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sábado, julio 06, 2019


ES CHILE UN PAÍS LAICO?

I         INTRODUCCIÓN

Si bien Chile se define como un país en donde la Iglesia está separada del Estado, sobran las manifestaciones que dan cuenta de lo contrario. Y por cierto se puede establecer que el Estado de Chile NO ES UN ESTADO LAICO, pese a que gran parte de la población repite, que posee tal característica, y en realidad no se puede concluir que si lo sea, pues no posee esa categoría especificada en la Constitución política de 1980.

Por cierto, en el pasado no era raro que el clero interfiriera en asuntos de Estado, pues muchos países se definían como Estados confesionales, hecho reflejado en sus constituciones, o en algún decreto emitido por un monarca, en que el Estado reconocía una religión oficial. Por cierto hoy en día, la mayor parte de los Estados se declaran aconfesionales o Laicos.

El origen de la concepción laicista, está marcado por la necesidad de evitar que la dirección de la sociedad, a través del Estado, quede al arbitrio confesional. De esta manera los que enarbolan las banderas del laicismo lo hacen en el ánimo de impedir que la cuestión social sea sometida a una visión fundada en creencias que constituyen dogmas. Es de este modo que el nombre de Laicismo subraya la calidad de Laico, alejando a las instituciones públicas de las conexiones con instituciones religiosas.

II        DESARROLLO
Etimológicamente el término Laico, deriva del latín Laicus y éste del griego Laikós, expresiones que significan pueblo, es decir: aquello que pertenece al pueblo. Esta opción por el pueblo supone un Estado laico, que trata a todos los ciudadanos de un país por igual, tanto a creyentes de cualquier religión como a los no creyentes. En tal sentido un Estado Laico no posee una propia religión del Estado y por tanto se mantiene como concepto la Separación entre la Iglesia y el Estado.

Se entiende entonces que un Estado Laico o secular, por extensión una nación o país, es independiente de cualquier confesión religiosa en el cual las autoridades políticas no se adhieren públicamente a ninguna religión determinada ni por tanto las creencias religiosas influyen sobre política nacional. Así en un sentido republicano, un Estado Laico, exige neutralidad en materia de religión y no ejerce apoyo ni oposición explícita o implícita a ninguna organización o confesión religiosa. Por su parte, un Estado confesional es aquel en que adopta oficialmente una religión, por ejemplo, a través de su Constitución Política.

El Artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos Adoptada y proclamada por la Asamblea General de la Naciones Unidas en su Resolución 217A, de 10 de diciembre de 1948 establece taxativamente que:
“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

En el Artículo Primero del Reglamento Constitucional de 1812 dice: “La religión Católica Apostólica es y será siempre la de Chile”. Redacciones similares se pueden encontrar en las constituciones políticas del Estado de 1818, 1822, de 1823 y de 1833, siempre favorables a la Iglesia Católica.

La Constitución de 1925, reemplazo el texto vigente desde 1833, Chile separó claramente la Iglesia del Estado y se estableció la libertad de culto. Con esto, el país aseguró la manifestación de todas las creencias, la libertad de conciencia y el ejercicio libre de todos los cultos que no se opongan a la moral asegurando la condición laica de la institucionalidad.

La Constitución de 1925 establecía en su Artículo 10 lo siguiente:
 “La Constitución asegura a todos los habitantes de la República: La manifestación de todas las creencias, la libertad de conciencia y el ejercicio libre de todos los cultos que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden público, pudiendo, por tanto, las respectivas confesiones religiosas erigir y conservar templos y sus dependencias con las condiciones de seguridad e higiene fijadas por la leyes y ordenanzas”.

Chile, desde 1925, es entonces una república laica, sin embargo hoy muchas de las leyes o bien demoran en ser promulgadas o son rechazadas en base a argumentos religiosos. Y pese a que se hizo una diferencia respecto de las constituciones previas favorables a la Iglesia Católica, no declaró formalmente y de manera explícita la condición Laica del Estado, aunque su contenido expresa la división del Estado y la Iglesia.
Por otra parte el Artículo Cuarto del Capítulo I de la Constitución de 1980, define que el Estado al decir “Chile es una república democrática”. Ambigüedad con la que la dictadura evitó señalar que el Estado es Laico. Este vacío constitucional, señala con claridad el argumento de que Chile NO es un país Laico.

