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miércoles, junio 06, 2018

Solsticio de Invierno


SOLSTICIO DE INVIERNO

La celebración de las fiestas solsticiales data desde épocas muy remotas, en la antigüedad los solsticios y equinoccios fueron llamados en lenguaje metafórico: Las puertas de los cielos; las que fueron celebradas desde el año 2800 a.d.c. Por los Druidas en el monumento más antiguo dedicado al sol; el de Stone-Henge, los Egipcios lo consideraron, al orientar la construcción de sus pirámides, para permitir que; durante los solsticios la luz de sus dios Ra, representado por el sol, pasara a través de las ventanas ocultas para iluminar al sarcófago del faraón.

La historia señala que las antiguas culturas poseían un particular respeto y dedicación por la astronomía y de manera especial por el Sol, a cuyo estudio y ofrenda dedicaron sus templos. Así, se les daba a los Solsticios una especial atención, dado que son precisamente los momentos del año cuando el sol llega a sus puntos más lejanos de oscilación entre los hemisferios Sur y Norte.

La palabra Solsticio procede del latín “SOLSTITIUM”, y su significado es "SOL QUIETO", (del latín sol y sístere: permanecer quieto), que corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a la mayor o menor distancia angular positiva o negativa del ecuador celeste o mayor o menor altura aparente en el cielo, y por tanto, cuando la duración del día o de la noche son las máximas del año respectivamente.

En astronomía, Solsticio, es un evento astronómico en que el Sol alcanza su máxima declinación Norte (+23º 27’) o Sur (−23º 27’) respecto al ecuador terrestre[1], fenómeno que ocurre dos veces en el año, la primera alrededor del 21 de junio denominada Solsticio de Invierno y la segunda alrededor del 21 de diciembre Solsticio de Verano.

Aproximadamente entre el 21 a 22 de junio se produce en el Hemisferio Sur, el Solsticio de Invierno, en que se celebra la muerte y renacimiento del sol (Sol Invictus[2]), muerte necesaria para crecer y liberarse de las viejas ataduras, en un proceso de vida y expresión de la unidad muerte-vida. Es el momento en que la naturaleza venera enlutada a la luz, que es la fuente de la vida, en la misma muerte yace la semilla del espíritu que florecerá en primavera culminando en el esplendor del Solsticio de Verano. Se produce entonces el día más corto y la noche más larga del año, el sol se encuentra en el punto más alejado del hemisferio. La tradición indicaba que durante el momento de máxima oscuridad del año solar, se celebraba el retorno e inicio de un nuevo ciclo, que honraba al Sol y su renacimiento.

Se debe señalar que los Solsticios, no se producen en el mismo día y hora, pues la tierra no tarda exactamente 365 días en su vuelta al sol, sino que 365,2425 días. La desviación es corregida en parte por los años bisiestos, a pesar de ello existe diferencias horarias que lo hacen saltar en ocasiones un día.

SOLSTICIOS EN LOS PUEBLOS ORIGINARIOS
Se debe destacar que los pueblos originarios y culturas ancestrales honraban estas fechas con celebraciones y rituales que hasta el día de hoy se recuerdan y celebran.

CELEBRACIÓN DEL PUEBLO MAPUCHE
Los mapuches en la observación de los ciclos de la naturaleza crearon su propio calendario, basado en 13 lunas y cuatro estaciones del año. Celebran el We Tripantu, fiesta de alegría, que es una verdadera fiesta con la naturaleza. En mapudungún significa nueva salida del sol y la luna. Pensaban que en este nuevo periodo la tierra comienza a limpiarse con el agua que envía Ngenechén (Dios) a través del Ngenko o espíritu del agua, provocando un nuevo ciclo, que implicaba el término del ciclo anterior.

CELEBRACIÓN DE LOS PUEBLOS ANDINOS
En el Solsticio de Invierno el imperio Inca, celebraba la fiesta del Inti Raymi o Fiesta del Sol. Se celebraba con ocasión del Solsticio de Invierno el año nuevo solar, para un pueblo cuyo principal objeto de culto era el dios Inti (Sol). La importancia religiosa, social y política era tal, que la fiesta se extendió en todo el Tahuantisuyo[3]. Era la Ceremonia de la noche de víspera del Solsticio de Invierno, en que se apagaban los fuegos en toda la extensión del enorme imperio inca, en Tahuantisuyo, y Cusco, en la gran plaza Huacaypata. El Inca, con ayuda de los Sacerdotes “inducía” al dios Inti justamente cuando llegaba al punto máximo de su lejanía y comenzaba su aproximación al Cusco, con el favor de sus rayos, para fecundar la tierra y procurar el bienestar de los hijos del imperio del Tahuantisuyo.

