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viernes, septiembre 10, 2021

EL HOMBRE Y SU COMPROMISO ÉTICO CON LA SOCIEDAD

                 EL HOMBRE Y SU COMPROMISO

ÉTICO CON LA SOCIEDAD

 

Por Freddy Ponce

Quien participa de una vida en sociedad[1] se enfrenta diariamente a obligaciones y toma de decisiones de todo tipo que a vida en la ciudad exige, las que, habiendo sido establecidas por un estado de derecho, que actúa regulando la organización humana, dentro de un territorio determinado, en donde tiene existencia real un orden vinculado a lo social, político y jurídico establecido mediante normativas claramente definidas y orientadas al bien común de las personas de esa sociedad.

Tal vez para algunos sea difícil entender que la vida en sociedad implique un tremendo desafío, que tiene que ver no solo con el cumplir con las obligaciones propias de un estado de derecho, sino que más aun con el compromiso por ser mejores personas tanto en el desarrollo personal, como en los esfuerzos por defender los derechos de quienes no los poseen o a quienes se les niega.

A partir de estas definiciones y en consideración a las distintas personalidades de las personas y sus visiones culturales, políticas, sociales y económicas, la convivencia en esa sociedad, genera diferentes formas de comportamiento y conducta ética, las que desde el punto de vista de la convivencia, comunican una forma de ser con sus particularidades como individuos de esa sociedad, y a partir de sus vivencias se forja la búsqueda continua de los valores universales y permanentes por alcanzar en el quehacer ético de cada ciudadano.

Es en esta medida, que se hace evidente el como se construye un hombre, uno capaz de ocuparse del basamento espiritual, que requiere de una concepción sociológica de la moral universal, con el objeto de alcanzar así el grado de eticidad y etnicidad propio y característico del lugar y de la universalidad de la civilización actual.

Este hombre, no ha de considerar el saberlo todo o ignorarlo todo. No ha de pretender ser un santo, sino que tan sólo debe pugnar por ser siempre un hombre libre y de buenas costumbres. No ha de ser ni dogmático ni escéptico. Porque sólo investigando, averiguando y filosofando; podrá llegar a situarse en un “Justo Medio”, que es la conducta crítica del que sabe algo e ignora algo y que, por tanto, quiere seguir aprendiendo convertido en ese eterno interrogador; que es capaz de sacar a la superficie todo cuanto es capaz de ofrecer. Sin duda esto constituye una filosofía de vida, la que atraviesa no sólo la actividad laboral sino también el comportamiento y hábitos de las personas.

Por ello conceptos como la caridad, tienen un significado que no es de simple ayuda, pues la verdadera responsabilidad del concepto es/o debe ser ayudar a mejorar la vida de los ciudadanos en el animo de alcanzar un cambio integral del hombre y del entorno en toda su dimensión.

Por otro lado, la sociedad, ofrece espacios de derechos inalienables para todo ser humano, entre otros no ser sometido a Tortura, lo que representa una perdida de los derechos del hombre. En general este caso esta referido y vinculado a los aparatos represivos de dictaduras, pero ello no termina ahí, los derechos de las grandes mayorías se ven a diario conculcados cuando el estado no asume su rol de protección frente a los grandes consorcios.

Se ha señalado que el hombre se encuentra a mitad de camino entre el saber y el ignorar, y por eso el aprendizaje de cada hombre, también se encuentra a mitad camino entre el cumplimiento de un ideal de perfección, que orienta o debe orientar su conciencia hacia el estudio de los valores de la verdad, la justicia y la belleza y como herramientas la razón, la voluntad y el sentimiento en la plena convicción de entregarlo para la construcción de las nuevas voluntades.

Por sobre cualquier otra consideración, los hombres deben alcanzar su plena conciencia expresada a través del trabajo, pero no un trabajo cualquiera, sino uno que sobretodo esta referido a su actuar en el mundo. Aquel que es capaz de poner al servicio de toda la comunidad en que participa, con toda su voluntad, para lograr así, una sociedad más justa fraterna y más solidaria.

Si el hombre ha conocido las virtudes y defectos de la sociedad y ha transitado por el difícil camino de construirse a si mismo, no ignora que la principal y permanente búsqueda del ciudadano, es el perfeccionamiento personal, sentido que se entiende como la misión de transformarse en hombre libre y de buenas costumbres, un hombre que busca practicar la fraternidad y el cambio hacia el progreso humano, de todos quienes le rodean en la sociedad la que le toca vivir.

Explorar la ética, que este ciudadano intenta desarrollar, consiste tácitamente en analizar sus emociones, cotejar sus valores e ir a la caza de todos los prejuicios camuflados en los resabios de su vida. Por tanto, es sin duda mucho el trabajo, que debe realizar, sin embargo, trabajará con el juicio, profundizará en el cimiento y finalmente revestirá las techumbres.

El hombre construido de esta manera con todos sus defectos y virtudes, debe tener la fuerza y voluntad para continuar derribando sus imperfecciones, como un compromiso permanente, que crece en la medida que se aquilatan en toda su magnitud, el sentido dialogal que ha de mantener con otros individuos, como un deber ineludible, que lleva implícito la condición de universalidad al considerar a toda la especie humana sin distinción de sexos, razas ni condición social, permitiendo de este modo multiplicar, el efecto bienhechor de sus cualidades.

Para todos es conocido que, en muchos pueblos, se contrasta la opulencia y la miseria, que se clama por justicia e igualdad de oportunidades, para que el ser humano alcance su desarrollo integral como persona. En concordancia con esa aspiración, hombres despliegan sus mejores esfuerzos, convertido en líderes sociales, para enfrentar el reto de progreso de todos los hombres.

Este ciudadano debe ser un hombre comprometido con su época, no importa su posición social, ni el lugar donde se encuentre, oficina, fábrica, escuela, en el campo o en la construcción. Su primer ideal es mantener el ejemplo perenne de aquellos grandes hombres que lo han antecedido, teniéndoles como modelo de lo que se puede llegar a ser.

Su conducta ética, es un potente juez que guiara la dirección de su conciencia, definida ésta como la capacidad intuitiva sujeta al desarrollo y perfección por medio del raciocinio y la experiencia, que permite conocer el bien por hacer y el mal que se debe evitar, para la conservación del individuo y la especie humana.

Lo señalado, parece una condición de idealismo casi estúpido en estos tiempos de consumismo salvaje, de falta de preocupación por el otro distinto de si mismo, si quizá no sea fácil ni tampoco sea posible, sin embargo, se observa en la juventud un gran gesto de cambio hacia una condición ética de cambio que queda implícita en sus actos

Salvador Allende mencionaba en un discurso en México, en la Universidad de Guadalajara hace un tiempo atrás lo siguiente: 

“Hay Jóvenes viejos que no comprenden que ser universitario, por ejemplo, es un privilegio extraordinario en la inmensa mayoría de los países del continente. Esos jóvenes viejos creen que la universidad se ha levantado como una necesidad para preparar técnicos y que ellos deben estar satisfechos con adquirir un titulo profesional. Les da rango y el arribismo social, caramba, que dramáticamente peligroso, les da un instrumento que les permite ganarse la vida en condiciones de ingresos superiores a la mayoría del resto de los conciudadanos”.


“Y estos jóvenes viejos, si son arquitectos, por ejemplo, no se preguntan cuántas viviendas faltan en nuestros países y, a veces, ni en su propio país. Hay estudiantes que, con un criterio estrictamente liberal. Hacen de su profesión el medio honesto para ganarse la vida, pero básicamente en función de sus propios intereses”


“Allá hay muchos médicos -y yo soy médico- que no comprende o no quieren comprender que la salud se compra, y que hay miles y miles de hombres y mujeres en America Latina que no pueden comprar la salud; que no quieren entender, por ejemplo, que a mayor pobreza mayor enfermedad, y a VM mayor enfermedad mayor pobreza y que, por tanto, que si bien cumple atendiendo al enfermo que demanda sus conocimientos sobre la base de los honorarios, no piensan en que hay miles de personas que no pueden ir a sus consultorios y son pocos los que luchan porque se estructuren los organismos estatales para llevar la salud ampliamente al pueblo”.