Otros antecedentes demuestran que Chile no es estado Laico:

EL TE DEUM
Cada año desde 1810 en la fecha del 18 de septiembre se desarrolla en Chile la Ceremonia religiosa de carácter ecuménico la que reúne a las máximas autoridades del país, encabezadas por el Presidente de la República, cuyo objetivo de "dar las gracias". Ceremonia que se celebra en el templo principal de la Iglesia Católica en Chile, la Catedral Metropolitana de Santiago,  y por lo tanto, los agradecimientos enviados van a parar a la deidad suprema católica.

ABORTO INDUCIDO
En Chile el aborto inducido —tanto el directo como el indirecto— es totalmente ilegal. Da lo mismo si la vida de la madre corre peligro, si el embarazo es producto de una violación, si el feto viene con defectos o si la madre quiere hacerlo o no, en Chile está legalmente prohibido abortar (yo creo que si pudieran prohibir el aborto espontáneo también lo prohibirían).

APERTURA DEL SENADO DE LA REPÚBLICA DE CHILE
La apertura del senado era hasta el 13 de enero de 2012 “En nombre de Dios, se abre la sesión” el cual fue cambiado por los senadores a fin de establecer que el Estado es laico desde 1925, decidieron finalmente cambiar esas palabras por “En nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión!, lo cual es otro juicio que impone la calidad de Chile de NO LAICO.

DÍAS FERIADOS
La mayor parte de los feriados laborales en chile son religiosos. Lo correcto sería que cada institución religiosa decidiera si le da o no el día libre a sus “trabajadores” y quienes creen en tal fe, pueden pedir un día de sus vacaciones legales si desea dedicarlo a la deidad en que cree.

Que el país en la práctica no sea un Estado laico tiene una consecuencia indirecta grave y absolutamente impresentable y es que las religiones tienen licencia para vulnerar el derecho a libertad de culto y seguir manteniéndose “vigente”, generación tras generación, por la vía de la adoctrinación desde la más temprana infancia incluso en las escuelas públicas.

III       CONCLUSIONES
En general, las iglesias de todos los credos se disputan el mundo de los creyentes, los que han estipulado y establecido dogmáticamente códigos para guiar la conducta moral de sus fieles. Sin embargo otro es el código que emana de la postura conocida como laicismo. Y por tanto defender la independencia del hombre para adoptar sus propias creencias en materia religiosa o el derecho a no tenerlas si así lo decide su razón.

Un país cuyo Estado es laico, desde hace ya casi un siglo, grupos religiosos influencien las leyes que nos afectan a todos. Si estás en contra del AVP, del aborto, del matrimonio igualitario, de que una persona sea gay, bisexual, lesbiana o transgénero porque tu religión así te lo indica, sin importar las creencias personales de los otros.


IV        BIBLIOGRAFÍA
4.1      Ley Nº 19.638 (14.10.1999), que establece normas sobre la constitución jurídica de las iglesias y organizaciones religiosas.
4.2      Laicismo, Sociología y Religión; Sebastián Jans
4.3      Laicismo y masonería; Sebastián Jans
4.4      Laicismo Y Masonería; Senador Enrique Silva Cima
4.5      Mensaje presidencial que inicia la discusión del proyecto de ley sobre normas acerca de la constitución jurídica y funcionamiento de las iglesias y organizaciones religiosas.
4.6      Constitución Política de la República de Chile; Capítulo Tercero
4.7      Derecho Constitucional; Mario Verdugo M. y otros, Editorial Jurídica de Chile
4.8      Declaración Universal de Derechos Humanos

domingo, noviembre 18, 2018


EL HOMBRE Y SU COMPROMISO
ÉTICO CON LA SOCIEDAD

Por Freddy Ponce

Quien participa de una vida en sociedad[1] se enfrenta diariamente a obligaciones y toma de decisiones de todo tipo, las que habiendo sido establecidas por un estado de derecho, que actúa regulando la organización humana, dentro de un territorio determinado, en donde tiene existencia real un orden vinculado a lo social, político y jurídico establecido mediante normativas claramente definidas y orientadas al bien común de las personas de esa sociedad.