Los Mayas celebraron los solsticios a través de sacrificios humanos o juegos de pelota en las pirámides truncadas de la ciudad de Chichen Itzá, como en las ciudades de: Palenque, Quiragua,  Kopán y Tikal, cuyas ruinas aún permanecen ocultas por la selva.

CELEBRACIÓN DE LOS CELTAS, GERMANOS Y ESCANDINAVOS
Tradicionalmente la fiesta se celebraba para convocar el retorno de la luz y la esperanza contra el mundo oscuro. Los antiguos la llamaban Yule, cuyas tradiciones han sido adoptadas por el cristianismo en fiestas navideñas. Era costumbre adornar las casas con hiedra, y poner guirnaldas, de protección de visitas indeseadas. Los colores empleados eran el rojo, símbolo del nacimiento, y el verde, símbolo de la tierra, que consideraba que al empezar los días más largos, verdaderamente resurgía la vida en la tierra.

De los celtas se ha heredado el árbol de navidad, cuyo origen era un tronco de árbol que se quemaba la noche del Solsticio, en festejo del renacimiento del sol y atraer la prosperidad. La costumbre se remonta a Egipto, en el 5.000 A.c. al festejar el nacimiento de Horus, su Rey sol, que era representado como un niño de cabellos dorados en un pesebre con un disco solar sobre él. En estas fechas, las estrellas del cinturón de Orión se alinean con la brillante Sirio y el Sol[4][5]. De donde probablemente surge la historia de los tres Reyes Magos que siguen a la estrella de Belén hacia Cristo, representado por el Sol.

SOLSTICIOS EN MASONERÍA
Para la masonería, existe paralelismo entre los Solsticios y la tradición iniciática, entendiéndola como un camino en constante movimiento. Así los Solsticios en Masonería, señalan que es la época en que el Sol entra en los signos de Cáncer y Capricornio, para alcanzar su máxima declinación septentrional y meridional. Las Fiestas Solsticiales tienen lugar en los Solsticios de Verano e invierno, y dedicadas las primeras al Reconocimiento, y Esperanza y las segundas designadas como Fiestas de San Juan.

Desde sus inicios la Francmasonería ha adoptado leyendas que responden al mito solar, módelo a escala del Universo. Del mismo modo que el mito de Jano erigido por las tradiciones gnósticas e iniciáticas más remotas, el que próspera como un símbolo alrededor del cual gira la estructura simbólica masónica. En Roma, los Solsticios se dedicaban al Dios JANO, representativo del Sol, el nombre de Juan viene derivado de Janus, que significa:  Dios de las puertas, a quien se invocaba al salir de las ciudades, de los templos, de las casas, o al iniciar un viaje, siendo esta la divinidad que presidía todos los comienzos, la primera hora del día, el primer día del mes, el primer mes del año; y de ahí viene el nombre Jannuarius que significa Enero que es el mes que precede todos los años. Y que presidía, las iniciaciones (en latín INITIUM, INITIARE) y en particular el ingreso del Sol en los hemisferios celestes. JANO representa el ideal iniciático, simboliza, la puerta de entrada a la verdadera iniciación e indica porque en la Masonería los viejos usos y costumbres son Piedra Fundamental del desarrollo de toda su actividad.

PALABRAS FINALES
Para las religiones antiguas, el Sol era el símbolo de la personalidad, que concierne al gran héroe que atraviesa por todo tipo de peripecias en su viaje anual, incluyendo el descenso al inframundo, que marca el triunfo de la luz y prueba de la inmortalidad y regeneración de la vida.

Se ha dicho que los pueblos antiguos realizaban ritos, que vivificaban los mitos para traer al presente el tiempo perdido, en que la tierra se regía por las leyes del cielo. Ellos los sacralizaron y representaron de forma física a través de templos y ciudades, los que guardaban armonía con los puntos cardinales y con las estaciones, aspectos que la masonería ha tomado en cuenta al momento de construir sus templos.

Finalmente para la masonería el Solsticio de Invierno, metafísicamente simboliza el triunfo de la luz sobre la oscuridad, y el renacer a una nueva vida. De manera que representa la Iniciación del Aprendiz; la muerte a la vida profana y el renacer a una vida de iluminación. El Solsticio de Invierno, es entonces el punto de mayor relevancia dentro del orden cósmico, al interior del Templo. En un sentido particular, le da sentido a la Logia (Luz y Esperanza), pues corresponde con una época de frio, carencia y hambruna espiritual, que le otorga esperanzas al iniciado en su camino de comprensión de los misterios de la Masonería.