Y por ello que es posible no solo en el discurso, sino que el ofrecer un COMPROMISO ÉTICO de largo alcance para la conquista de este mundo que es nuestro.

"A construir la sociedad que queremos y acaso también la que nos merecemos. Modelada por las fuerzas de la historia de un país la que será la expresión construida de lo que somos y queremos ser".

La ética personal y social, será en los próximos años condición inexcusable para la permanencia del ser humano sobre el medio ambiente, porque la propia sostenibilidad de la civilización, incluso su supervivencia, exige el compromiso ético de todos, entonces la sociedad puede y debe ofrecer un firme ejemplo de esa renovación ética y, como en otros tiempos, liderar un cambio social.



[1] Sociedad: se refiere al conjunto de individuos que interaccionan entre sí y comparten ciertos rasgos culturales esenciales, cooperando para alcanzar metas comunes.

jueves, septiembre 09, 2021

CONSIDERACIONES HUMANAS SOBRE EL LIBRE EXAMEN


 

CONSIDERACIONES HUMANAS

SOBRE EL LIBRE EXAMEN

 

Por Freddy Ponce

 

El Libre Examen, constituye una expresión semántica del Librepensamiento o la interpretación libre de los argumentos construidos por la sociedad respecto de leyes o hechos. Por ello se ha de definir como la autonomía que posee cada persona para pensar e investigar diversos asuntos de su curiosidad y que pueden construir una propia verdad, que puede ser incluso distinta de aquella construida por otros actores cuyos fundamentos y propios dogmas escritos en su inconsciente constituyen normas y juicios de autoridad y valor establecidos por la sociedad en que habita el individuo.

Entonces desde una visión argumental, el librepensador es una persona que sostiene posiciones de búsqueda de la verdad, y que ciertamente indaga en el encuentro con la lógica, con la razón y el empirismo[1], en lugar de la aceptación de una autoridad, o tradición, revelación o ley dogmática establecida.

De esta manera quienes participan del libre pensamiento, son definidos como librepensadores, representando el análisis imparcial de hechos y decisiones, consideradas independientemente de toda imposición dogmática de cualquier institución, religión, tradición, tendencia política o cualquier movimiento activista que intente imponer un punto de vista ideológico o cosmovisión filosófica.

Por cierto, dicho axioma tiene relación con el origen histórico del pensamiento revolucionario que dio origen a movimientos como el Renacimiento, el Humanismo, la Reforma, la Ilustración y la Revolución francesa. Desde donde surgen las ideas filosóficas desarrolladas para nuevas y diferentes formas de establecer el concepto de librepensador.

La Ilustración propone una actitud filosófica consistente en rechazar todo dogmatismo, religioso o de cualquier otra clase, y confiar en la razón para distinguir lo verdadero de lo falso en un clima de tolerancia y diálogo.

En este sentido profundo la aparición de una institución de tipo libertaria como la masonería en Gran Bretaña en el siglo XVIII, supuso un avance sustancial, en la libertad de conciencia. Aunque no definitivo. En principio la masonería exigía a sus miembros la creencia en un Dios revelado, en una verdad superior, pero no especificaba cuál, por lo que, sin reconocer plenamente la libre conciencia, admitía la convivencia de dogmas basándose en el respeto mutuo y en la búsqueda de una verdad superior y unificadora, que finalmente quedaría plasmada en la figura del G.A.D.U. Y por cierto no es hasta la aparición de la masonería adogmática, cuya doctrina no exige a sus integrantes la fe en ninguna verdad revelada, y que reconoce la libre conciencia. Es el momento en que se prescinde de la figura de un ente superior, que dice cuál es la verdad, que la libre conciencia se convierte en el rechazo abierto a todo dogmatismo.

El ingreso a la masonería, exige ser un hombre libre, aunque a veces se ha relegado a las cuestiones pecuniarias, o sea ser libre para pagar las cuotas, lo que en parte a permitido marginar a la mitad de la humanidad.

El fin principal valor al que aspira la Masonería es la Fraternidad Universal, mediante el perfeccionamiento integral del Hombre. Para ello la Masonería simbólica sustenta un proyecto filosófico de mejoría del Hombre. El masón se conoce a sí mismo e inicia un proceso de autoconstrucción para llegar a ser la mejor versión de sí mismo. La logia constituye de esta manera un espacio de búsqueda del saber, de reflexión, de diálogo y de convivencia fraternal para el crecimiento personal.

El motor de la búsqueda es la duda filosófica, la que representa la ignorancia, de modo que para salir de ella se necesita solo el conocimiento de sí mismo. La duda no es negación ni afirmación a priori, es sólo un estado de conciencia en el que no existen elementos para negar o afirmar algo. A partir de ella la Masonería ofrece un sencillo como antiguo método para el perfeccionamiento intelectual. Es un método que tiene como finalidad formar pensadores independientes deseosos de llegar por su propio esfuerzo al discernimiento de la verdad.

El método, usa ampliamente el símbolo y la alegoría, pero no ofrece de ellos ninguna explicación fija o dogmática, sino que deja en libertad al iniciado para que ejercite sus propias facultades deductivas e inductivas para descifrarlos y aprender -por sí mismo- las provechosas lecciones que encierran. De  modo que a través del simbolismo la masonería se consagra a la adquisición de habilidades en el uso de herramientas masónicas, que permiten una reflexión crítica, filosófica, humanista y meliorista, para alcanzar la plena posesión de las herramientas, y finalmente actuar eficazmente sobre él mismo y sobre la sociedad. Estimulando el libre examen, la expresión libre, la discusión ilustrada, el desarrollo de la imaginación y el pensamiento propio reflexivo y constructivo, como medio para conseguir que cada quien llegue a sus propias conclusiones.

El logro es un pensamiento filosófico de libre examen el que, por definición, es crítico y constructivo que conduce a los adeptos al conocimiento e interpretación de los símbolos y mensajes rituales, propiciando la obtención de su significado real y profundo, y sólo así se adquiere una vivencia plena para quien los piensa y trabaja.



[1]     Como lo señala Kant en la Razón Pura, una síntesis entre racionalismo de Descartes y el empirismo de Hume.

martes, septiembre 07, 2021

EL CIUDADANO Y SU COMPROMISO ÉTICO CON LA SOCIEDAD


 

EL CIUDADANO Y SU COMPROMISO

ÉTICO CON LA SOCIEDAD

 

Por Freddy Ponce

 

Toda persona que participa de una vida en sociedad[1] se enfrenta diariamente a obligaciones y toma de decisiones de cualquier tipo, las que, habiendo sido establecidas por un estado de derecho, que actúa regulando la organización humana, dentro de un territorio determinado, donde tiene existencia real un orden vinculado a lo social, político y jurídico establecido mediante normativas claramente definidas y orientadas al bien común de las personas de esa sociedad.

Tal vez para algunos sea difícil entender que la vida en sociedad implique un tremendo desafío, que tiene que ver no solo con el cumplir con las obligaciones propias de un estado de derecho, sino que más aun con el compromiso por ser mejores personas tanto en el desarrollo personal, como en los esfuerzos por defender los derechos de quienes no los poseen o a quienes se les niega.

A partir de las definiciones y en consideración a que las personas poseen distintas personalidades y visiones culturales, políticas, sociales y económicas, su convivencia en esa sociedad, genera diferentes formas de comportamiento y conducta ética, las que desde el punto de vista de la convivencia, comunican una forma de ser con sus particularidades como individuos de esa sociedad, y a partir de sus vivencias se forja la búsqueda continua de los valores universales y permanentes por alcanzar en el quehacer ético de cada ciudadano.