Tal vez para algunos sea difícil entender que la vida en sociedad implique un tremendo desafío, que tiene que ver no solo con el cumplir con las obligaciones propias de un estado de derecho, sino que más aun con el compromiso por ser mejores personas tanto en el desarrollo personal, como en los esfuerzos por defender los derechos de quienes no los poseen o a quienes se les niega.

A partir de estas definiciones y en consideración a las distintas personalidades de las personas y sus visiones culturales, políticas, sociales y económicas, la convivencia en esa sociedad, genera diferentes formas de comportamiento y conducta ética, las que desde el punto de vista de la convivencia, comunican una forma de ser con sus particularidades como individuos de esa sociedad, y a partir de sus vivencias se forja la búsqueda continua de los valores universales y permanentes por alcanzar en el quehacer ético de cada ciudadano.

Es en esta medida, que se hace evidente el como se construye un hombre, uno  capaz de ocuparse del basamento espiritual, que requiere de una concepción sociológica de la moral universal, con el objeto de alcanzar así el grado de eticidad y etnicidad propio y característico del lugar y de la universalidad de la civilización actual.

Este hombre, no ha de considerar el saberlo todo o ignorarlo todo. No ha de pretender ser un santo, sino que tan sólo debe pugnar por ser siempre un hombre libre y de buenas costumbres. No ha de ser ni dogmático ni escéptico. Porque sólo investigando, averiguando y filosofando; podrá llegar a situarse en un “Justo Medio”, que es la conducta crítica del que sabe algo e ignora algo y que por tanto, quiere seguir aprendiendo convertido en ese eterno interrogador; que es capaz de sacar a la superficie todo cuanto es capaz de ofrecer. Sin duda esto constituye una filosofía de vida, la que atraviesa no sólo la actividad laboral sino también el comportamiento y hábitos de las personas.

Por ello conceptos como la caridad, tienen un significado que no es de simple ayuda, pues la verdadera responsabilidad del concepto es/o debe ser ayudar a mejorar la vida de los ciudadanos en el animo de alcanzar un cambio integral del hombre y del entorno en toda su dimensión.
Por otro lado la sociedad, ofrece espacios de derechos inalienables para todo ser humano, entre otros no ser sometido a Tortura, lo que representa una perdida de los derechos del hombre. En general este caso esta referido y vinculado a los aparatos represivos de dictaduras, pero ello no termina ahí, los derechos de las grandes mayorías se ven a diario conculcados cuando el estado no asume su rol de protección frente a los grandes consorcios.

Se ha señalado que el hombre se encuentra a mitad de camino entre el saber y el ignorar, y por eso el aprendizaje de cada hombre, también se encuentra a mitad camino entre el cumplimiento de un ideal de perfección, que orienta o debe orientar su conciencia hacia el estudio de los valores de la verdad, la justicia y la belleza y como herramientas la razón, la voluntad y el sentimiento en la plena convicción de entregarlo para la construcción de las nuevas voluntades.

Por sobre cualquier otra consideración, los hombres deben alcanzar su plena conciencia expresada a través del trabajo, pero no un trabajo cualquiera, sino uno que sobretodo esta referido a su actuar en el mundo. Aquel que es capaz de poner al servicio de toda la comunidad en que participa, con toda su voluntad, para lograr así, una sociedad más justa fraterna y más solidaria.

Si el hombre ha conocido las virtudes y defectos de la sociedad y ha transitado por el difícil camino de construirse a si mismo, no ignora que la principal y permanente búsqueda del ciudadano, es el perfeccionamiento personal, sentido que se entiende como la misión de transformarse en hombre libre y de buenas costumbres, un hombre que busca practicar la fraternidad y el cambio hacia el progreso humano, de todos quienes le rodean en la sociedad la que le toca vivir.

Explorar la ética, que este ciudadano intenta desarrollar, consiste tácitamente en analizar sus emociones, cotejar sus valores e ir a la caza de todos los prejuicios camuflados en los resabios de su vida. Por tanto es sin duda mucho el trabajo, que debe realizar, sin embargo trabajará con el juicio, profundizará en el cimiento y finalmente revestirá las techumbres.