Freddy Ponce

Bibliografía
1.       Navidad y su simbolismo a la luz de la iniciación. Carlos Flores Herrera.
2.       Diccionario de ciencias ocultas. Espasa, Siglo XXI.
3.       Glosario. H. P. Blavatsky. Editorial Glem.
4.       Diccionario enciclopédico de la masonería. Kier.




[1]        El Ecuador es el plano perpendicular al eje de rotación del planeta que pasa por su centro, divide la superficie en dos hemisferios.
[2]        Sol Invictus ("sol invicto") o en forma completa, Deus Sol Invictus ("el invencible Dios Sol" en latín).
[3]       Imperio Prehispánico de los Incas
[4]        Sirio es la estrella más brillante del cielo en el hemisferio norte terrestre, aunque esté en el hemisferio sur celeste.
[5]        Al centro de la constelación de Orión se encuentran tres astros. Las estrellas se llaman Mintaka, Alnitak y Alnilam, conocidas como las tres Marías, los tres Reyes Magos o cinturón de Orión, forman una alineación ligeramente inclinada que refleja la posición de las tres grandes pirámides de Giza en Egipto.

Principios y Valores esenciales


PRINCIPIOS Y VALORES ESENCIALES
EN LA CONSTRUCCION DE UNA FILOSOFIA

Por Freddy Ponce

INTRODUCCION
Una escuela del filosofar, estimula el desarrollo de una actitud intelectual de primera línea, basando su aceptación en la práctica y enseñanza de los valores esenciales. Entre sus fines persigue el formar discípulos imbuidos de un estilo de vida y una materialidad consecuente con un modelo ideal de hombre.

En este sentido la existencia de una Filosofía, constituye una perspectiva convergente, de ideas, en que su afán filosófico distingue a una institución, permitiéndose examinar los valores esenciales de su accionar. De modo que en lo fundamental ello queda representado en el contenido de una doctrina filosófica, expresada en todo orden de cosas por la misma institución.

Por ello en la perspectiva de los valores, se define con claridad, la visión que la sociedad requiere para validar el conjunto de valores que se consideran más caros.

En este sentido es claro que una institución universal asociada en fraternidad a hombres que en el transcurrir de sus vidas, examinan y desarrollan una suerte de posicionamiento valórico lo que hacen sin ninguna distinción de opinión filosófica, religiosa, de raza, de patria o de rango social, y por tanto corresponde a personas cuya identidad se reconoce por su sinceridad, madurez, firmeza y dignidad que les une en una mancomunidad de grandes afectos.

En acuerdo con ello, los valores más apreciados exigen como condición previa, estar en posesión del conocimiento y profundidad que derrama su contenido fundamental en la proyección y continuidad de los diversos grados de perfeccionamiento los que constituyen los pasos fundamentales del ascender en una condición iniciática.

DESARROLLO
La filosofía es heredera próximo de las más antiguas tradiciones, cuyos principios y valores participan de un carácter universalista y esencial de una institución. Por tanto la puesta en marcha de su accionar constituye una contribución al desarrollo y perfeccionamiento humano de quienes integran la denominada institución, lo que hacen a través de una concepción meliorista, que no solo experimenta el avance y evolución del pensamiento y de las ideas en un sentido constructivista, en que solo ha de aceptar aquello que su conciencia pueda admitir.

Así, desde un sentido valórico, se orienta, a los principios establecidos por la Ética en particular, y la Filosofía en General, y por tanto se rige desde su perspectiva en un principio esencial como es la tolerancia, que no es portavoz de ninguna tendencia social, política o religiosa determinada, prohibiéndose expresamente que se fomente, tolere o acepte cualquier expresión de las ideas tendiente a la división.

Los valores fundamentales, permiten profundizar en el proceso evolutivo que sufre una persona. Y por cierto se reconoce ahí una filosofía de los valores, que apunta a lo que es fundamental, en los distintos peldaños núcleo en donde se concentra lo propio y particular, centralizando la discusión en la adquisición de esos valores esenciales.

De esta manera la Filosofía, está arraigada en las enseñanzas de los valores que en las distintas edades, proyectan nuevas formas de pensamiento y superación filosófica, al permitir la evolución hacia un devenir superior en la tesis de la libertad, igualdad y fraternidad.