Es en esta medida, que se hace evidente el como se construye un hombre, uno capaz de ocuparse del basamento espiritual, que requiere de una concepción sociológica de la moral universal, con el objeto de alcanzar así el grado de eticidad y etnicidad propio y característico del lugar y de la universalidad de la civilización actual.

Este hombre, no ha de considerar el saberlo todo o ignorarlo todo. No ha de pretender ser un santo, sino que tan sólo debe pugnar por ser siempre un hombre libre y de buenas costumbres. No ha de ser ni dogmático ni escéptico. Porque sólo investigando, averiguando y filosofando; podrá llegar a situarse en un “Justo Medio”, que es la conducta crítica del que sabe algo e ignora algo y que, por tanto, quiere seguir aprendiendo convertido en ese eterno interrogador; que es capaz de sacar a la superficie todo cuanto es capaz de ofrecer. Sin duda esto constituye una filosofía de vida, la que atraviesa no sólo la actividad laboral sino también el comportamiento y hábitos de las personas.

Por ello conceptos como la caridad, tienen un significado que no es de simple ayuda, pues la verdadera responsabilidad del concepto es/o debe ser ayudar a mejorar la vida de los ciudadanos en el animo de alcanzar un cambio integral del hombre y del entorno en toda su dimensión.

Por otro lado, la sociedad, ofrece espacios de derechos inalienables para todo ser humano, entre otros no ser sometido a Tortura, lo que representa una perdida de los derechos del hombre. En general este caso esta referido y vinculado a los aparatos represivos de dictaduras, pero ello no termina ahí, los derechos de las grandes mayorías se ven a diario conculcados cuando el estado no asume su rol de protección frente a los grandes consorcios.

Se ha señalado que el hombre se encuentra a mitad de camino entre el saber y el ignorar, y por eso el aprendizaje de cada hombre, también se encuentra a mitad camino entre el cumplimiento de un ideal de perfección, que orienta o debe orientar su conciencia hacia el estudio de los valores de la verdad, la justicia y la belleza y como herramientas la razón, la voluntad y el sentimiento en la plena convicción de entregarlo para la construcción de las nuevas voluntades.

Por sobre cualquier otra consideración, los hombres deben alcanzar su plena conciencia expresada a través del trabajo, pero no un trabajo cualquiera, sino uno que sobretodo esta referido a su actuar en el mundo. Aquel que es capaz de poner al servicio de toda la comunidad en que participa, con toda su voluntad, para lograr así, una sociedad más justa fraterna y más solidaria.

Si el hombre ha conocido las virtudes y defectos de la sociedad y ha transitado por el difícil camino de construirse a si mismo, no ignora que la principal y permanente búsqueda del ciudadano, es el perfeccionamiento personal, sentido que se entiende como la misión de transformarse en hombre libre y de buenas costumbres, un hombre que busca practicar la fraternidad y el cambio hacia el progreso humano, de todos quienes le rodean en la sociedad la que le toca vivir.

Explorar la ética, que este ciudadano intenta desarrollar, consiste tácitamente en analizar sus emociones, cotejar sus valores e ir a la caza de todos los prejuicios camuflados en los resabios de su vida. Por tanto, es sin duda mucho el trabajo, que debe realizar, sin embargo, trabajará con el juicio, profundizará en el cimiento y finalmente revestirá las techumbres.

El hombre construido de esta manera con todos sus defectos y virtudes, debe tener la fuerza y voluntad para continuar derribando sus imperfecciones, como un compromiso permanente, que crece en la medida que se aquilatan en toda su magnitud, el sentido dialogal que ha de mantener con otros individuos, como un deber ineludible, que lleva implícito la condición de universalidad al considerar a toda la especie humana sin distinción de sexos, razas ni condición social, permitiendo de este modo multiplicar, el efecto bienhechor de sus cualidades.

Para todos es conocido que, en muchos pueblos, se contrasta la opulencia y la miseria, que se clama por justicia e igualdad de oportunidades, para que el ser humano alcance su desarrollo integral como persona. En concordancia con esa aspiración, hombres despliegan sus mejores esfuerzos, convertido en líderes sociales, para enfrentar el reto de progreso de todos los hombres.

Este ciudadano debe ser un hombre comprometido con su época, no importa su posición social, ni el lugar donde se encuentre, oficina, fábrica, escuela, en el campo o en la construcción. Su primer ideal es mantener el ejemplo perenne de aquellos grandes hombres que lo han antecedido, teniéndoles como modelo de lo que se puede llegar a ser.

Su conducta ética, es un potente juez que guiara la dirección de su conciencia, definida ésta como la capacidad intuitiva sujeta al desarrollo y perfección por medio del raciocinio y la experiencia, que permite conocer el bien por hacer y el mal que se debe evitar, para la conservación del individuo y la especie humana.

Lo señalado, parece una condición de idealismo casi estúpido en estos tiempos de consumismo salvaje, de falta de preocupación por el otro distinto de si mismo, si quizá no sea fácil ni tampoco sea posible, sin embargo, se observa en la juventud un gran gesto de cambio hacia una condición ética de cambio que queda implícita en sus actos

El QH. Salvador Allende mencionaba en un discurso en México, en la Universidad de Guadalajara hace un tiempo atrás lo siguiente:

 

“Hay Jóvenes viejos que comprenden que ser universitario, por ejemplo, es un privilegio extraordinario en la inmensa mayoría de los países de nuestro continente. Esos jóvenes viejos creen que la universidad se ha levantado como una necesidad para preparar técnicos y que ellos deben estar satisfechos con adquirir un titulo profesional. Les da rango y el arribismo social, caramba, que dramáticamente peligroso, les da un instrumento que les permite ganarse la vida en condiciones de ingresos superiores a la mayoría del resto de los conciudadanos”.

 

Y estos jóvenes viejos, si son arquitectos, por ejemplo, no se preguntan cuántas viviendas faltan en nuestros países y, a veces, ni en su propio país. Hay estudiantes que, con un criterio estrictamente liberal, hacen de su profesión el medio honesto para ganarse la vida, pero básicamente en función de sus propios intereses.

Allá hay muchos médicos -y yo soy médico- que no comprenden o no quieren comprender que la salud se compra, y que hay miles y miles de hombres y mujeres en América Latina que no pueden comprar la salud; que no quieren entender, por ejemplo, que a mayor pobreza mayor enfermedad, y a mayor enfermedad mayor pobreza y que, por tanto, si bien cumplen atendiendo al enfermo que demanda sus conocimientos sobre la base de los honorarios, no piensan en que hay miles de personas que no pueden ir a sus consultorios y son pocos los que luchan porque se estructuren los organismos estatales para llevar la salud ampliamente al pueblo.

Y por ello que es posible no solo en el discurso, sino que el ofrecer un COMPROMISO ÉTICO de largo alcance para la conquista de este mundo que es nuestro.

"A construir la sociedad que queremos y acaso también la que nos merecemos. Modelada por las fuerzas de la historia de un país la que será la expresión construida de lo que somos y queremos ser".

La ética personal y social, será en los próximos años condición inexcusable para la permanencia del ser humano sobre el medio ambiente, porque la propia sostenibilidad de la civilización, incluso su supervivencia, exige el compromiso ético de todos, entonces la sociedad puede y debe ofrecer un firme ejemplo de esa renovación ética y, como en otros tiempos, liderar un cambio social.