El hombre construido de esta manera con todos sus defectos y virtudes, debe tener la fuerza y voluntad para continuar derribando sus imperfecciones, como un compromiso permanente, que crece en la medida que se aquilatan en toda su magnitud, el sentido dialogal que ha de mantener con otros individuos, como un deber ineludible, que lleva implícito la condición de universalidad al considerar a toda la especie humana sin distinción de sexos, razas ni condición social, permitiendo de este modo multiplicar, el efecto bienhechor de sus cualidades.

Para todos es conocido que en muchos pueblos, se contrasta la opulencia y la miseria, que se clama por justicia e igualdad de oportunidades, para que el ser humano alcance su desarrollo integral como persona. En concordancia con esa aspiración, hombres despliegan sus mejores esfuerzos, convertido en líderes sociales, para enfrentar el reto de progreso de todos los hombres.

Este ciudadano debe ser un hombre comprometido con su época, no importa su posición social, ni el lugar donde se encuentre, oficina, fábrica, escuela, en el campo o en la construcción. Su primer ideal es mantener el ejemplo perenne de aquellos grandes hombres que lo han antecedido, teniéndoles como modelo de lo que se puede llegar a ser.

Su conducta ética, es un potente juez que guiara la dirección de su conciencia, definida ésta como la capacidad intuitiva sujeta al desarrollo y perfección por medio del raciocinio y la experiencia, que permite conocer el bien por hacer y el mal que se debe evitar, para la conservación del individuo y la especie humana.

Lo señalado, parece una condición de idealismo casi estúpido en estos tiempos de consumismo salvaje, de falta de preocupación por el otro distinto de si mismo, si quizá no sea fácil ni tampoco sea posible, sin embargo se observa en la juventud un gran gesto de cambio hacia una condición ética de cambio que queda implícita en su actos

Salvador Allende mencionaba en un discurso en México, en la Universidad de Guadalajara hace un tiempo atrás lo siguiente:

Hay Jóvenes viejos que no comprenden que ser universitario, por ejemplo, es un privilegio extraordinario en la inmensa mayoría de los países del continente. Esos jóvenes viejos creen que la universidad se ha levantado como una necesidad para preparar técnicos y que ellos deben estar satisfechos con adquirir un titulo profesional. Les da rango social y el arribismo social, caramba, que dramáticamente peligroso, les da un instrumento que les permite ganarse la vida en condiciones de ingresos superiores a la mayoría del resto de los conciudadanos.

Y estos jóvenes viejos, si son arquitectos, por ejemplo, no se preguntan cuántas viviendas faltan en nuestros países y, a veces, ni en su propio país. Hay estudiantes que con un criterio estrictamente liberal, hacen de su profesión el medio honesto para ganarse la vida, pero básicamente en función de sus propios intereses.

Allá hay muchos médicos -y yo soy médico- que no comprenden o no quieren comprender que la salud se compra, y que hay miles y miles de hombres y mujeres en América Latina que no pueden comprar la salud; que no quieren entender, por ejemplo, que a mayor pobreza mayor enfermedad, y a mayor enfermedad mayor pobreza y que, por tanto, si bien cumplen atendiendo al enfermo que demanda sus conocimientos sobre la base de los honorarios, no piensan en que hay miles de personas que no pueden ir a sus consultorios y son pocos los que luchan porque se estructuren los organismos estatales para llevar la salud ampliamente al pueblo.

Y por ello que es posible no solo en el discurso sino que el ofrecer un COMPROMISO ÉTICO de largo alcance para la conquista de este mundo que es nuestro.
"A construir la sociedad que queremos y acaso también la que nos merecemos. Modelada por las fuerzas de la historia de un país la que será la expresión construida de lo que somos y queremos ser".

La ética personal y social, será en los próximos años condición inexcusable para la permanencia del ser humano sobre el medio ambiente, porque la propia sostenibilidad de la civilización, incluso su supervivencia, exige el compromiso ético de todos, entonces la sociedad puede y debe ofrecer un firme ejemplo de esa renovación ética y, como en otros tiempos, liderar un cambio social.