De este modo, para definir la existencia de una Filosofía de los Valores, se puede señalar taxativamente que una institución, cuya práctica reflexiva, aplicada a una actividad meditativa individual y grupal, constituye la suma del pensamiento organizado y con una vertiente propia y característica.

Así, para aceptar la tesis de una Filosofía asociada al carácter valórico pone al descubierto la idea de un contenido doctrinal y filosófico característico de una estructura filosófica de la moderna sociedad. Es por tanto ineludible considerar aquellos aspectos que la incitan a comportarse como una verdadera y moderna sociedad de constructores, a través de lo cual queda claramente definida su condición en razón de principios filosóficos universales y éticos.

Entonces situados en un contexto de validez, se puede precisar que en esencia responde al ideal del conocimiento humano a través de un humanismo espiritual meliorísta y excelsiorista, cuya acción intenta transcurrir, desde un optimismo centrado en el hombre y la construcción de él, en camino hacia una auténtica “Filosofía de los Valores”, tributarios de la Fraternidad Universal, que se establecen como el centro de la concepción ética, desarrollada en el transcurso del arte de filosofar.

De otro lado, para nadie es desconocido el sello de exclusividad, plasmado en el Meliorísmo y Excelsiorismo; términos que acogen como visión humana, el perfeccionamiento, en referencia al crecimiento interior de los hombres llamados libres, los que iniciados en prácticas y costumbres, reconocidas por el avanzar en el conocimiento humano, y en el examinar y aprehender los valores esenciales en la búsqueda de cambiar y de transformarse.

La existencia de tal doctrina filosófica requiere se apoye en el pensar reflexivo, critico, autónomo y constructivo, para sostener, que los enunciados programáticos, son la expresión solidaria de los pensamientos afines desplegados tanto por discípulos como por maestros en los diferentes grados de instrucción, los que deben ser permanentemente perfeccionados, en pos de alcanzar una yoidad valórica de cada ser, en un espacio grupal de convergencia de las ideas.

Implícitamente el Meliorísmo constituye una posición ética y moral cuyo amplio contenido filosófico, es integrador de todo el género humano. El Meliorísmo, como definición ética y social, centra la idea en la buscada de un mejoramiento continuo el que se encuentra siempre a medio camino entre el bien y el mal, entre el optimismo y el pesimismo, y por ello el interés principal es el perfeccionamiento humano.

Representa entonces la continuidad del quehacer como el aliento necesario, para la búsqueda incansable de la Verdad, constituyendo el fundamento inicial, de modo que a pesar del carecer de una visión global, han de encontrar los signos evidentes necesarios para salir de las tinieblas que confunden su razón.

La búsqueda filosófica, comprende el penetrar en la propia Conciencia, para participar ahí de los eternos principios de la moral con su estabilidad y bienestar, y cuando estén convencidos y dispuestos a instituir la “LIBERTAD”, como progreso de la Humanidad, y la “IGUALDAD” para -hacer desaparecer las diferencias de razas y castas- y la “FRATERNIDAD” para otorgar la Paz; se puede decir entonces que la Humanidad ha encontrado los guías con los valores fundamentales que buscaba.

En esta comprensión, significa dilucidar la búsqueda de un Yo interior como una cuestión Superior que es la búsqueda de la Verdad planteada a partir de la máxima “Conócete a ti mismo”.

Interpretando a Ferrater Mora, se puede decir que la expresión del meliorismo constituye una posición de notorio acento Eticista, que construye uno de los rasgo distintivos de la institución, en acuerdo con lo cual el mundo no es por principio ni radicalmente malo ni absolutamente bueno, sino que susceptible de ser mejorado.

Desde esta perspectiva. La posición Meliorísta, conduce a participar activamente de una permanente y dinámica construcción, que busca un perfeccionamiento sostenido y sustentable, que solo es posible de alcanzar por medio de un proceso de discusión y elevación moral junto al progreso en valores espirituales de los hombres, iniciados en las prácticas y doctrinas de la Orden.

En otro orden de consideraciones, una postura reflexiva, converge desde distintas tendencias, a una consideración ética, para articular, el surgimiento de una filosofía de los valores propia y particular, fundadora de una escuela de pensamiento que podría ser conocida como Eclecticismo constructivo.

En esta consideración el Eclecticismo, debe ser constructivo, y descansar sobre la conformación de un auténtico sistema de valores, del cual es posible que brote la justificación para una Filosofía propia del Conocimiento, sobre la que se expresa el conjunto de la idea.