[1]     Sociedad: se refiere al conjunto de individuos que interaccionan entre sí y comparten ciertos rasgos culturales esenciales, cooperando para alcanzar metas comunes.

sábado, septiembre 04, 2021

ORIGEN DEL HOMBRE Y SU EVOLUCIÓN

 ORIGEN DEL HOMBRE Y SU EVOLUCIÓN

 

Por Freddy Ponce

 

Cuando se habla del origen y evolución de los seres humanos, se habla de una historia extraordinaria, El Nacimiento de la Humanidad. que requirió de una cadena de sucesos que desafían las leyes de la naturaleza.

La visión científica tiene su hito en la obra del inglés Charles Darwin, que con sus teorías de la selección natural provocaron la revolución de las ideas imperantes, y un cambio fundamental en el pensamiento del Origen y Transformación del homínido hasta el hombre actual, y no es solo la evolución humana, sino también la evolución de la vida.

Hace 3500 millones de años, ocurrieron fenómenos que provocaron la aparición de una primera célula, que fructificó en un ambiente complejo dando origen finalmente a las primeras especies sobre la tierra. La evolución fue en gran medida un proceso azaroso, producto de la interacción de variables como la genética, ambientes y comportamientos relacionados de manera accidental, mutaciones, aislamiento geográfico y selección natural, en un modelo ramificado de evolución.

El Proceso de Hominización y Etapas Evolutivas, del ser humano evidenciado en su estructura, su historia biológico-evolutiva, el lapso enorme de tiempo, y abruptos cambios geológicos ocurridos, fue caldo de cultivo en la transformación hasta la aparición en África hace 2,8 millones de años del género homo; que se expande poblando regiones de la tierra. Así, se considera como principales especies del género: al Homo Neanderthalensis, Homo Floresiensis, Homo Habilis, Homo Ergaster, Homo Erectus, Homo Sapiens Arcaico, y Homo Sapiens moderno.

Las huellas genéticas han hecho posible unir pasado y presente, y comenzar a comprender qué sucedió. Aunque para descubrir quiénes somos y de dónde procedemos, se ha de observar la herencia genética. La Eva Genética, la mujer de la que todos descienden, y que tal vez ni siquiera fue la más fértil, sino cuyos genes mitocondriales fueron los más exitosos y únicos que sobrevivieron.

En la Dimensión Social y Cultural: el lenguaje, la capacidad de intervención del ambiente, la conservación e intercambio de conocimientos y capacidades afectivas, permitieron transmitir lo aprendido a las generaciones futuras, dando paso a la transformación del entorno.

La Evolución Espiritual: señala lo cotidiano de los actos del hombre, subrayando que los actos más trascendentes dieron origen a Leyendas y Mitos, de los que se nutre la masonería, para generar un puente entre Liturgia Masónica, y los conceptos de Materia y Espíritu transmitidos en el Ritual de Iniciación.

Finalmente, la Perspectiva Masónica, considera la evolución como un legado, que revela Cómo es el Ser Humano, y Porqué Actúa de una Determinada Manera. Considera el principio doctrinal de poner al hombre al centro de sus divagaciones ubicándolo en el centro del templo, considerando El Meliorismo, Laicismo y la Triada masónica Igualdad-Libertad y Fraternidad, para congregarse en torno a valores como la dignidad del trabajo, y mejoramiento del hombre. Así, el Caballero Real Hacha guiado por el ritual del grado ha talado los cedros del Líbano, que lo invitan a meditar sobre la trascendencia humana, para caminar en fraternidad y tolerancia hacia la plena conciencia del lugar que ocupa en el mundo de hoy.

Modelo Neoliberal en Chile

                                            MODELO NEOLIBERAL EN CHILE 

 Por Freddy Ponce 

 INTRODUCCIÓN 

El estado de Chile forma parte de una institucionalidad creada en dictadura la que ha convivido en una permanente crisis social y económica, en que sus ciudadanos sufren el constante vaivén de las economías mundiales, que las más de las veces generan condiciones regresivas para las personas en el sistema económico chileno actual, tanto por la excesiva concentración de poder económico, como por las inequitativas condiciones de distribución de los ingresos del país, y por cierto la excesiva permisividad de los distintos gobiernos respecto de la existencia de monopolios privados en el país, los que afectan profundamente las condiciones de vida de los ciudadanos. 

El modelo económico imperante de corte neoliberal a ultranza ha permitido reproducir entre los ciudadanos las manifestaciones más detestables de un canibalismo económico, que impone el modelo. Así, quien posee mayor poder económico, es capaz de segregar al resto de los ciudadanos de menor condición. Y además en su organización el modelo tiene entre otros elementos la creación de instituciones, organizaciones, empresas, leyes, y políticas públicas que permiten reproducir en forma perfecta la desigualdad que impone el modelo, en la sociedad. 

Las raíces de este neoliberalismo impuesto a ultranza en chile se ciñen a la denominada Economía Social de Mercado, la que encuentra su despliegue de una doctrina económica que requería imponerlo por la fuerza de las armas. 

Para algunos el modelo como tal se encuentra agotado y por cierto para los economistas constituye un experimento fracasado, aun cuando para otros economistas ahí reside el verdadero milagro chileno. Las Instituciones, como tal son creaciones culturales que permiten regular la vida de las personas, las cuales, de no existir, harían muy difícil la vida civilizada, en atención a que “la naturaleza animal del ser humano es ineludible y estamos sometidos a ella en la medida que nos demanda satisfacer nuestros deseos” (Sigmund Freud, “El porvenir de una ilusión” y “El malestar en la Cultura”). 

Existen por ello, instituciones educacionales, de justicia, religiosas, etc. Que regulan la conducta de la sociedad en cada una de sus áreas. La pregunta que surge, según este autor y debido a los hechos acontecidos es: ¿Hasta cuánto puede una sociedad soportar la represión de las instituciones? ( ) Sin duda los ciudadanos de esta sociedad están cansados de los mecanismos económicos implementados que han construido una sociedad con un excesivo consumismo incorporado sociológicamente a una forma de entender la sociedad por parte del ciudadano común, incluso aquellos menos favorecidos del sistema económico, los que se ven cooptados a actuar como verdaderos seguidores de este descarnado mundo del consumo en el que prolifera un mercantilismo de malls, y en donde la salud y la educación constituyen un bien más de consumo para las grandes masas y un bien económico para los grandes usufructadores del modelo. 


DESARROLLLO 
El neoliberalismo aplicado en el país no es nuevo. El liberalismo es de antigua cuna el mundo entero desde el siglo 19 y hasta los años 30 del siglo XX, se sumió en la estrategia de un liberalismo económico con una economía abierta, y la propiedad privada de los recursos básicos, de lo cual chile no estuvo ajeno. 

Este Liberalismo correspondió a una organización cuya estructura social era una organización que le concede al estado un poder limitado de intervención en los asuntos jurídicos y económicos del país. Su fundamento fue la hegemonizarían de las políticas económicas y sociales como medio de la intervención del capital. Hoy sin embargo la denominada sociedad neoliberal en chile no representa a ese viejo capitalismo liberal, donde claramente prevalecía el capital individual de los empresarios, que entendían su aporte al desarrollo del país. Hoy esos capitalistas han sido plenamente sustituidos por otra forma de capital, “Los Monopolios”, cuyos alcances están fuera de los límites propios de los países y se insertan en una forma de economía globalizada a escala mundial. 

Desde esta visión la globalización neoliberal implementada a la fuerza por la dictadura cívico militar en chile, sin duda ha significado una total reestructuración del capitalismo de siglo 19 y comienzos del 20. Hoy su fase contemporánea, le ha dado un nuevo sentido y dirección al sistema social y al modelo de producción que impera en el Estado Social. El modelo neoliberal de capitalismo propone un cambio en las relaciones de la estructura política formal y en los modelos teóricos y jurídicos del gobierno con una estructura real del poder, con la transformación del patrón de acumulación en relación con la estructura económica, en sus órganos de mediación (mercado de trabajo, organismos internacionales), y la estructura social (fuerza de trabajo, sujetos sociales, grupos étnicos, etcétera). 