[1] Sociedad: se refiere al conjunto de individuos que interaccionan entre sí y comparten ciertos rasgos culturales
esenciales, cooperando para alcanzar metas comunes.

sábado, julio 21, 2018

FILOSOFÍA DE LA HISTORIA


FILOSOFIA DE LA HISTORIA

Freddy Ponce

La Filosofía de la Historia, responde al estudio de las formas en que los seres humanos posibilitan la creación de la historia. Y por cierto al respecto es necesario aclarar que los filósofos solo abordaron la reflexión filosófica acerca de ella en el siglo XVIII, y por supuesto su objeto fue conocer el pasado desde una condición de principios y valores aceptados por la sociedad. Hasta antes los escritos solo se centraban en cuestiones, como la física y matemáticas, de la Antigua Grecia, la Teología de la Edad Media y más tarde de las ciencias naturales. De modo que la creación de una nueva disciplina a la que se denominó Filosofía de la Historia, y atribuida a Voltaire[1], por ser el primero en acuñar dicho término para una obra escrita por él en 1765, acerca de un tal Abate Bazin. Así en la edad moderna la Filosofía de la Historia, logra su actual jerarquía.

Voltaire entendía a la Filosofía de la Historia, como una disciplina para explicar acontecimientos del pasado, a través de principios de valor en los que la razón elimina el fanatismo y supersticiones irracionales de la historia, cobrando significación en el sentido propio que el pensador da a la relación con el pasado. En adelante a la interpretación de la historia, fría y cronológica, se agregara un conjunto de valores humanos establecidos a partir de la nueva disciplina.

Por cierto el término Filosofía de la Historia, fue utilizado siglos antes por Jean Bodin[2], en “Método Para El Conocimiento Fácil de la Historia”, donde se califica al filósofo Filón de Alejandría[3], como un philosophitoricus[4]. Más tarde será reconocido Giambattista Vico[5], en sus principios de ciencia nueva como el auténtico creador de la disciplina.

En tanto, Georg Friedrich Hegel[6], en el s. XIX logra darle un sentido más amplio al término de la Filosofía de la Historia, diferenciándolo de las consideraciones echas por Voltaire, al entenderla como parte de la historia global o universal. Hegel fue el primero en señalar la relación entre el pensamiento filosófico y la historia concreta. Para él es en último término, la representación del espíritu de su tiempo (de sus grandezas y de sus miserias), y por tanto la filosofía, en cuanto desenvolvimiento en el tiempo del pensamiento humano, es la filosofía misma.

La Filosofía de la Historia, puede además entenderse como el estudio y desarrollo de las formas a través de las cuales los seres humanos van escribiendo la historia. Su objetivo general es enseñar el cómo la filosofía, trata propiamente la historia; pues ella es la más completa representación de la finalidad de sí misma. La filosofía, sin duda es considerada, ligada a otras esferas del saber, lo cual permite sostener que los modos de pensar, tiene pertenencia con la Filosofía de la Historia, basado en que son posible las preguntas sobre las cuales ha de trabajar, ellas pueden ser tan diversas y complejas como los motivos que las han provocado. Las preguntas fundamentales son: ¿Existe un fin u objetivo teleológico?, es decir, ¿Existe un propósito, diseño, principio director o finalidad en la creación de la historia?.

A partir de tales premisas la Filosofía de la Historia, puede concebirse convirtiendo a la historia en una expresión de un pensamiento inmanente y finalista, cuyos principios estimulan los valores fundamentales de la sociedad humana.

De esta manera lo fundamental que interpreta a la Filosofía de la Historia, es que desde el punto de vista de la historia debe reflejar los valores involucrados, y por cierto cuando se piensa en la ciencia, en sus preocupaciones, su campo de acción, sus logros, y descubrimientos, no se puede sino establecer que allí subsiste una diferencia básica entre enfoque y vigencia, que queda establecida en la Filosofía de la Historia. Alfred Stern, ha dicho y no sin razón así: “El Proceso selectivo de la ciencia no es valorativo, sino exclusivamente metodológico”. Por el contrario, El método de la historia: es la interpretación de los testimonios, que le permite al historiador responder y analizar sobre la base de los signos dejados por el pasado, tal que el proceso selectivo del historiador constituye un esfuerzo meramente valorativo, pues la misma época histórica puede ser descrita mediante una gran variedad de categorías de interpretación, cada una de las cuales expresa un cierto conjunto de valores, los que constituyen la espina dorsal del relato, al referirse a una filosofía de la historia. No a la historia simple, ni el recuento anecdótico o cronológico del pasado del hombre, sino la interpretación de la historia de ese pasado.