De este modo la sociedad y la Filosofía, comparten un ideario común, a partir del cual es posible justificar plenamente los valores esenciales, que le imprimen ese sello reflexivo, que al mismo tiempo, es compatible con la impronta meditativa que desarrolla la orden.
Las repercusiones del pensamiento filosófico, considera tres niveles como sustrato necesario para cualquier expresión del pensamiento, manifestado como resultado de sus aplicaciones, en el establecimiento de valores esenciales; tales elementos son: La Ontología como primer nivel de conciencia que Intenta dar respuesta a las preguntas generales sobre el ser, La Gnoseología como el segundo nivel que prepara en métodos del conocimiento, estudiando los principios, fundamentos, extensión y métodos humanos; y La Axiología como tercer nivel que permite el estudio de los valores de las cosas.

Sobre ello la discusión filosófica acerca a las verdaderas vertientes sociales y políticas, que inducen a la existencia de una denominada FILOSOFÍA DE LOS VALORES, entre las que se reconoce una filosofía de cercana posiciones a un Agnosticismo activo, meliorista y citeriorista, capaz de generar una expresión doctrinal de un eclecticismo constructivista, que no necesita mayor expresión ni definición.

El fundamento de esa posición filosófica, tiene que ver de un lado con la búsqueda del conocimiento, como propuesta filosófica, y de otro con el irrefutable pragmatismo del hombre masón, el que estimulado en los alcances conceptuales, para una concepción de vida, lo conduce a adoptar una posición Racionalista, como desafío con el mundo social.

Todo lo señalado pone el pensamiento filosófico, en camino de dar una ineludible y debida respuesta a las preguntas fundamentales que la filosofía propone y de responder para dar cuenta de su posición ética frente al problema de la existencia del hombre y su fin último particularmente para definir desde la visión cognitiva aquellos aspectos que den respuesta a su posición cosmogónica.

De aquí que el fundamento esencial es la toma de conciencia que debe significar saber qué es lo que se quiere para conseguir las metas deseadas. No es un mero acto sino un proceso que se traduzca en su potencia, para avanzar permanentemente hacia el conocimiento del Ser interior, hacia la perfectibilidad, hacia la Verdad, que es objetivo supremo.

Es así que la concepción más evidente de búsqueda de un camino de verdad, tras la representación de los valores esenciales es recrear el sentido y trascendencia de los valores morales e intelectuales más representativos de la Vida Humana, tales como la Verdad, la Justicia y la Bondad, los que deben penetrar, en el masón como fundamento de su vida, para transformarse en valores inquebrantables y en patrones morales y de conducta que trasunten a la sociedad en que se encuentra inserto.

Este fundamento de vida es solo posible mediante la valorización e internalización de los valores establecidos en los rituales de cada grado y que en su esencia acompañaran en su transcurrir al masón escoces para alcanzar el conocimiento interior, en temas como la tolerancia, prudencia, sabiduría y justicia.

No basta con conocer los valores, sino que hay que internalizarlos, asimilarlos e integrarlos al quehacer. Este es el objetivo terminal de la educación moral para la moral. El hombre es un ser ético que tiene un conocimiento operativo –no siempre muy refinado- de la diferencia objetiva entre el bien y el mal y de la posibilidad que tiene de realizar actos reñidos con las normas éticas o de acometer acciones consecuentes con ellas.

La praxis de los valores entregados a la posteridad se ligan indisolublemente con la causa de la libertad de las personas –en el sentido más ético, moral y espiritual de la palabra- y busca emular la lealtad, valor, amistad y heroísmo en la instrucción para todos los hermanos rechazando todo despotismo, toda intolerancia y fanatismo.

Los valores son los necesarios para un perfeccionamiento, por ello se debe aprender de Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza, temas que derivan y al mismo tiempo son parte de los valores que se constituyen en los componentes básicos de la Libertad que se practica.

En otra mirada existe un valor asociado a todos los anteriores: es el valor del silencio. Que es la práctica habitual del maestro que ha alcanzado un nivel consciente que ya le ha hecho comprender que no es más ni menos que cualquiera de hermanos. El silencio no es sólo callar, es saber cuándo y dónde decir lo que se debe decir, es el ejercicio del imperativo categórico kantiano. Toda persona debe bajar, en el itinerario de su carrera, al silencio de la tumba, y desde ésta ha de cruzar el portal de la muerte para entrar en una vida más noble. Es el triunfo de la vida sobre la muerte. De esta manera, a través del silencio, se vuelve a proclamar, una y otra vez, a su manera simbólica y dramática, la antiquísima enseñanza.