La reestructuración del capitalismo, entonces, ha significado una trampa que asume la transformación del monopolio de poder, de los aparatos y de los mecanismos del control en todos los niveles. Desde esta perspectiva la “Globalización”, o mejor dicho la Mundialización, como forma de representación del modelo de sociedad presenta una visión unitaria del mundo en los niveles económico social cultural y por cierto también en países como chile con un fuerte nivel de represión para someter a sus ciudadanos. Como forma organizativa la actual visión económica unitaria y mundializante, caracteriza su axioma en una falacia sistémica que propone un marco económico que considera un mercado de libre competencia que en teoría corresponde a un modelo de economía de perfecta competencia, que se basa en un mecanismo cuya tesis contiene la idea básica de la existencia de transparencia en los mercados cuyos elementos constitutivos y regulatorios, están dados por que el homo económicus posee perfecta información del mercado. 

Ello supone la generación de un crecimiento armónico, con la condición de que el mercado no sea intervenido por el estado. Por consiguiente, las políticas económicas de planificación de mercado, como el “estado de bienestar”, son considerados por el neoliberalismo, como economías intervencionistas que tienen como fin, la perturbación del mercado, en teoría el neoliberalismo, asume que el mercado posee suficientes y perfectos mecanismos de auto regulación, la ley de la oferta y la demanda es uno de estos mecanismos que se rigen por si mismos sin la necesidad de alguna intervención “artificial”. Hoy la economía mundial, se caracteriza por el predominio global de gigantescas Corporaciones Transnacionales, dedicadas a la especulación financiera las que determinan e imponen las formas de la política, la economía, la sociedad y la cultura en todos los rincones de la Tierra Ellas por medio del F.M.I., el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio y otras entidades se han convertido, en un verdadero gobierno de carácter planetario. El economista John Kenneth Galbraith en su “Nuevo Estado Industrial”, señalaba que la sociedad industrial, ha sido y lo será más en el futuro sometida por las transnacionales, que construyen una tecnoestructura que controlan el poder y el mercado. 

En este sentido la libre competencia constituye una falacia del sistema, al igual que la supuesta autonomía del consumidor la que infiltrada del pragmatismo económico transnacional al decir de Galbraith, actúa oponiéndose a las ideas de contenido social, político y económico, de quienes buscan construir una sociedad más justa y solidaria. La libre competencia, es una de las características del neoliberalismo, y esta se puede difundir a través de la propaganda y es aquí donde entran en juego los medios de comunicación, quienes buscan ampliar dicho pensamiento a la sociedad buscando que esta sea parte del sistema neoliberal. Las ideologías neoliberales se transmiten de forma inconsciente, pero con el apoyo de apariencias que abarcan mayor entretenimiento para poder disfrutarlas y practicarlas. En esta perspectiva los gobiernos en Latinoamérica han estado sufriendo de gran conflictividad social medida en hechos de protesta social, el conflicto ciudadano reniega de las condiciones de vida neo burguesas. 

Los gobiernos han respondido con la fuerza de sus aparatos represivos, hoy se vive en una caldera a punto de ebullición si los gobiernos no cambian sus estrategias el estallido social que se avecina conduce a la exacerbación o el ingreso de nuevas dictaduras en el continente. Chile es una aventura de un empresario que utiliza el gobierno en su beneficio y en beneficio de los empresarios.

CONSIDERACIONES EN TORNO A LA IDENTIDAD Y MASONERIA


 

CONSIDERACIONES EN TORNO

A LA IDENTIDAD Y MASONERIA

 

Por Freddy Ponce

 

En una primera aproximación es necesario establecer que uno de los mayores males de los que adolece la masonería, es el poco conocimiento que sus miembros poseen respecto de ella misma, y sobre todo con relación a su naturaleza, historia y fines.

Al respecto se puede precisar que la formación docente, ética y social de la orden, no justifica la generación de una identidad propia solo por la vitalidad y fuerza que da la tradición, sino que además resulta de particular importancia la generación de una identidad masónica al contar con un proyecto personal cuya identidad ética y moral sea recogida y aprehendida de esta institución.

Por cierto, en una definida orientación e identidad masónica, los símbolos constituyen el gran y fundamental elemento docente, creador de una identidad característica, que constituidos en dos símbolos fundamentales como la escuadra (símbolo de la rectitud) y el compás (símbolo de los límites con los que debe mantenerse cualquier masón respecto a los demás) sean quizá los dos símbolos masónicos más conocidos.

Por otra parte, como parte de la formación se dice que la francmasonería se define a sí misma como una institución discreta, de carácter iniciático, no religiosa, filantrópica, simbólica y filosófica y por cierto fundada en el sentimiento de fraternidad como hilo conductor de la formación. Ella tiene como objetivo la búsqueda de la verdad a través de la razón y fomentar el desarrollo intelectual y moral del ser humano, además del progreso social.

En consecuencia, elementos como la Tolerancia, Inteligencia y Fraternidad, aportan al trabajo institucional, un desarrollo docente que significa estudiar, aportar y discutir, para que cada uno pueda ir perfeccionándose a pesar de las propias limitaciones de cada uno.

En acuerdo a ello la preparación recibida por los masones en sus templos destaca también aspectos de participación en temas de "Laicidad y Espacio Público", temas de importancia fundamental que destacan la importancia de "Preservar la Laicidad del Estado y el Espacio Público, manteniéndolo separado de las concepciones Filosóficas, Políticas o Religiosas".

Desde la visión de la Francmasonería el espacio público debe ser "el lugar donde conviven las personas y donde se construye ciudadanía". Por tanto, estos espacios "deben estar libres de cualquier monopolización e interferencia arbitraria o intereses particulares".

Por cierto, No se trata de que la masonería sea un partido político, pero sí de que contribuya a potenciar y dar fuerza a la discusión de los temas públicos, donde uno de los ejes es lograr una mayor participación de la masonería en los asuntos públicos del país, para contribuir al mejoramiento social, fin último de la masonería.

Sin duda se puede entender que el espacio privado de la conciencia individual debe permanecer en libertad y en el colectivo debe proporcionar las facilidades para desarrollar las actividades cualquiera sea la opción elegida libremente.

así en el perfil de un masón que se destaque por una identidad característica, se ha de considerar ser un hombre libre de dogmas, tanto en su participación en las instituciones públicas como en las privadas.

En definitiva, el trabajo para el que se prepara la masonería es identificar entre los ciudadanos aquellos problemas de índole social y publica, para contribuir en la discusión de los temas públicos con su opinión, que debe ser tolerante, balanceada y cuidadosa de los distintos puntos de vista. Y debe ser capaz de responder con aquello que espera el hombre y la mujer de Chile: hombres que de verdad contribuyan con inteligencia a mejorar las cosas.

De este modo el destino e identidad de la masonería es tratar de construir un mundo más feliz para el hombre y la mujer. La masonería no es solamente para masones, sino para el resto de la sociedad de modo de contribuir al mejoramiento social.

De esta manera la identidad construida por los masones como herederos de los formadores de la república a lo largo de su historia, la sitúan como contribuyentes con sus miembros a erigir la institucionalidad republicana, dando vida a muchas iniciativas de bien aportando, en la medida de lo posible, a la construcción de una sociedad en que reine la fraternidad y la tolerancia.

viernes, septiembre 03, 2021

MORAL MELIORISTA

 

LA MORAL MELIORISTA

Por Freddy Ponce

 

La moral meliorista, constituye el proceso necesario de todos quienes tienen ideales, se opone a un quietismo resultando en la creencia activa de la perfectibilidad humana; su optimismo no significa satisfacción frente a lo actual, sino confianza en la posibilidad de perfecciones infinitas. Lo existente no es perfecto en sí, pero marcha hacia un perfeccionamiento; para el hombre, en particular, se traduce en dignificación de su vida. Todo lo humano es susceptible de mejoramiento; es natural el devenir de un bien, medible por las satisfacciones en que los hombres hacen consistir la felicidad.