En la perspectiva filosófica, se puede entender que la Filosofía de la Historia, en cuanto historia, constituye ─para algunos─ una no ciencia. Pues la historia es una serie casual de eventos particulares, que establecen un relato de acontecimientos en que cada uno existe por sí mismo, y luego su conexión en el antes, y el después y la simultaneidad dependen solo del tiempo. Por tanto desde la historia en cuanto historia, debe hacer pasar los acontecimientos, por un cierto orden establecido, a fin de describir el relato, aunque por cierto son actos del libre pensamiento. Luego es la historia del pensamiento la que debe ser estudiada, dado que es la facultad de pensar la que distingue al hombre del animal.



[1]     François-Marie Arouet (París, 21 de noviembre de 1694-ibidem, 30 de mayo de 1778), conocido como Voltaire, escritor, historiador, filósofo y abogado francés; perteneció a la masonería y representante de la Ilustración, período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y respeto a la humanidad. En 1746 fue elegido miembro de la Academia Francesa.
[2]     Jean Bodin: conocido como Juan Bodino (Angers, 1529/1530-Laon, 1596) intelectual francés, desarrolló sus ideas en filosofía, derecho, ciencia política y economía. Sus aportes a la teoría del Estado, han sido de gran importancia para la modernidad.
[3]       Filón de Alejandría: también llamado Filón el Judío (Alejandría, circa 15 a. C. – ibídem, c. 45 d. C.), fue uno de los filósofos más renombrados del judaísmo durante el período helenístico.
[4]       Filósofo de la Historia
[5]       Giovanni Battista o Giambattista Vico; Nápoles, 1668 - id., 1744) Filósofo italiano. De origen humilde, estudios de medicina, que abandonó para seguir la carrera de derecho en Nápoles, y trabajó en Valtolla como preceptor de los hijos del marqués Rocca, con cuya hija mantuvo una relación que ambos hubieron de ocultar celosamente.
[6]        Georg Wilhelm Friedrich Hegel (Stuttgart, 27 de agosto de 1770–Berlín, 14 de noviembre de 1831) filósofo alemán. Recibió su formación en el Tübinger Stift (seminario de la Iglesia Protestante en Wurtemberg). Le fascinaron las obras de Platón, Aristóteles, Descartes, Spinoza, Kant, Rousseau, así como la Revolución Francesa, la cual acabó rechazando cuando esta cayó en manos del terror jacobino. Murió víctima de una epidemia de cólera, que hizo estragos durante el verano y el otoño de 1831.

miércoles, junio 06, 2018


FILOSOFIA CRÍTICA EN LA CONSTRUCCION DE LA HISTORIA

INTRODUCCIÓN
La naturaleza de la Filosofía Critica de la Historia[1], responde a una evaluación y estudio crítico de todas las formas en que los seres humanos posibilitan la creación de la historia. Se ofrecen respuestas tan diversas y complejas, sobre su contenido como los motivos que las han provocado. Para ello se requiere del conocimiento acerca del sujeto histórico en estudio, que puede ser el individuo mismo, las organizaciones sociales, la cultura, o acaso la especie humana por entero.

Desde una visión crítica la historia, ha dejado de ser el estudio de hechos aislados para transformarse en el estudio de una compleja totalidad, que comprende las acciones humanas pasadas y sus consecuencias visibles, además de factores como las relaciones humanas, las corrientes de pensamiento, las motivaciones particulares y, el factor más reciente y que más ha revolucionado la Filosofía de la Historia, es decir los pensamientos, acciones, relaciones y motivaciones del individuo que escribe la historia (historiador).

FILOSOFIA CRÍTICA EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA
Contrario a las ciencias exactas como la química o la física, la historia no responde a la prueba del error para llegar a una certeza. Se basa en verdades construidas sobre momentos temporales, que pueden estar impregnados de la forma de pensar o de las ideologías de los historiadores que establecen los hechos, y para ello crean una historia basada en confusas certidumbres, que permiten a la historia específica, ser percibida como una realidad histórica.