Al propugnar un constructivismo individual ayuda en la edificación del buscado templo espiritual individual, siendo este un constructivismo ético y un constructivismo social. Es menester también, realizar un análisis tanto de la situación actual de la sociedad, como estado y la vigencia de los valores de la filosofía.

Quienes son parte deben buscar un mundo más justo y libre, defendiendo los valores de la igualdad y la libertad sobre todas las cosas. Todo lo cual constituye parte del proceso, el que tiene que conducir a los adeptos involucrados a luchar por estos valores, mediante una conducta inspirada en la rectitud y la honestidad...

Es evidente que se ha de observar la realidad social circundante para que el papel individual. A diferencia de otros ritos, propugna siempre un perfeccionamiento o formación de la persona, pero en relación con otra institución. No se puede vivir siempre fuera del mundo, al abrigo del taller, sin ser impactados por lo que ocurre. Es necesario interactuar. El paradigma que va desde lo individual a lo colectivo Hay que tener siempre presente que en su definición más primigenia es un “sistema peculiar de moral que lleva a la conformación de un templo interior capaz de establecer los valores fundamentales del hombre en sociedad.

SÍNTESIS CONCLUSIVA
Se procura que sean capaces de pensar por sí mismo, estimulando la creatividad e ideas nuevas y su consiguiente puesta en práctica, promueve los afanes desplegados en el difícil oficio de pensar, de innovar y de tener ideas propias.

En esta medida y no en otra, como visión de futuro se constituye una filosofía particular, articulada en la actividad intelectual activa, y participativa. Se trata de un arte, u oficio productivo, una ciencia y actividad creativa, capaz de generar ideas propias, proyectos individuales e institucionales.

Luego es absolutamente legítimo sostener que la docencia y ética es una escuela Filosófica, cuya doctrina tiene por propósito lograr la excelencia mediante la práctica del perfeccionamiento interior, expresado en metas, objetivos y finalidades. Pero sólo se puede aprender y progresar en la medida en que cada iniciado este voluntariamente dispuesto a aprender y a progresar. No se puede ejercer coacción porque la elevación que se persigue, requiere de manera justa y necesaria el insoslayable respeto y dignidad de la persona humana.

El contenido de esta doctrina perfectivista, tiene que ver con el afán humano de construir, valores universales cuyas dos posibles maneras de entender la dimensión práxica, conciben a la Orden, como la condensación del pasado y como síntesis que el presente de la Institución, ofrece.

La idea es poner de manifiesto que existe un cultivo que provoca en los espíritus ilustrados, la búsqueda de un camino de valores de expresión personal, susceptible de equívocos; o bien, se acepta el camino propuesto como algo seguro e inequívoco. En ambos casos la decisión es una cuestión que sólo atañe a cada hombre.

En definitiva, el carácter expresado en la aplicación del Arte en valores como Prudencia, Templanza y Discreción, se mezclan para definir el actuar procurando no avasallar ni imponer sino acordar con voluntad el logro final a través de la templanza mezcla sutil entre dedicación, constancia y justo actuar. Cuyas consideraciones humanistas conducen a ocupar un espacio en la construcción de un ser integral que constituya el fin organizado y armónico, en principios y valores que expresen el camino que guía el actuar en la sociedad y como consecuencia valorar la existencia de un presente citeriorista (aquí y Ahora) estableciendo una impronta ético-moral de contenido filosófico.

El significado que asume la conciencia, califica, cada acto de la vida señalándolos como buenos o malos, justos o injustos, términos que alcanzan, el pleno vigor de principios perdurables e inmanentes, pues pertenecen a leyes inmutables del Deber y del Derecho, donde la Justicia, es el valor fundamental en toda obra, al permitir escuchar a las distintas partes con sabiduría para una decisión que sea justa.

Finalmente se puede afirmar que tanto en la conducta como en las relaciones debe encontrar su propia conciencia, en su caminar la que constituirá la guía y ciertamente el juez, la inteligencia será el báculo de apoyo de la vida. Se puede decir entonces que la conciencia representa en toda su magnitud el santuario más delicado que posee el hombre, puesto que ocupa un lugar privilegiado de atención ya que se reconoce en ella la materia prima donde tendrá lugar la transformación del hombre y por su intermedio la transformación de la sociedad.




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