Hay que afirmar que se vive una sociedad perfecta implica prescribir a los jóvenes una mansedumbre de siervos. Cada nueva generación reconoce la existencia de injusticias reparables y afirma con su rebeldía que no hay orden social preestablecido, sino relaciones humanas destinadas a variar en el devenir. Su moral optimista no mira hacia atrás, sino hacia adelante; no es para corazones seniles, que ya no pueden perfeccionar el ritmo de sus latidos. El espíritu conservador es pasiva aquiescencia de los viejos al mal presente. El destino de los pueblos florece en manos de los jóvenes que saben sentir la inquietud de bienes venideros.

La visión meliorista que la Mas tiene acerca del hombre, puede resumirse en este afán de mejoramiento y desarrollo constante. Lo particular de esta concepción, es que no predefine una Verdad revelada acerca del propósito de la Vida, sino que por el contrario insta a que cada hombre encuentre en sí mismo y por sí mismo aquella Verdad que busca y que le dará sentido a su vida.

"El Meliorismo es la actitud vital de quien está convencido de que la acción libre e inteligente del ser humano puede mejorar la calidad de la vida de los demás y la propia. No promete el éxito, pero invita a hacer el esfuerzo por progresar en la comprensión y solución de los problemas, que es realmente lo más atractivo para los seres humanos. "

Es la posición opuesta al pesimismo llamada también optimismo relativo, que parte de la base de que, aunque se acepte que en el mundo las cosas andan mal, que los valores de mayor jerarquía, como verdad, belleza, perfección, justicia y otros, no se den en los hechos, siempre la vida presenta elementos que es posible y conveniente desarrollar, y que peor sería aceptar las cosas como están.

Esta tesis ha sido desenvuelta con sagacidad por los autores norteamericanos, en especial el sociólogo Lester F. Ward, se expresa así: "El optimismo puede decirse que es la tesis; el pesimismo la antítesis, y el Meliorismo la síntesis de la relación del hombre con el universo. Asimismo, declara que El optimista dice: No hagas Nada, Porque Nada hay que Hacer. El Pesimista a su vez dice: No Hagas Nada, Porque Nada se Puede Hacer. El menorista dice: haz algo, porque hay mucho que hacer y se puede hacer Los contenidos doctrinarios y filosóficos que la Francmasonería, como escuela docente, proporciona al Iniciado posibilitan el desarrollo, evolución y progreso de su personalidad; su perfeccionamiento, individual y social. Existen aspectos piramidales que aquí, a grosso modo, rozaremos ligeramente dado la naturaleza y extensión propia de este trabajo.

Por de pronto, en el terreno ético, se promueve el “Meliorismo” según el cual “este mundo no es óptimo ni pésimo, sino que admite lo bueno y puede mejorar y perfeccionar a través de la acción del hombre” o, como también se señala, apunta a que el mundo no es, por principio, ni radicalmente malo ni absolutamente bueno, sino que puede ser mejorado y perfeccionado. En el prisma filosófico destaca el “eclecticismo ” que, en la búsqueda incansable de la verdad, recoge, elige y toma lo mejor de cada sector de las ciencias, artes, doctrinas, escuelas, filosofías, religiones, ética; posturas; ideas; etc., con el afán de procurar con esta selección,“ una síntesis superior, una suma sinérgica de ellas ”.Desde una mirada metodológica, agreguemos, la aborda desde la esfera del “sincretismo ”,lo que se traduce, precisamente, en que este conciliar doctrinas diferentes se lleva a cabo sin ningún método definido o preestablecido. En fin, en esta vista panorámica, puntualicemos que el “citeriorismo”, postula que al masón le ocupa la realidad, el aquí y el ahora. La Francmasonería, más allá de las particulares concepciones y diversas creencias de los hermanos, desea cumplir su misión en este mundo; en sede terrenal; en el acá y no en el allá; si somos, al fin y al cabo, efímeras aves de paso, donde sólo trascenderemos por nuestras ideas.

DOCTRINA Y FILOSOFIA DE LA FRANCMASONERIA

La Francmasonería como escuela filosófica, estimula una actitud intelectual combativa, que base su aceptación en las prácticas y enseñanzas de la Orden. En este sentido lo que se persigue, es formar discípulos imbuidos de un estilo de vida como modelo ideal de actuación personal.

Al respecto y con objeto de comprobar la existencia de una doctrina francmasónica definida, es necesario que, en una aproximación conceptual, se confirme el sentido y significado que tal expresión posee.

En este sentido Doctrina, es definida, como el conjunto coherente de enseñanzas e instrucciones, cuyo cuerpo de normas y reglas, está basado en un sistema de creencias; principios o posiciones, respecto de una materia o cuestiones determinadas.

Puede precisarse, además, que es un sistema de opiniones o postulados más o menos científicos, frecuentemente con la pretensión de estar posesión de una validez general. Por otro lado la forma de comprobar desde una perspectiva convergente, el afán filosófico que distingue a la institución, requiere de examinar un par de aspectos de sobresaliente análisis.

Un primer aspecto está representado por el contenido esencial de la doctrina de la orden

 

CONTENIDO DE LA DOCTRINA FRANCMASÓNICA

En lo esencial la francmasonería es una organización iniciática, cuya practica reflexiva y aplicada tiene una actividad meditativa individual y grupal.

Al aceptar la tesis de la existencia de una Doctrina Francmasónica, asociada al carácter filosófico de ella, pone al descubierto la necesidad de recapacitar en torno a la idea del contenido doctrinal que posee, sobre todo en aquellos aspectos considerados sobresalientes, en la estructura filosófica de esta sociedad.

De modo que, para verificar la objetividad y validez de la Doctrina Francmasónica, es ineludible efectuar un análisis al texto de Los Principios, en aquellos aspectos de la constitución masónica, que la congregan a comportarse como la verdadera y moderna sociedad de constructores, texto en el que queda claramente definida su condición doctrinal, fundada a través de principios filosóficos universales y éticos, que afirman las expectativas más recurrentes de la institución.

 Ciertamente el texto asevera que:

“La Orden Francmasónica, es una Institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática, cuya estructura fundamental la constituye un sistema educativo, tradicional y simbólico”.

Lo descrito promueve a suyo, la condición de búsqueda de la perfección, revalidada en los afanes filosóficos y éticos, con que se distingue, al señalar de modo acentuado la identidad docente de la institución.

Situados en un contexto de validez de la tesis de existencia de una doctrina de la institución, se puede precisar que su esencia es un humanismo espiritual, que le imprime un sello exclusivo expresado en un humanitarismo meliorista, que basa su acción en un optimismo antropocéntrico, que reviste de auténtica la “Filosofía del Hombre”, cuyo tributo a la fraternidad universal, lo pone en el centro de una dimensión ética, que apunta al desarrollo de la sociedad humana.

Desde un punto de vista, de la materialidad del hombre, el humanismo espiritual, constituye expresión de la dignidad humana, la que, desde un enunciado docente, señala su identidad, como reserva moral y social; en que cada iniciado transita por la senda del aprendizaje, de los ideales y valores que la Orden propugna como destino final para la humanidad.

Este sello exclusivo, recibe las denominaciones, de Meliorismo y Excelsiorismo; expresiones que apuntan al perfeccionamiento, es decir al mejoramiento y crecimiento de los hombres libres, quienes, iniciados en sus prácticas y costumbres, reconocen la posibilidad de cambiar y de transformarse.