En el pasado la historia se establecía a partir de mitos, que constituían relatos de la época y el lugar. Los siglos IV y V d.C. modelaban la historia, de acuerdo al influjo del pensamiento cristiano imperante, echando por tierra las nociones de la concepción de la historia grecorromana, las que caen bajo la idea del pecado original, incapacitando al hombre para alcanzar sus fines. La idea es que el hombre no es un ser bueno, pues está corrompido por el pecado original. Y sólo con la ayuda de dios se salvará. Esta pesimista visión del hombre la introduce el Cristianismo en la cultura histórica europea, al reflexionar sobre el significado teológico de la historia en general.
En la actualidad la Filosofía de la Historia, se construye por opiniones o formas particulares del pensamiento, las que interpretan a su manera la realidad. Y por cierto no podría ser de otra manera, pues la historia no ha sido nunca el reflejo fiel de los hechos del pasado, sino muy por el contrario su construcción deriva de los argumentos particulares de quienes la producen.

DE modo que un cambio paradigmático de la sociedad, ha permitido reinterpretar a la Filosofía de la Historia, y en evidencia conectarla con una teoría social de la cultura, que subyace a la comunidad humana. Una configuración antropocéntrica de la Filosofía de la Historia, y la idea del hombre, se determinan por la posición de éste en el universo, y por el orden humanista de lo Universal. Sentido en el cual la cultura es la forma de desarrollo de lo que se considera humano, no como una representación individual, sino como un sentido de colectividad.

Para los pensadores, la crítica trascendental es que la historia en cuanto historia, es una no ciencia, en la que predomina la idea de una serie casual de fenómenos particulares, que constituyen un relato de acontecimientos en que cada uno existe por sí mismo, y la conexión en el antes, y el después y la simultaneidad dependen solo del tiempo en un sentido progresivo y lineal[2], contrario a las Teorías del Retorno Cíclico de la Historia[3] del pensador italiano Giambattista Vico[4].

En tanto Karl Lowith[5], en su “La Historia del Mundo” publicado en 1949, establece que la Filosofía de la Historia, es un relato basado de una secularización[6] problemática de la historia sagrada, en que la filosofía de la historia no es, como se cree a menudo, un producto de la modernidad. El análisis de Löwith rota sobre dos ejes fundamentales: por un lado, destroza los conceptos teológicos secularizados en las filosofías de la historia y además, efectúa una lectura de la interpretación cristiana de la historia, enfrentándolos al esfuerzo de traducción que la lengua filosófica secular opera sobre los conceptos de la teología cristiana.

Desde el punto de vista del pensamiento postmoderno, el filósofo francés Jean-François Lyotard[7], interpreta a la Filosofía de la Historia, como el gran relato que sirve para legitimar el miedo a la homogeneidad característico de la sociedad actual. Afirma que: ni el marxismo, ni el liberalismo pueden explicar la actual sociedad postmoderna. Señala “Es necesario acostumbrarse a pensar sin moldes ni criterios. Eso es el postmodernismo"[8]. Y por cierto, la existencia de tal crítica, no implica que la historia quede fuera del ámbito de las disquisiciones filosóficas, ni que pierda sentido de realidad. Pues es el intento por encontrar las posibilidades de distinguir una Filosofía de la Historia, que supere a la Filosofía Clásica de la Historia[9]. Así, esta ha sido redefinida, y debe ser tildada de sustancialista[10], cuyo arranque lo constituye un pluralismo propio de los tiempos, desde el cual, no se puede establecer una sola teoría que dé cuenta de diferentes concepciones del bien.

La secularización constituye una progresiva erosión de los fundamentos teológico-metafísicos, que impregnaban la realidad cultural en las sociedades antiguas. El desarrollo de la sociedad europea occidental sería un progresivo proceso de secularización, en que se daría una creciente racionalización de la sociedad. La religión dejaría de ser el centro de producción de ofertas de sentido, y las relaciones sociales ocuparían su lugar en otros ámbitos, principalmente el económico[11]. El fenómeno conllevaría un aumento del ateísmo y agnosticismo derivando finalmente en la indiferencia religiosa[12].

Lyotard, en una crítica postmoderna cuestiona la “idea de una cronología lineal”. Pues durante veinte siglos, la cultura occidental ha estado dominada por lo que él llama “los pensadores del concepto y de la voluntad”. Para el la actual filosofía está más allá de los imperativos de la “industria cultural”[13].

