonistas, millones de personas asumen una amplia y persistente actividad política directa. Sólo eso permitió a su gobierno hacer tanto y con tanta profundidad, en tan corto tiempo. Sin embargo, las revoluciones son estados de ánimo transitorios y en buena hora, puesto que si no resultarían agotadoras. A corto andar y cuando aprecian que han alcanzado sus objetivos fundamentales, quiénes las desatan, que son personas comunes y corrientes, se cansan de su inevitable turbulencia y anhelan el regreso del orden. Imponerlo al término de un proceso revolucionario no es cosa fácil, ni simpática, ni grata, sino todo lo contrario. Como dijo uno de sus guardias más leales, que logró sobrevivir el combate de La Moneda: "Hacía rato que había que haber metido presa a mucha gente. El Doctor no tuvo corazón." Allende no fue el único de sus partidarios que no tuvo corazón para ello.
martes, mayo 29, 2012
Extracto de la introduccion de un escrito en preparacion
por Freddy Ponce
SOCIEDAD POLÍTICA Y DEMOCRACIA
UN NUEVO ORDEN SOCIAL
INTRODUCCIÓN
Hablar de
“Sociedad” no es tarea fácil. Todos saben a qué se refiere el termino, sin
embargo resulta difícil encontrar una definición que abarque todos aquellos
aspectos de la misma, sobretodo en las relaciones de desarrollo humanas
involucradas en dicho concepto.
El propósito
de este trabajo, espera dar una mirada a los hechos que emergen de la organización
social actual, la que basada en un modelo de economía afirmado en el
pensamiento del economista de Chicago Milton Friedman, constituye uno de los
puntos de referencia necesarios en cualquier debate acerca de la naturaleza de
la actual crisis capitalista y sus diversas estrategias de recomposición.
En este
sentido, la teorización monetarista de Milton Friedman, aparece como una articulación
ideológica en un amplio conjunto de recomendaciones económicas, que llevan implícita
una teoría política profundamente antidemocrática, que se fusiona con una
sociedad en donde predominan con su acción en el mercado, los grandes
consorcios de la economía global, los que crean los factores productivos y de
consumo para las economías locales, a través de los cuales han adquirido un supra
poder, mediante el que pueden mantener el estado de cosas que más les acomoda desde
la mirada de una economía neoliberal, cuya tesis antepone el mercado por sobre
las reales necesidades de las personas. Al señalar la acción de cierta “mano
invisible” que se encarga de conseguir que, las ganancias que un individuo
obtiene de sus negocios beneficien también, aunque de forma indirecta, al resto
de la población. Se afirma que el mercado libre es capaz de coordinar por sí
mismo los distintos intereses particulares y armonizarlos, resultando de esto
una asignación óptima de los recursos y, en definitiva, el máximo bienestar de
la sociedad entera.
Esta
representación constituye la forma de una sociedad agotada en sus bases
sociales y la forma de vida como ha sido entendida hasta ahora; sin duda en la
actual situación ella se ve sometida a la presión social que ejercen grupos de
opinión, para provocar profundos cambios sociales, que alteran las raíces
mismas de esta sociedad, para alcanzar un nuevo contexto para la organización
social, política y económica, en donde el rol del estado debe ser el motor que
conduce a la nueva era.
Se intenta
también levantar una tesis de desarrollo de la sociedad, en “el conocer cual es
el nuevo ciudadano que se construye y la nueva forma de organización”, lo que
debe ser conducente a demostrar que esta nueva era, constituye el nacimiento de
un nuevo orden: social, político y económico, el que se esta gestando como parte
determinante de la transformación de la sociedad actual, cuyos elementos
principales se establecen en el desarrollo de acciones ciudadanas que requieren
de respuestas a las profundas inquietudes sociales, de estudiantes, grupos
ecologistas y el ciudadano común limitado en sus recursos para provocar cambios,
pero que constituyen la masa silenciosa que expresa su opinión en cambios de
actitudes a veces irracionalmente e influenciadas por grupos que intentan
validar sus particulares visiones de mundo para una economía de
sustentabilidad.
Trabajos previos acerca de la realidad social y política (“Hacia
una nueva concepción de vida”) representan distintas posiciones y esperanzas de
las grandes mayorías; por mejorar su condición de vida, en una sociedad que les
impone restricciones a su libertad para expresarse y para decidir sobre su
vida, de modo que este escrito tiene como propósito final, abrir una perspectiva
que demuestre la realidad de la crisis paradigmática de la sociedad actual.
La crisis paradigmática, que se indica se sitúa en la búsqueda de
una nueva organización social, cuyo conflicto, crece en la necesidad de cambiar
esta sociedad mercantilista, que se instala en los márgenes de la denominada “3ª
Revolución Industrial”, cuyo deterioro observable en la forma de vida de los
ciudadanos, conduce irreversiblemente al nacimiento de una nueva civilización,
distinta en su génesis y concepción de vida.
Y es por tanto que el cambio social mundial, que presiona por
nacer; no tiene parangón en la historia humana, y ha partir de estas nuevas
concepciones de Sociedad, “Globalista” u otras formas de organización, aparecen
nuevos modos de entender y participar de ella, produciéndose una reorganización
en acuerdo con una nueva visión paradigmática, que se inserta en el crecimiento
moral e intelectual del hombre de este tiempo, el que busca ser considerado
como parte del desarrollo humano de la sociedad.
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