De otra parte, El Excelsiorísmo, apunta en la dirección del progreso del hombre, le interesa más principalmente las cosas temporales y mundanas del diario vivir, por sobre aquellas cosas eternas y celestiales. Constituyendo un optimismo de profundos alcances humanistas, desarrollado en una incesante actividad humana, y por tanto abierta a la aprobación de nuevos e ilimitados descubrimientos humanos, en todos los campos de las ciencias.

De este modo se puede instituir concluyentemente, que existe una doctrina filosófica de la orden, (cuyos principios y postulados, han sido abundantemente desplegados en los textos masónicos, de toda índole como: Rituales, Libro del Grado y Manual de Instrucción.), los que se apoyan en un pensar reflexivo, critico, autónomo y arquitectónico, que permite sostener sistemáticamente, que los enunciados programáticos se fundamentan además del análisis del texto, en la expresión solidaria de los pensamientos afines desplegados por discípulos y maestros en las cámaras de instrucción, y perfeccionados, en pos de alcanzar la yoidad de cada ser, en un espacio grupal de convergencia de las ideas.

En síntesis, se enfatiza en la convicción, de que las ilimitadas capacidades humanas en el orden moral y espiritual tienen la capacidad de crecer, de formarse, de mejorar; y, en definitiva, de perfeccionarse acorde con el modelo y Proyecto de Vida Personal.

 Sobre el particular el texto De Principios señala que:

“Como Institución docente tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y de la Humanidad".

En tal caso la “Docencia Masónica Aplicada” (en cámaras y tenidas) se concibe como un proceso constructivo, que conduce a edificar las columnas de un edificio interior, que sustentan la formación de un autentico masón, cuya vocación perfectivista, involucra el progreso gradual, y la construcción ética del hombre.

La búsqueda del conocimiento humano constituye por sobre otras cosas el encuentro con certidumbres y seguridades, para vivir de ahí y para siempre, de manera diferente.

Por ello; el conocimiento se constituye en el forjador de postulados e impulsor de nobles ideales.

 Se señala además que:

"Francmasones, Logias y Grandes Logias se empeñan constantemente en el perfeccionamiento del Hombre y de la Sociedad, a través del Amor, la Solidaridad, la Justicia y la Paz, para Gloría del Grande Arquitecto del Universo".

Implícitamente se desprende que el Meliorismo, funda una posición ético-moral-antropológica, de contenido filosófico integradora, que incluye a todo el género humano. De modo que se define el Meliorismo como una posición ética, que se encuentra a medio camino entre el optimismo y el pesimismo, y que centra su interés principal en el perfeccionamiento humano.

En efecto, mientras el optimismo, sostiene que el hombre es bueno por naturaleza, el pesimismo considera que el hombre, es malo desde su nacimiento.

Particularmente Ferrater Mora sostiene, que esta posición es de notorio acento Eticista, constituyendo el rasgo distintivo de la institución, de acuerdo con lo cual el mundo no es por principio ni radicalmente malo ni absolutamente bueno, sino que susceptible de ser mejorado.

La posición Meliorista, asumida por la Masonería, forma desde su visión filosófica un constructivismo francmasónico, que busca el perfeccionamiento sostenido y sustentable, solo alcanzable a través de un proceso gradual de elevación moral y progreso espiritual de los seres humanos, iniciados en las prácticas y doctrinas de la Orden.

La impronta filosófica y ética, que tipifica a la Francmasonería, es el Eclecticismo, postura reflexiva, que admite la convergencia de distintas tendencias, movimientos y direcciones a partir de una determinada ordenación (No cualquiera), para articular, el surgimiento de una doctrina, fundadora de una escuela de pensamiento.

En este sentido el Eclecticismo constructivo, descansa sobre la conformación de un auténtico sistema filosófico, del cual emerge una definida posición para la justificación de una Filosofía propia del Conocimiento.

Y, por tanto, para lograr tan loable objetivo,

"promueve entre sus adeptos"


-además de la incesante búsqueda de la verdad-

"el conocimiento de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive".

 De aquí, se desprende, que cada miembro de la Institución, elabora en algún momento de su permanencia, en la Orden: Primero: un conocimiento de sí mismo; Segundo: un conocimiento del mundo; y Tercero: un conocimiento de la Totalidad.

Al hombre, no sólo le interesa -qué son las cosas-, y -cuál es su esencia-; sino, ante todo, -para qué le sirven-, -qué necesidad satisface- o -qué interés resuelve-. Por eso, Praxis, conocimiento y valor, son inherentes al proceso mismo, de develación y aprendizaje, que conduce al establecimiento de la verdad.

En este la toma de una conciencia moral y reflexiva, construye la verdad a saber desde tres principales aspectos doctrinales:

v  Del Aspecto Ontológico: fluye una concepción del ser masón.

v  Del Aspecto Cognoscitivo: surge la concepción del conocer masónico –fundada principalmente en el simbolismo y el conocimiento simbólico; y

v  Del Aspecto Axiológico: emana una concepción del valer masónico encaminada a orientar la vida y las acciones de sus adeptos mediante la práctica efectiva del Arte Real.

Esta visión axiológica, se recoge en el Segundo Principio, el que previene que:

"A través de sus miembros proyecta sobre la Sociedad humana la acción bienhechora

de los valores e ideales que sustenta".

Así, el carácter filosófico de la Institución, analizado en el contenido de la doctrina meliorista, como un enunciado textual De los Principios consagra que:

"En la búsqueda de la verdad y en el logro de la justicia, es deber de los francmasones mantenerse en un lugar de avanzada en el proceso evolutivo e integrador del hombre y de la sociedad."

Entonces, cada masón tiene múltiples objetivos individuales, en su participación en la sociedad, los que unidos al fuerte nexo con su posición Logial le pone de relieve la dimensión pura y aplicada del filosofar. Entre el aspecto especulativo y el operativo; Entre lo teórico y lo práctico de la reflexión, realizada desde la perspectiva de la doctrina meliorista.

En suma, lo anterior viene a significar que el eclecticismo doctrinario, se une de un lado, a la intuición, a la inteligencia y a la imaginación y de otro al pensamiento y a la acción, pues la idea, es un pensamiento en acción [1].

En complemento a todo lo expresado, la Francmasonería como sistema de filosofía práctica, promueve el perfeccionamiento intelectual de sus miembros, ejerce la beneficencia y tiende a purificar el corazón de los hombres, a mejorar sus costumbres y a mantener el honor en los sentimientos.

 CONTENIDO MEDITATIVO

La Francmasonería y la Filosofía comparten un ideario común, a partir del cual es posible justificar no solo el carácter filosófico, que le imprime ese sello reflexivo, sino que al mismo tiempo, la impronta meditativa que desarrolla la orden.

Tal rasgo distintivo, se expresa en el afán investigador que la Orden promueve entre sus miembros, por cuanto la conquista del saber, a partir del uso del poder y la energía espiritual, constituye la máxima aspiración humana junto a la conquista de la felicidad.

Al respecto se puede recordar del Segundo Principio:” Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad". Aserto apoyado en el Décimo Principio:

 

"Considerar la Orden, que el trabajo, en todas sus manifestaciones, es uno de los deberes y uno de los derechos esenciales del hombre y el medio más eficaz para el desenvolvimiento de la personalidad, contribuyendo con ello al progreso social".

 De modo que la Francmasonería, funda en esta hipótesis, una aceptada escuela filosófica, a la manera que tanta gloria diera a la Grecia antigua, en la que alumnos y maestros colaboran en el arte de desarrollar en el hombre las cualidades espirituales y morales permanentes, y la búsqueda de un compromiso decidido con la sociedad en que participa, transformándose en una institución progresista, que no se queda petrificada, que desafía al tiempo y el espacio, que vive, progresa y asimila las excelencias de cada momento y valores propios de cada sociedad.