Frente a este pensamiento la construcción histórica, exige que prevalezca una filosofía moral, que atienda más a la pluralidad de las formas del bien, que a una concepción racional. En razón de que la ética universalista es insuficiente para dar cuenta de la complejidad de la vida moral concreta, por su sesgo estrictamente racionalista y sospechosas de agregar una ideología.

En este sentido se puede entender la existencia de una separación entre una sociedad presuntamente ahistórica[14], en convivencia con una cultura histórica, que entiende la ética y los valores morales, como un planteamiento de importancia para la filosofía de la historia, que intenta elaborar una fundamentación normativa de lo histórico.

En una visión crítica basada en estas argumentaciones, se puede señalar que La filosofía de la historia, Ha Fracasado, e inevitablemente, al interpretar la historia de la humanidad con las ideas del progreso continuo, ha sido modificada por las concepciones del espíritu del mundo[15] y de la razón y reinterpretación materialista[16]. Por tanto la crítica impone la pregunta si el acceso a la historia no ha abandonado desde el principio el ámbito de los problemas filosóficos legítimos y rebasado los límites hacia una teoría filosófica puramente argumentativa.


[1]     conjunto de investigaciones filosóficas cuya principal preocupación establecer los fundamentos y límites del ejercicio de la Razón.
[2]       Hegel y Marx ven la historia como progresiva, aunque ven el progreso como la manifestación de una dialéctica,
[3]       Teoría idealista que la sociedad humana pasa por tres fases principales: divina, heroica y humana. Por edad divina, Vico entendía la infancia de la humanidad, o sociedad primitiva. La fase siguiente –edad heroica o adolescencia– es la de los Estados aristocráticos. La humanidad alcanza la tercera fase en el período de su madurez, después de la abolición de los privilegios de casta, se establece una igualdad burguesa, formal. En seguida comienza la desagregación de la sociedad, y la historia de la humanidad retorna a su estado inicial. Desechando los elementos progresivos de la teoría de Vico, la filosofía y la sociología reaccionarias contemporáneas imprimen de nuevo vigor a la idea falsa del retorno continuo de la humanidad hacia su punto de partida. La tesis se ha convertido en el arma ideológica de los abogados del régimen capitalista que sueñan con hacer volver hacia atrás la rueda de la historia.
[4]       Giambattista Vico, (Nápoles, 23 de junio de 1668 - ibídem, 23 de enero de 1744) abogado y filósofo de la historia napolitano. Notable por su concepto de verdad como resultado del hacer. Wikipedia
[5]     Karl Löwith, Historia del mundo y salvación - katz editores fue uno de los primeros discípulos de Heidegger —y luego uno de sus más agudos críticos— a quien conoció a través de E. Husserl en Friburgo, por los años veinte. Wikipedia
[6]       Secularización es el paso de algo o alguien de la esfera religiosa a una civil o no teológica. También significa el paso de algo o alguien que estaba bajo el ámbito de una doctrina religiosa  a la estructura secular, laica o mundanal.
[7]     Versalles, 1924 - París, 1998 Filósofo francés. Colaborador del grupo Socialismo o Barbarie, sus obras se encuadran en el freudomarxismo . Crítico de la razón ilustrada (La condición posmoderna, 1979), es también autor de El entusiasmo (1986).
[8]     https://elpais.com/diario/1985/10/23/cultura/498870004_850215.html
[9]       Filosofía clásica: pensamiento de los filósofos griegos como Sócrates, Platón y Aristóteles.
[10]     En el diccionario castellano sustancialismo significa teoría filosófica según la cual la realidad está constituida por entidades sustanciales, oponiéndose así al fenomenismo. Sustancia es el compuesto de materia y forma
[11]    Genealogía de la secularización, Paidós, Barcelona 1998].
[13]     http://critica.cl/filosofia/el-pensamiento-de-jean-francois-lyotard-
[14]    El ahistoricismo hace referencia a una negación de relación con la historia. Se utiliza como una crítica, refiriéndose a ser inexacto o ignorante históricamente.
[15]    Concepción Hegeliana
[16]    Concepción Materialista de Marx

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