En una perspectiva estrictamente ética, otro de los aspectos importantes de la asumida doctrina filosófica Francmasónica, es su confianza en el libre albedrío y en la capacidad de tomar decisiones por sí mismo; para elegir o no, -el bien-. Es decir; ante la entrañable confianza en la libertad de elección e indeterminismo de la voluntad, al considerar a cada hombre como dueño de su propio destino y por tanto, se perfecciona, quien libre y voluntariamente, así lo desea.

 SÍNTESIS CONCLUSIVA

La Francmasonería procura que sus miembros sean capaces de pensar por sí mismo, estimula la creatividad de ideas nuevas y su consiguiente puesta en práctica, promueve los afanes desplegados en el difícil oficio de pensar, de innovar y de tener ideas propias.

En esta medida y no en otra, la Francmasonería, como visión de futuro constituye una filosofía particular, articulada en la actividad intelectual activa, y participativa. Se trata de un arte, u oficio productivo, una ciencia y actividad creativa, capaz de generar ideas propias, proyectos individuales e institucionales.

Luego es absolutamente legitimo sostener que la masonería además de docente y ética es una escuela Filosófica, cuya doctrina tiene por propósito lograr la excelencia mediante la práctica del perfeccionamiento interior, expresado en metas, objetivos y finalidades. Pero sólo se puede aprender y progresar en la medida en que cada iniciado este voluntariamente dispuesto a aprender y a progresar. No se puede ejercer coacción o cooptar los espíritus; porque la elevación que se persigue requiere de manera justa y necesaria el insoslayable respeto y dignidad de la persona humana.

El contenido de esta doctrina perfectivista, tiene que ver con el afán humano de construir, cuyas dos posibles maneras de entender la dimensión práxica, conciben a la Orden, como la condensación del pasado y como síntesis que el presente de la Institución ofrece.

La idea es poner de manifiesto que existe un Arte Real, cuyo el cultivo provoca en los espíritus ilustrados, la búsqueda de un camino propio de expresión personal, susceptible de equívocos; o bien, se acepta el camino propuesto como algo seguro e inequívoco. En ambos casos la decisión es una cuestión que sólo atañe a cada hombre.

Definitivamente, esta doctrina de carácter filosófico se expresa en la aplicación del Arte Real y como consecuencia directa masonifica la existencia del presente, estableciendo una impronta ético-moral cuya misión -a cumplir aquí y ahora-, es construir la Orden del futuro, porque de lo que ahora se piense, y se haga (o no) parodiando a Ortega y Gasset, será lo que mañana se vivirá para agrado o desgracia de la nueva sociedad que se construye Meliorismo y Eclecticismo.

La francmasonería tiene por finalidad el perfeccionamiento moral, intelectual y físico del hombre, por consecuencia, el de la sociedad profana. Con este objeto, insiste a sus adeptos a investigar la verdad y a practicar todas las virtudes.

Con estas palabras extraídas de nuestros principios, que pueden ser simples pero profundas, encontramos el significado y trascendencia del eclecticismo y Meliorismo.

El eclecticismo, lo interpretamos como la selección de la mejor verdad, o de lo mejor de cada escuela filosófica para elaborar un método que nos permita la conciliación de diferentes pensamientos. En cambio, el Meliorismo, si tomamos las palabras de William James dice: “El hombre tiene por misión perfeccionar un mundo que es precisamente susceptible de mejoramiento indefinido”.

Sin duda, que, sin estas herramientas nos sería muy dificultoso o hasta imposible la búsqueda e investigación de la verdad. Desarrollo El Meliorismo y el eclecticismo son parte de Nuestras herramientas, métodos y filosofía, con las cuales nos podemos explicar por qué tomamos lo mejor de cada escuela y trabajemos para perfeccionarnos y así, perfeccionar al mundo profano, son estas, las que dan cabida a la Tolerancia, Igualdad y Libertad de conciencia. Tan amplias, que, por un lado, una nos relaciona con las escuelas filosóficas y la otra con la teoría de la evolución de Darwin.

Para poder entender mejor estos conceptos he querido definirlos a continuación. Meliorismo: Es la posición opuesta al pesimismo llamada también optimismo relativo, que parte de la base de que aunque se acepte que en el mundo las cosas andan mal, que los valores de mayor jerarquía, como verdad, belleza, perfección, justicia y otros, no se den en los hechos, siempre la vida presenta elementos que es posible y conveniente desarrollar, y que peor sería aceptar las cosas como están.

Esta tesis ha sido desenvuelta con sagacidad por los autores norteamericanos, en especial el sociólogo Lester F. Ward, inventor del término, quien se expresa así: "El optimismo puede decirse que es la tesis; el pesimismo la antítesis, y el Meliorismo la síntesis de la relación del hombre con el universo.

Desde un punto de vista etimológico, se puede definir Meliorismo como la doctrina filosófica según la cual el mundo no es por principio ni radicalmente malo ni absolutamente bueno, si no que puede ser mejorado y perfeccionado. La Moral Meliorista, es la creencia de que, aunque la vida está llena de crueldad e injusticia, el mundo tiende a mejorar continuamente por el persistente esfuerzo humano.

Visto de esta manera, el perfeccionamiento moral del hombre consiste en definitiva no en suprimir el mal sino en triunfar sobre él.

El Meliorismo admite la existencia del mal como un hecho inevitable, por cuanto todo ser creado es imperfecto y sujeto a decadencia, pero acepta que el bien vence al mal, que la perfección del mundo es posible y depende del libre albedrío de los humanos. Por lo tanto, se puede el quehacer aumentar o disminuir la perfección según el empleo que se haga de la vida.

No se trata de renunciar a la verdad, sino que, al contrario, se trata de descubrirla, de forjarla sometiéndola a la discusión con los iguales. El conocimiento y la ciencia, son actividades humanas, llevadas a cabo por seres humanos, que siempre pueden ser corregidas, mejoradas y aumentadas. El conocimiento es valioso porque nos perfecciona, porque nos hace mejores, y si nonos hiciera mejores no valdría la pena.

Eclecticismo: Es el punto de vista que conviene apreciar el valor de los conceptos derivados de dos o más sistemas de pensamiento o secuelas psicológicas. Un ecléctico no se apresurará a rechazar en forma arbitraria cualquier hallazgo o principio por el mero hecho de que no se amolde bien a las premisas establecidas desde mucho tiempo atrás.

Por otra parte es una palabra de origen Griego, que indica una elección o selección de algo. Diógenes Laercio, historiador griego de la filosofía, introdujo el término eclecticismo, que significa "escuela seleccionadora", para referirse a Potámones, un oscuro filósofo de Alejandría. Adoptado el término por pensadores posteriores, nos encontramos a Filón de Larisa (de la Academia Nueva platónica), quien se plantea el problema en términos actuales. Para este filósofo el problema de la certeza del conocimiento se sitúa entre el dogmatismo estoico y el escepticismo.

El eclecticismo es un intento de demoler el dogmatismo sin caer en el escepticismo. Los orígenes del uso de la palabra eclecticismo nos trazan el panorama de las revelaciones que esta posición puede evidenciarnos actualmente, incluso la cuestión de su legitimidad científica.

Es un intento de apertura, de reconocimiento de que la verdad, de donde venga, sin prejuicios ideológicos; es el resultado del compromiso con una línea teórica particular. Así, los científicos que optan por el eclecticismo quizá se encuentren, por un lado, desilusionados respecto a una posición teórica cerrada, que desdeña otros enfoques, a veces ya en una actitud que se acerca más al fanatismo que al rigor científico.

Es una respuesta ante el estancamiento de la ciencia en el dogmatismo y representa un fruto de la crisis de la ciencia. La necesidad del ecléctico es la de recuperar lo que se perdió, y que es la actitud verdaderamente científica de búsqueda desinteresada de la verdad y de reconocimiento de la ignorancia frente al misterio de la realidad, la cual siempre es más compleja y nos ofrece más rostros que las teorías que elaboramos sobre ella.

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